CUENTO DEL TÍO: LA POLICÍA ROSARINA SOSPECHA DE LA COMUNIDAD GITANA
La policía investiga a una banda compuesta por hombres y mujeres de la comunidad gitana, de Rosario y de la provincia de Buenos Aires, que cuenta con datos de inteligencia precisos y con la logística aportada por autos que cambian de manos apenas cometen un golpe, todos con la modalidad del cuento del tío conocida como “vengo de parte de” un familiar, tal como este diario adelantó en su edición del pasado 9 de abril. Seis robos idénticos en 70 días –el último trascendió ayer–, que varían sólo en el número de personas (siempre actúan al menos un hombre y una mujer, y en ocasiones han usado niños), y en la violencia utilizada para amedrentar a los ancianos que se les atreven a hacerles frente. A partir del anteúltimo hurto denunciado anteayer, que incluyó puñetazos a una mujer de 75 años en su casa de Chiclana al 400, la policía dio con una pista a partir de los dichos de testigos que terminarían de cerrar el círculo en torno de los sospechosos, informaron fuentes de la UR II.
El último golpe adjudicado a esta banda trascendió ayer. Según dijo la sobrina de la víctima por Radio Dos, una anciana de 80 años y con dificultades de audición fue abordada por una pareja –la mujer estaba al parecer embarazada–, que bajó de un auto rojo en el que había un hombre al volante, en la esquina de Pueyrredón y 3 de Febrero.
Según esta versión aportada por la sobrina, que asegura que la denuncia quedó radicada en el Juzgado Correccional de la 8ª Nominación, “cuando se acercó al auto le dijeron «somos amigos de tus hijos». Entonces, sorprendida, les dijo que estaban equivocados, que sus hijos fallecieron, pero respondieron: «Ayer estuvimos con tu sobrina», y dieron referencias del trabajo”, dijo la mujer.
Mediante engaños, le dijeron a la víctima que tenían dólares para dejarle y la convencieron de ir en el auto a su departamento cercano, adonde ingresaron sin que el portero sospechara. Allí revolvieron el dormitorio, se hicieron con mil pesos, con una “leve amenaza” le pidieron que los acompañara hasta la puerta y se fueron sin que la víctima pudiera pedir ayuda, según esta versión.
Mientras sucedía este nuevo golpe, una brigada de la seccional 10ª estaba en una ciudad del norte bonaerense siguiendo la pista aportada por un testigo del golpe de anteayer en Chiclana al 400. Como publicó este diario ayer, la pesquisa consiguió los datos de los autos usados por los ladrones que en el mediodía del martes abordaron a una mujer de 75 años en su casa de la zona norte y, tras empujarla adentro de la vivienda, la golpearon –la víctima debió ser internada– para sacarle dos mil dólares y 300 pesos.
Como fue reportado en robos anteriores, en los que víctimas y testigos advirtieron que la banda suele usar un auto para quienes concretan el golpe y otro como apoyo, esta vez fueron un Volkswagen Gol gris y un Peugeot 206 bordó. El último dueño registrado del VW es un hombre de la comunidad gitana que vive en la provincia de Buenos Aires, aunque según la UR II señaló que se lo había vendido a otro gitano en Rosario, a quien la policía intentaba ubicar.
La pista que apunta a la banda compuesta por gitanos se había disparado el 8 de abril pasado. Aquella mañana, un matrimonio de ancianos fue abordado en Zeballos y Dorrego por dos parejas acompañadas por una nena de unos doce años, y con el mismo ardid convencieron a las víctimas para ir hasta un departamento cercano, donde se hicieron con ocho mil dólares.
Un testigo de este robo aportó los datos de la camioneta en que se movilizaba parte de la banda, a cuyos integrantes identificó como gitanos. A la misma hora en que la banda terminó su faena, a las 10.30 de la mañana de ese sábado, una mujer de la comunidad gitana denunciaba en la comisaría 15ª que le habían robado esa misma camioneta un rato antes. La policía sospechaba de una maniobra, pero admitió entonces que no tenía elementos para acusar a la denunciante.
Según un vocero de la Brigada de Investigaciones, son seis robos en 70 días los cometidos por la misma banda, sin contar tres idénticos que ocurrieron en distintas zonas de la ciudad el año pasado. El primer golpe denunciado este año ocurrió en Granadero Baigorria el pasado 10 de febrero, cuando tres hombres y una mujer engañaron a un matrimonio de jubilados para, después de golpear al dueño de casa, llevarse 12 mil dólares, cuatro mil pesos y alhajas. Entonces, las víctimas percibieron que la banda estaba integrada por miembros de la comunidad gitana.
Dentro de los seis golpes referidos se encuentran el cometido contra una mujer de 86 años en Callao al 1600 el pasado 11 de abril, con 15 mil pesos de botín, y el que sufrió un jubilado de 76 años abordado en la Plaza López el último viernes 7, a quien le sacaron 3.500 dólares tras ir hasta su casa cercana.
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