CUESTIONAN EL PASADO DEL NUEVO SECRETARIO DE GOBIERNO MUNICIPAL, PABLO ABRAHAM
Pablo Elías Abraham, será desde el proximo 11 de diciembre, el nuevo Secretario de Gobierno de Martín Balbarrey. Apenas conocido el nombre del Secretario, comenzaron a fluir mensajes en las radios y las redacciones, recordando el pasado judicial de Abraham.
El nuevo intendente salió públicamente , a través del canal de Cable CyD , a defender a su designado secretario, argumentando que “ya cumplió su condena, y no hay ninguna disposición legal, que le impida trabajar”
El caso tuvo amplia repercusión en los medios de comunicación de todo el país. Pablo Elías Abraham fue condenado por falsificación ideológica y falsificación de actas y exámenes en la Facultad de Medicina de Rosario.
El designado Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Santa Fe, Dr. Pablo Elías Abraham, fue uno de los nombres que más sorprendió de todas las designaciones oficializadas ayer por el intendente electo, Martín Balbarrey.
Si bien muchos se preocuparon en un principio por la cintura política del futuro funcionario para sobrellevar las situaciones que deberá enfrentar en la Secretaría de Gobierno, inmediatamente, muchos recordaron una situación ocurrida años atrás, que lo volvió tristemente conocido, y que no figura en su currículum vitae.
En diciembre de 1996, después de un juicio oral y público, el Tribunal Federal Oral condenó a tres años de prisión en suspenso al ex alumno Pablo Elías Abraham, de por entonces 26 años y a la ex empleada de la sección Alumnado, Laura Encina, por “falsificación ideológica y falsificación de actas y exámenes en la Facultad de Medicina de Rosario”.
Los jueces Laura Cosidoy, Santiago Harte y Omar Paolucci concluyeron en que “las actas donde Abraham figura como aprobado en las materias Medicina Legal y Medicina Preventiva y Social eran falsas”.
Los magistrados llegaron a esa conclusión, basándose en distintos testimonios y peritajes, que fueron expuestos durante el proceso y los días que duró el juicio oral, que fuera seguido de cerca por la prensa local y nacional.
Según informó el diario Clarín en su edición del 19 de diciembre de 1996, Abraham, recibió entre sollozos el fallo y dijo: “Soy un chivo expiatorio”. Tal como lo había hecho ante el tribunal, insistió con que es inocente y enfatizó: “Yo rendí las materias”.
El matutino, también publicó oportunamente que “el ex estudiante además tenía abierta una causa judicial por violación a la ley de estupefacientes”, “a pesar de lo cual pudo finalizar su carrera de médico en Corrientes”.
EL DINERO TODO LO COMPRA
Abraham y Encina habían sido procesados, a partir de una investigación realizada por la venta de exámenes de las cátedras de Medicina Legal, Medicina Preventiva y Social, y Anatomía, por un valor que oscila entre 300 y 500 pesos.
La denuncia había sido presentada por el decano, Oscar Schroeder, quien luego de un sumario administrativo detectó las irregularidades en la documentación.
En su testimonio durante el juicio oral aseguró que “aprobó Medicina Legal y Medicina Preventiva y Social, y que se registró el examen en la libreta universitaria que posteriormente extravió”. Ante esta pérdida solicitó un certificado analítico, donde las dos materias no aparecieron como aprobadas. El motivo: las autoridades universitarias habían detectado las actas adulteradas.
Abraham trató, en la declaración indagatoria tomada por el tribunal, y en un careo realizado con el titular de la cátedra de Medicina Legal-, de argumentar su participación en los exámenes cuestionados. “Yo rendí”, afirmó, y ofreció detalles sobre fechas y formas de las evaluaciones.
Lencini apuntó que, por la gran cantidad de alumnos a los que ha tomado examen en su vida, no puede recordar con exactitud la presencia de Abraham, pero recalcó que en el libro de actas de su cátedra no figura el registro respectivo.
Abraham dijo que “en su libreta constaba la aprobación de Medicina Legal pero al extraviarla y solicitar un certificado analítico, esta y otra materia -Medicina Preventiva y Social- surgió que no habían sido aprobadas. Esto sucedió al detectar las autoridades universitarias que las actas habían sido adulteradas”.
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