CULMINÓ LA PRIMERA CONGREGACIÓN DE CARDENALES
La congregación de cardenales comenzó hoy su primera reunión para decidir la fecha del funeral del Papa Juan Pablo II y comenzar a preparar el cónclave que elegirá a su sucesor.
Convocados por el Carmarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo -que ejerce el gobierno provisional en la etapa de Sede Vacante-, los cardenales podrían abrir el testamento del Pontífice polaco, en el que debe figurar si deseaba ser enterrado en el Vaticano, como parece más probable, o en Cracovia, en su Polonia natal.
La primera congregación de cardenales tras la muerte del Papa se celebra en la Sala Bolonia y a ella están llamados los 183 purpurados (en realidad son 184, ya que uno fue nombrado “in pectore” y todavía se ignora su identidad).
Los electores en el futuro cónclave serán sólo los 117 príncipes de la Iglesia que cuentan con menos de 80 años (además del “in pectore), el número más alto de la historia de la Iglesia.
El principal cometido de la reunión de hoy es, sin embargo, elegir la fecha de los funerales del Papa Wojtyla, que tendrán lugar entre el jueves y el sábado, con el viernes como fecha más probable inicialmente. El Vaticano aún no se pronunció respecto de cuándo serán las exequias. Sin embargo, Walter Veltroni, alcalde de Roma, aseguró que las mismas serán el viernes por la mañana.
Esas exequias fúnebres, a la que asistirán gobernantes de todo el mundo, estarán precedidas de la apertura de la capilla ardiente la basílica del Vaticano a partir de la tarde de hoy y durante tres días, de forma ininterrumpida.
Los restos mortales de Juan Pablo II, que murió el sábado a los 84 años y tras 26 de pontificado, ya se expusieron ayer domingo en la Sala Clementina del Vaticano para que le dieran su último saludo los miembros de la Curia, las autoridades italianas y el Cuerpo Diplomático.
Por la tarde, el cuerpo sin vida del Juan Pablo II será trasladado a la Basílica de San Pedro, donde miles de fieles le darán un último adiós.
Los restos mortales del Pontífice serán llevados a hombros a través de la plaza de San Pedro hasta la nave central de la Basílica, donde quedarán instalados frente al altar mayor.
Aunque en un primer momento el público sólo podrá asistir al paso del cortejo fúnebre por la plaza, a media tarde se autorizará la entrada al templo para honrar al que ha sido desde 1978 cabeza de Iglesia Católica, que falleció el sábado por la noche a los 84 años tras una larga agonía.
El domingo, a través de la televisión, miles de personas en todo el mundo contemplaron ya las sobrecogedoras imágenes del cuerpo, vestido con una casulla blanca y una capa roja, las manos sobre el cuerpo, el báculo de pastor bajo el brazo izquierdo y una mitra en la cabeza, yaciendo en un catafalco de tela color oro.
Estos y otros detalles de los que se anuncian como unos de los funerales más multitudinarios de todos los tiempos, con dos millones de peregrinos esperados en Roma, deben ser confirmados en la primera reunión de la congregación cardenalicia.
Por otro lado, el diario Corriere della Sera anticipa que Juan Pablo II será enterrado en la “Gruta Vaticana”, la cripta situada bajo la basílica de San Pedro de Roma donde ya recibieron sepultura una parte de sus predecesores.
La última morada de Juan Pablo II será instalada en un emplazamiento que quedó vacante tras el traslado de la tumba de Juan XXIII de la cripta a la propia basílica tras su beatificación, precisa la fuente.
Según la prensa, la hipótesis de una sepultura en Polonia, patria chica de Juan Pablo II, ha sido definitivamente descartada, al igual que la de un eventual traslado del corazón del corazón de Karol Wojtyla a Polonia.
Dos millones de peregrinos y cerca de 200 personalidades del mundo entero, jefes de Estado, monarcas y ministros, son esperados en Roma para despedir al hombre que marcó el rumbo de la Iglesia Católica y de sus 1.100 millones de miembros en los cinco continentes durante casi 27 años.
Entre los que han confirmado ya su asistencia figuran el presidente de Estados Unidos, George Bush, sus homólogos de México, Vicente Fox, y Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, así como el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.
En previsión de este acontecimiento, Italia ha puesto en marcha un imponente dispositivo de seguridad que incluye 6.500 agentes de los cuerpos de seguridad policías y el cierre del espacio aéreo el día de los funerales de Estado.
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