CUMBRE DE MAR DEL PLATA: EL GOBIERNO ESTARÍA DISPUESTO A DERRIBAR AVIONES SOSPECHOSOS
Hay que rogarle a Dios para que no suceda un atentado”, dijo el canciller Rafael Bielsa hace diez días. Para prevenir un posible ataque terrorista durante la cumbre de presidentes que se hará en Mar del Plata en noviembre, el Gobierno parece decidido a achicar ese margen divino o azaroso. Y estaría dispuesto a hacerlo incluso con el riesgo de violar la ley: ya le habría informado a Estados Unidos que, de ser necesario, derribaría aviones sospechosos que sobrevuelen sin permiso el perímetro de seguridad donde se moverán los presidentes, entre ellos George Bush.
La posibilidad de derribar aviones hostiles fue uno de los temas conversados el martes en un encuentro que mantuvieron el ministro de Defensa, José Pampuro, y funcionarios del Pentágono de Estados Unidos junto al embajador de ese país en Buenos Aires, Lino Gutiérrez. Fuentes oficiales dijeron a Clarín que allí se acordaron los primeros detalles de la “Operación Derribo”, un plan de contingencia preventivo que Estados Unidos venía reclamando desde hace meses.
Además de Pampuro participaron de la reunión el secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta, y la de Planeamiento, Martha Zilli. Así como los funcionarios argentinos se habrían comprometido a la opción del derribo, el Pentágono agradeció el gesto ofreciendo misiles “inteligentes” —más precisos que los que tiene la Fuerza Aérea argentina— para así achicar los riesgos que implicaría esa misión. Serán, se dijo, entre seis y ocho misiles “aire-aire”, lo que significa que deberán ser lanzados por aviones. Los traerán en barco desde Estados Unidos, se cree que a mediados de octubre. No trascendieron detalles técnicos de los misiles.
Aunque en las próximas semanas se ajustarán los detalles, los misiles serán colocados en los cazabombarderos A4 de la Fuerza Aérea argentina, que estarán desplegados en la base militar de Tandil, a 160 kilómetros de Mar del Plata. Hasta ahora, la información indicaba que esos aviones, los más modernos de la Fuerza Aérea, sólo serían utilizados para detectar aviones intrusos y como mucho para “empujarlos” fuera de la zona de la Cumbre. Un mecanismo similar al que se usa hoy en la frontera norte del país cuando se detecta el ingreso ilegal de algún avión.
En Argentina no existe en la actualidad ninguna ley que autorice el derribo de aviones, como sí la hay en países vecinos como Brasil, Perú, Colombia y Venezuela, cada uno de ellos con preocupaciones de coyuntura de mayor magnitud a la argentina. Esa falta de legislación implica que el Gobierno argentino estaría asumiendo un alto riesgo en su decisión, ya que, de concretarla, podría estar incurriendo en un delito, como admitieron fuentes oficiales en reserva. “Ya se verá. Por ahora tomamos las medidas para estar preparados”, explicaron. El senador peronista Jorge Capitanich, autor del único proyecto de ley sobre el permiso de derribo, dijo a Clarín que “de ninguna manera la Fuerza Aérea está hoy autorizada a tomar una decisión de esa naturaleza”.
De la Cumbre de las Américas que se realizará en Mar del Plata entre el 4 y el 5 de noviembre, participarán además de Néstor Kirchner 34 presidentes del continente, entre ellos el de Estados Unidos. La presencia de George Bush, confirmada “en un 99,9 por ciento” —según dijo el embajador Gutiérrez— llevó al Gobier no argentino a extremar las medidas de seguridad. El megaoperativo ha sido expuesto a funcionarios de Estados Unidos, quienes vienen aprobando su organización. Se invertiran 31 millones de pesos sólo para la seguridad (ver página 36).
Para el operativo terrestre se prevé la movilización de 7.500 agentes de las fuerzas de seguridad, quienes contarán con el apoyo de colegas del resto del continente, incluida una masiva comisión de la CIA estadounidense. Para el operativo marítimo, habrá una fuerte presencia de barcos de la Armada argentina en el puerto marplatense, junto a un portaaviones y la escolta naval que desplegará la delegación estadounidense. El operativo para el control aéreo, que contaba ya con aviones militares asentados en Tandil, sumaría ahora los misiles inteligentes y la opción de derribo. También se movilizará un radar de tres dimensiones, que será ubicado en las afueras de Mar del Plata y permitirá controlar un radio de 400 kilómetros de distancia, con el cual se podrán detectar naves intrusas.
¿Quién tomará la decisión del derribo en caso de que se la considere necesaria?
El ministro de Defensa debería designar a un funcionario a cargo antes del inicio de la Cumbre. Pero para activar los misiles, se deberá cumplir antes con una serie de medidas tendientes a evitar errores. Esas medidas son similares en todos los países donde existen leyes de este tipo: los aviones de defensa deben asegurarse de que el sospechoso no haga caso a los avisos de radio y que no se pueda identificar su plan de vuelo ni su destino.
La Fuerza Aérea estaría evaluando esta opción desde hace semanas. Fuentes del sector revelaron a Clarín que la intención inicial era colocar seis misiles tierra-aire en el campo de golf de Mar del Plata, frente a la base naval y vecino al hotel Sheraton, donde se alojará la delegación estadounidense. Ese plan se desechó por temor a una reacción negativa de los marplatenses, ya bastante preocupados por la Cumbre. El Pentágono ya se había comprometido a enviar a Mar del Plata los seis misiles tierra-aire, demasiado costosos para el presupuesto argentino. Cada uno de esos misiles está valuado en 1,5 millón de pesos.
No es la primera vez que el Gobierno marca su postura a favor de la opción de destruir aviones ilegales. En noviembre del año pasado, el propio Pampuro había dicho que impulsarían una ley de permiso de derribo. Esa ley, sin embargo, a ojos del Gobierno debía estar supeditada a un plan de radarización que permita un control real del espacio aéreo argentino, plan que está recién en la primera fase de su puesta en marcha. Al hacer el anuncio de aquel proyecto, Pampuro había dicho que “la Fuerza Aérea está capacitada para actuar y ya está trabajando en el tema”. El tema, ahora, es real. Y Mar del Plata podría ser testigo.
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