D’ALESSANDRO: "PENSAMOS EN EL ORO TODO EL TIEMPO"
Sigue entre algodones a raíz de esa fatiga muscular en el recto anterior derecho que le impidió jugar como esperaba la Copa América. Pero sigue encantado también Andrés D’Alessandro por estar aquí, en los Juegos Olímpicos. Por eso habla con ganas después de la siesta y antes de la merienda, mientras mira de lejos a la gente en la playa privada del hotel Porto Río en el que se aloja la Selección.
—¿El oro olímpico es una obsesión?
—Y, pensamos en eso todo el tiempo. Pero hay que ir de a poco. Es un camino largo, difícil, el sueño está, las ilusiones están intactas, así que esperemos hacer las cosas bien para conseguirlo.
—Y saben que pueden alcanzarlo.
—Sabemos que estamos por el buen camino, que estamos haciendo las cosas bien. Lo que no queremos es… Confianza en nosotros tenemos, lo que no queremos es confiarnos, que es diferente. El objetivo es…
—..No pensar en la final antes que en los primeros partidos.
—No en la final sino en los octavos, cuando todavía no clasificaste en la zona.
—¿Cómo andás de la fatiga muscular?
—La voy manejando. Ya hice un poco de fútbol acá, pero tampoco me quiero arriesgar mucho porque sé que si la cosa empeora va a ser difícil que pueda seguir en el torneo.
—El tema es no apurarte, entonces.
—Y… No me quiero apurar pero sé también que no puedo perder el tren y tengo que practicar a la par de mis compañeros. Tengo que manejar eso, el tema de la ansiedad, ¿viste?
—¿Vas a esperar hasta último momento?
—No, no. Practicaré a la par de mis compañeros tomando, eso sí, las precauciones necesarias.
—No, pero para decidir si vas a jugar de entrada el miércoles.
—Ah, no, eso ya no depende de mí. Depende del técnico. Lo importante es que pueda estar a disposición del técnico.
—Fueron muchos los que tuvieron problemas con sus equipos por venir a los Juegos. ¿Cómo quedó el tema tuyo con el Wolfsburgo?
—Mirá, sinceramente no me puedo quejar porque se portaron muy bien conmigo. Por eso cada vez que tengo la oportunidad, se lo agradezco. Ellos saben muy bien lo que es para mí estar acá.
—Más allá de la bronca por haber perdido la final, el grupo siente que se acercó a la gente después de la Copa América?
—Sí, nos dimos cuenta apenas volvimos a la Argentina. La reacción de la gente fue muy buena, nos apoyó, tuvo palabras de aliento. Y eso por ahí no pasaba antes.
—Vienen sin pausa desde los amistosos por Estados Unidos, antes de la Copa América. ¿Se les está haciendo largo todo esto?
—Y, largo es… Pero bien. No te digo que te levantás todos los días de buen humor, pero bien. Porque estar en los Juegos Olímpicos es algo especial. En lo personal, no tendré otra posibilidad de jugar de nuevo una olimpiada (salvo como uno de los mayores) y hoy me encuentro en un grupo de 18 jugadores después de una lista en la que había como 60, entonces para mí es un privilegio. Hace como dos años y medio que no tengo vacaciones. Por una cosa o por otra, ¿viste? Y después de acá me voy enseguida al Wolfsburgo. Y hay que seguir. Pero bueno, estar acá es un privilegio que tapa todo.
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