“DAR LA VUELTA EN JAPÓN SERÁ LA MEJOR DESPEDIDA”
Se venía venir: después de mucho tiempo de tenerlo en la mira, el Villarreal de España adquirió la mitad del pase de Sebastián Battaglia en 2.500.000 euros (alrededor de 2,8 millones de dólares). Las negociaciones se cerraron en la tardecita de ayer: en las oficinas del club se firmó un precontrato y sólo resta la revisión médica. Allí estuvieron reunidos por más de dos horas Eduardo Gamarnik (el representante del jugador), el consejero del Villarreal, José Manuel Llaneza, y el gerente de Boca, Eduardo Cafaro. El volante, que firmará un contrato por cuatro temporadas y media, deberá presentarse el 16 de diciembre, es decir, horas más tarde de jugar la Intercontinental frente a los italianos del Milan en Japón.
“Sabía que estaban negociando. Pero como ya me habían vendido a mil clubes distintos y nunca había pasado nada no quería embalarme. Pero bueno, dicen que se dio. Estoy muy contento pero a la vez siento un poco de nostalgia; fueron muchos años los que pasé acá”. El que habla es Battaglia, el Leoncito que Boca tiene en el medio y que con apenas 23 años es todo un símbolo.
El interés del equipo de Castellón no es nuevo. Ya le habían echado el ojo desde la mismísima época que se dieron los fichajes múltiples de Diego Cagna, el Vasco Arruabarrena, Martín Palermo y Gustavo Barros Schelotto. Y como consecuencia de la lesión del brasileño Marcos Senna, sumado que en junio no pudieron extender el préstamo de Farinós, los españoles se decidieron por Battaglia, quien además de sus buenas últimas actuaciones posee pasaporte comunitario, algo muy solicitado en Europa.
Battaglia, entonces, tras jugar los 5 partidos del Apertura y el de la Intercontinental, se reencontrará con tres viejos conocidos: Juan Román Riquelme, Fabricio Coloccini y Arruabarrena, con quienes ya jugó en Boca. Y de eso habla: “Volver a estar con ellos es muy lindo. Especialmente con el Vasquito y con Romy, viví muchas alegrías. Seguro me van a ayudar para adaptarme”.
Y entrega una reflexión final que sintetiza sus mayores deseos: “¿Cuál sería la mejor despedida? Mmm… Primero salir campeón del torneo local y dar otra vuelta en Japón”. Esa sería la despedida perfecta. Soñada.
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