DARÁN BENEFICIOS FISCALES A 459 PROYECTOS EN EL INTERIOR
Las catamarqueñas Cabañas San Néstor pronto tendrán un nuevo motivo que justifique ese nombre. El gobierno de Néstor Kirchner está dando los retoques finales a un decreto de necesidad y urgencia que blanqueará la promoción no industrial (agropecuaria y turística) que ese emprendimiento y casi 500 más recibieron de once provincias “en condiciones de anomalía legal”, según se admite en el borrador de la futura norma.
El costo fiscal de la medida alcanzaría unos $ 3.000 millones durante los próximos cinco años, según cálculos privados.
Una alta fuente del Ministerio de Economía explicó que el decreto busca terminar “de una vez y para siempre” con una situación irregular. En el borrador de la medida, que se encuentra en estudio en la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia, se argumenta que sin la promoción fiscal cientos de proyectos de inversión se abandonarían, con el consiguiente “perjuicio sobre el esfuerzo económico emprendido y la pérdida de puestos de trabajo, con el impacto social que tal situación implica o, en su defecto, la imposibilidad de generarlos”.
El problema se remonta a un decreto del gobierno de Carlos Menem que en 1.993 transfirió de la Nación a las provincias la autoridad para reasignar a otros proyectos el presupuesto destinado a la promoción no industrial, y para aprobar la reformulación del rubro de un emprendimiento en marcha. Es decir, si un proyecto con subvención se caía, la provincia podía redistribuir esa ayuda a otra iniciativa. Y si, por ejemplo, una explotación subsidiada de uva quería pasarse de rubro y comenzar a explotar aceitunas, el gobierno provincial también podía darle el sí.
Esa transferencia de facultades sólo rigió hasta 1.999, de acuerdo con lo establecido por el decreto de Menem. Sin embargo, desde 2.000 en adelante las provincias siguieron haciendo uso de los poderes, reasignando cupos fiscales o permitiendo cambios en la naturaleza de las inversiones.
Los proyectos autorizados desde entonces por las provincias se encontraron con una traba: la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) les denegó el beneficio fiscal porque había sido autorizado por una autoridad ya sin competencia y no por la Nación. La situación irritó a los inversores que esperaban contar con la promoción y elevaron sus quejas ante los gobiernos provincial y nacional. De ahí surgió la idea del Ministerio de Economía, que conduce Roberto Lavagna, de poner un punto final a la cuestión.
En el borrador original del decreto que está a la firma de Kirchner figuraba una lista de 457 proyectos de diez provincias, pero la Secretaría Legal y Técnica lo devolvió a principios de este mes a Economía porque faltaban mencionar los emprendimientos de otro distrito: San Juan. A esta suerte de moratoria, Catamarca presentó 223 iniciativas; La Rioja, 122; Salta, 33; Santiago del Estero, 26; Mendoza, 20; Formosa, 13; Córdoba, siete; Corrientes, seis; Chaco, cinco, y Misiones, cuatro. Sin discriminación, provincias gobernadas por peronistas y radicales están incluidas en este blanqueo del Gobierno.
VOLUNTAD POLÍTICA
El decreto, que por su carácter de necesidad y urgencia necesita la firma de todos los ministros, establecerá que la AFIP aceptará los diferimientos impositivos de todos los proyectos autorizados en forma anómala por las provincias. En los considerandos de la medida se aclara que este “tratamiento diferencial” reviste “carácter excepcional”. También se expresa que “es voluntad política del gobierno nacional procurar una extinción ordenada del régimen de promoción no industrial”.
El Ejecutivo optó por hacer el blanqueo por decreto y no enviar un proyecto de ley al Congreso porque “el marco de indefinición en el que se encuentran inmersos tales emprendimientos conduce a inferir, casi con certeza, el fracaso de muchos de ellos si no se actúa con la celeridad necesaria”, según se justifica.
Entre los proyectos que esperan la norma figuran explotaciones de olivos, nogales, forestales, bodegas, viñas, minería, pistachos, jojoba, tabaco, termas, ganadería, pollos, frutas, granjas ecológicas, hosterías y hoteles, servicios turísticos, paltas y leche (rubro en el que figura una de las pocas compañías de renombre, Milkaut).
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