David Gandy, el hombre más lindo del mundo
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Así llama la prensa mundial a este modelo britanico que al principio de su carrera era rechazado por su exceso de masculinidad. Hoy, además de ser el mejor pago, escribe para Vogue y tiene su propia lInea de ropa interior.
Un hombre con un diminuto traje de baño blanco y cuerpo tallado a mano se sumerge en el mar. Se sube a un bote a la deriva donde “ella” lo espera. Sus ojos, los de él, son más turquesas y profundos que el océano que los rodea. Sensualidad alto voltaje. El adonis que nos hace suspirar cada vez que lo vemos en el comercial de Light Blue de Dolce & Gabbana se llama David Gandy, tiene 35 años, mide un metro ochenta y ocho, y el mundo fashion lo considera simplemente “el más lindo”. “Es halagador el título, pero tratar de cuantificar quién es más guapo es imposible. La belleza es cuestión de gusto. Odio mi pelo, mi nariz y la cicatriz que tengo en la ceja. Soy muy crítico conmigo mismo. Tanto con mi look como con mi trabajo. Cambiaría muchas cosas de mi aspecto”.
Aunque tenga unos marcados rasgos latinos, su padre es inglés y su madre escocesa, nació el 19 de febrero de 1980 en Billericay, un pequeño pueblo del condado de Essex, al este de Inglaterra “De chico era gordito y pasaba inadvertido y en la adolescencia no tuve éxito con las mujeres”. Soñaba con ser veterinario, pero comenzó a estudiar Informática y en sus ratos libres trabajaba para la revista Auto Express: tenía que conducir hasta la redacción los coches que se probaban y luego se puntuaban en las páginas de la publicación. “De vez en cuando me tocaba un Porsche o un Jaguar. El mejor trabajo que se puede imaginar para un chico de 17 años”. De ahí su pasión por los autos. Dieciocho años después, Gandy es dueño de dos clásicos restaurados (un Mercedes y un Jaguar) y un moderno Jaguar F-Type. Se convirtió en modelo de casualidad. Un amigo de la universidad mandó sus fotos a un concurso de caras nuevas. El exceso de testosterona no estaba de moda a principios del 2000 y las pasarelas masculinas preferían modelos andróginos. Cada vez que hacía un casting para un desfile o protagonizar una campaña, le decían lo mismo: estás muy gordo. “Recuerdo el ruido de las costuras al saltar cuando me ponía los pantalones. Fue duro. Me costó cinco años, pero sabía a dónde quería llegar. Quería cambiar las reglas del juego. No tenía la estructura física de esos chicos con cuerpo de estrella del rock”. Un día recibió una llamada telefónica de su agente. “No era un casting. Domenico y Stefano querían al chico del catálogo que estaba vestido como dandy, llevaba una guitarra en la mano y anteojos de sol”. Poco después estaba en Capri bajo la dirección del fotógrafo Mario Testino. “Cada uno de nosotros –Mario, Domenico, Stefano y yo– sabíamos que lo que estábamos haciendo iba a ser relevante”. El comercial se viralizó en poco tiempo. Tuvo más de 11 millones de visitas online y un espectacular cartel de 15 metros de alto en Times Square. Desde ese momento, Gandy no sólo se convirtió en la fuente de inspiración del dúo italiano sino que además trabajó con innumerables modistas y diseñadores. Fue la imagen de Navidad de M&S y embajador de Blue Label, la etiqueta más lujosa de Johnnie Walker, protagonizó campañas de Carolina Herrera, Ermenegildo Zegna y Massimo Dutti, y trabajó con fotógrafos de la talla de Steven Klein y Steven Meisel. Escribe en Vogue, firma artículos sobre autos para la edición británica de GQ, publicó un libro de fotografías y lanzó sus propias aplicaciones sobre fitness para celulares. A diferencia de muchos de sus colegas, rechazó cada propuesta que le hicieron para trabajar en cine. Incluido el papel protagónico de Christian en 50 sombras de Grey. “Tengo la suerte de hacer lo que me gusta. No tengo la necesidad de actuar”. Y en 2014 lanzó su colección cápsula de ropa interior David Gandy for Autograph, el departamento premium de Mark &Spencer.
Este pisciano además sobresale por su personalidad y sus declaraciones políticamente incorrectas sobre el mundo de la moda: “Es un hecho que las mujeres ganan mucho más que los hombres en esta industria y, mientras las top vuelan en primera o en business, los chicos viajamos en turista. A pesar de esta diferencia soy consciente de que somos privilegiados, no salvamos vidas ni nos dedicamos a la cirugía… No me llevo bien con Gisele Bündchen, no nos podemos ver, discutimos y no disfrutamos trabajando juntos. Nunca me llevaré bien con cualquiera que dé las cosas por hecho o piense que es especial”. Y hasta se refirió a los actores que trabajan de modelos. “Desearía que Beckham, Jude Law o Brad Pitt se limitaran a su trabajo. Ya es lo suficientemente difícil para nosotros”.
Su lugar de residencia es Londres. Allí compró una casa del siglo XVIII que restauró él mismo porque ama la decoración. “Tiene un sótano grande y la estoy restaurando. Algunos dicen que me estoy construyendo un refugio… Estoy siempre solo. En aviones, en hoteles. Paso el 60 por ciento de mi tiempo en soledad. Vuelo más de noventa veces al año. Detesto la rutina, así que por eso me gusta tanto mi trabajo. Si hago lo mismo durante varios días me vuelvo loco”. Confesó en varias oportunidades que siente una atracción inmensa por Michelle Pfeiffer. “Nunca fui de esos que se amedrentan cuando se topan con una estrella, pero me ocurrió con ella. Fue en New York. Hacía muchísimo frío y ella llevaba una gabardina que la cubría hasta el mentón. Le sonreí y ella me respondió. Y luego siguió su camino.” David sólo tuvo tres parejas estables en su vida, nunca se casó ni tuvo hijos. “En algunas entrevistas me preguntaron si soy gay, pero eso es porque las personas tienen preconceptos sobre los modelos”. Desde hace 4 años (interrumpidos por varias rupturas) está en pareja con la cantante británica Mollie King (exnovia del príncipe Harry). “De la mujer que está a mi lado exijo sentido del humor y respeto por mi trabajo porque soy muy obsesivo. Todo en mi vida tiene que ser perfecto. Sé que es difícil vivir conmigo”.
Fuente: Revista Susana
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