DE A POCO, SAN PABLO VA RECUPERANDO LA CALMA
Parece que, poco a poco, la situación se va calmando en San Pablo, donde los ataques de los narcos a objetivos policiales, motines en cárceles y distintos enfrentamientos en las calles dejaron –a lo largo de varios días- unos 115 muertos. Esta mañana, el cónsul argentino en esa ciudad, la mayor de Brasil, Roberto Raimondo, afirmó que “hoy la situación es muy tranquila “.
En declaraciones a diferentes medios argentinos, Raimondo aseguró que “anoche hubo una redada por parte de la Policía que dejó varios muertos, que serían narcos”.
En este sentido, el diario Folha de Sao Paulo –en su edición Web- informó que policías militares mataron a dos sospechosos de atacar a guardias civiles metropolitanos que realizaban tareas de seguridad en la Prefectura de Osasco (en el gran San Pablo), en la madrugada de hoy. Con esto, se eleva a 73 el número de muertos a manos de las fuerzas de seguridad desde el viernes pasado, cuando comenzaron los ataques del PCC (Primer Comando de la Capital) contra objetivos policiales, micros, bancos e incluso casas de particulares.
Sobre la versión de una tregua entre las autoridades y los narcos, Raimondo opinó que “es difícil definir la tregua. Tampoco sabemos si la hubo. La actividad criminal cesó de una noche para la otra, por lo que podría sospecharse que hubo algún tipo de arreglo o concesión. De alguna manera este conflicto tenía que terminar”.
“Creo que estamos frente a una organización que es un sindicato del crimen. Esto ha sido realmente excepcional. Nunca se había visto una situación de esta magnitud”, expresó el cónsul argentino.
Ayer, el gobierno paulista y la Policía Militar admitieron que hubo conversaciones con el jefe narco Marcola, aunque negaron haber concretado un acuerdo o negociado con el líder de la organización para poner fin a la ola de ataques.
La admisión de que hubo contactos con Marcos Williams Herbas Camacho fue realizada por el jefe de la Policía Militar, Elizeu Borges, y el secretario de Asuntos Carcelarios de San Pablo, Nagashi Furokawa.
La declaración de ambos causó gran polémica, porque el gobernador Claudio Lembo había dicho que -sobre un posible contacto o acuerdo con los narcos para detener la ola de violencia- “San Pablo no acepta el crimen, y no hubo diálogo con sus líderes para ningún acuerdo”.
Los ataques habían dejado ayer sin transporte público a 5,5 millones de personas, sin clases a las escuelas públicas y privadas y convirtieron a la ciudad –la más poblada del país- en un caos. El PCC ordenó los ataques en protesta por el traslado de 765 de sus principales miembros a cárceles de máxima seguridad.
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