DE LA FIESTA AL DRAMA, EN EL TC DE RAFAELA
Vaya paradoja la del automovilismo argentino. Mientras una de las controversias desatadas en los últimos tiempos era la utilización o no del clásico óvalo rafaelino, que hace más de tres décadas recibió la prestigiosa y muy recordada visita de la Indy, ayer, el accidente más grave de los últimos tiempos se produjo, justamente, en una chicana.
El Turismo Carretera comenzaba a desarrollar la carrera, promocionada por la alta velocidad final de la recta principal, donde los autos, de 1200 kilos, alcanzaban los 270 km/h, cuando en una de los dos chicanas el Ford de Emanuel Moriatis se descontroló en el frenaje y se cruzó de costado, frenándose justo en el medio del camino. El desparramo de coches se multiplicó en segundos, pero Christian Ledesma (Chevrolet) no esquivó el vehículo detenido e impactó de frente contra el parante derecho del Falcon, a más de 140 km/h. Un golpe terrible. Si bien no fue espectacular a la vista de los espectadores, tuvo la peor de las características: la desaceleración plena de un auto contra otro.
Producto del violento impacto, el acompañante de Emanuel Moriatis, Walter Jakowzuk, permanece en estado de coma 1 y 2 en el Policlínico de Rafaela, con politraumatismos varios, fractura de pelvis, fractura expuesta del brazo derecho, edema pulmonar y contusión craneana con pérdida de conocimiento y edema cerebral difuso, según el parte brindado ayer, a las 18.15. Anoche, Oscar Aventín, titular de la ACTC, tras salir del policlínico, dio una versión alentadora: “Walter abrió los ojos y empezó a responder a los estímulos”. Habrá que ver la evolución y si se lo traslada a Buenos Aires en las próximas horas.
Las peores sensaciones invadieron el lugar. Versiones de toda clase crecían en el circuito, mientras el doctor Rodolfo Balinotti y sus auxiliares trabajaban en el lugar para socorrer a Jakowzuk, que minutos después fue trasladado al centro médico rafaelino.
Para atender al acompañante de Moriatis, los auxiliares de pista cortaron parte del auto y así facilitaron la tarea de los médicos.
Ledesma, consciente de la gravedad del accidente, sufrió una crisis nerviosa, ya que él también fue víctima del hecho, violento pese a la velocidad con la que se transita en la chicana (140 km/h), más aún si se la compara con la aceleración que alcanzan los coches en pleno régimen de los motores.
Sin embargo, ellos no fueron los únicos damnificados por el accidente. En realidad, tras el despiste de Moriatis, otros doce autos fueron dañados en el desesperado intento por esquivarlo en la chicana. Christian Ledesma (chocó al piloto de Ford), Omar Tanoni, Roberto Del Bo, Marcelo La Manna, Alejandro Occhionero, José Savino, Mariano Altuna, Matías Rossi, Guillermo Ortelli, Juan María Traverso, Roberto Urretavizcaya y el entonces puntero del campeonato, Omar Gurí Martínez, rompieron, en mayor o menor medida, los autos. La mayoría abandonó y otros intentaron reponerse en los boxes, aunque con poca fortuna, porque al poco tiempo desertaron.
En el Policlínico, ayer por la tarde, los integrantes del equipo Lincoln Sport Group aguardaban la evolución de los accidentados. Al margen de Jakowzuk y de Moriatis, allí también fueron observados Víctor Orsi, acompañante de José Savino, y Leandro Ramos, acompañante de Julio César Catalán Magni. Ambos recibieron el alta médica.
Desde el viernes permanece internado Diego Illescas, piloto del Desafío Fiesta, con un edema cerebral.
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