DE LA PROVISTA A LA COMPRA SEGMENTADA
Ultimamente en los barrios de la ciudad es más común ver gente con el tradicional canasto de compras que con bolsas de supermercado. Es que, según lo muestran los datos del Indec, las personas abandonaron la provista mensual en las grandes superficies comerciales para llegarse a los tradicionales almacenes de barrio.
Lo cierto es que las ventas en los supermercados cayeron un 0,9% de marzo a abril. La baja puede estar relacionada con el 9,7% de alza que los precios sufrieron en este mes con respecto al mismo período del año pasado.
Parece que “doña Rosa”, como tantos otros, se fija mejor en qué, cómo y cuándo comprar. Ya no recurre a la selección indiscriminada que terminaba en canastos repletos de elementos que no son imprescindibles, sino que prefiere elegir precisamente eso que necesita para el día o una receta en particular. La cercanía también influye muchísimo: puede mandar a su hijo o a su nieto por eso que necesita, práctica no tan aplicada con los demás locales comerciales.
Y ni hablar de que, como quiera que se llame el dueño del negocio del barrio, no le va a vender un producto vencido o en mal estado porque sería terrible para su reputación en el lugar. Es que además de una selección más analítica por parte de los consumidores, la confianza y el crédito que da el comerciante del barrio presenta sus ventajas. Así fundamentaron varios de los almaceneros consultados el hecho de que en los últimos meses se vieron beneficiados en sus ventas.
Daniel ofrece los más variados productos en Francia al 1900, donde se muestra contento de que se incrementara “un poco la venta en relación a otros años”. ¿A qué lo atribuye? “Un trato más personal, por ahí para reclamar si tienen algún problema es más fácil acceder directamente al dueño que cuando vas a otro tipo de negocios y, además, ahora podemos conseguir un precio muy similar al que maneja un supermercado”.
Everio coincide desde su antiguo local de Tucumán y San Lorenzo. Sus 25 años en el rubro lo convierten en una persona autorizada a la hora de opinar que “mucha gente ha vuelto al almacén porque tiene más trato con el dueño y aparte los precios también se han puesto a tono con los supermercados”.
Claro que también influye el hecho de que los vecinos “buscan esas cosas que les hacen falta en el momento”. Como la mayoría de los que crecieron priorizando las relaciones interpersonales fluidas y a base de confianza, se alegra porque “uno conoce a todo el barrio” y aunque la vieja práctica de la libreta “se ha extinguido”, se da fiado.
Hinchado de orgullo, Everio lanza el principal de los motivos por los cuales es mejor el almacén: “Nosotros trabajamos bien durante muchos años y hemos adquirido una experiencia que, tal vez, en los mismos supermercados no la tienen porque ellos rotan mucho el personal y nosotros estamos siempre fijos”. Antonio, otro experimentado, apoya la moción: “La gente prioriza la relación personal, eso es lo que hace que el comercio de barrio atraiga gente. Es más familiar”.
En los súper
Los nuevos relevamientos confirman que desde la crisis de 2001 se abren cada vez más almacenes.
Diversos supermercadistas locales reconocieron que las ventas bajaron, y también admiten que se modificaron los hábitos de consumo y que la comercialización clásica de los 90 cambió: ahora nadie va a principios de mes para llenar un changuito de $300, la gente va más veces por menos cantidad de mercadería.
Además, aseguran que en Santa Fe la media de precios en supermercados y autoservicios es más baja a la nacional, lo que contribuye a que la facturación sea menor.
Por otra parte, según lo que explicó un integrante de la Cámara de Supermercadistas locales, a partir de esta semana comenzaron a ofrecer en supermercados y autoservicios adheridos a la Cámara la Canasta Social. Gabriel Silva indicó que se implementa en dos variantes, una de alimentos ($9,99) y otra de limpieza ($3,99).
La medida nació motivada en “un fin solidario”, sumándose a “una tendencia nacional de brindar una alternativa”.
En baja
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) informó que en el mes de abril las ventas en los supermercados bajaron un 0,9%, comparado con marzo.
Además, los precios subieron un 9,7% en relación al mismo período de 2004, mientras que el Indice General de Precios al Consumidor aumentó un 8,8%.
Justificando las variaciones en un cambio de hábitos de consumo, una consultora privada aseguró que las ventas en estas grandes superficies se encuentran un 40% por debajo de los niveles de 2001.
Este contenido no está abierto a comentarios

