DE LA RÚA ROMPIÓ EL SILENCIO
El ex presidente argentino Fernando de la Rúa concluyó ayer una gira por España que duró 10 días y que lo llevó a reunirse con el jefe de Gobierno español, José María Aznar.
En una entrevista al diario “El País”, De la Rúa afirmó: “Ésta es una visita de reencuentro. No vine a hacer declaraciones, pero quiero ratificar la importancia de tener las mejores relaciones con España y fortalecer nuestros vínculos. Quiero reconocer el permanente apoyo que recibí y el afecto que siempre me brindaron. Y desde luego lo que aquí se siente por mi patria”, dijo el ex presidente.
En ese sentido, comentó: “Argentina debe tener muy buenas relaciones con todo el mundo, pero especialmente con España, por ser tanto lo que nos vincula y la fraternidad que nos une”.
“Al regresar de aquella visita de 24 horas a Madrid -recordó el ex mandatario-debí afrontar la resistencia de la oposición a los compromisos de unidad política y complicaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, con inusual rigidez, suspendió libramientos previstos. Fue un momento difícil, pese al anuncio de un programa de canje de deuda y ayuda social a familias en crisis, que tuvo inexplicables detractores”, aseguró el ex jefe de Estado.
“Asomaban además quienes buscaban la devaluación monetaria, a la que yo me oponía, para preservar el salario de los trabajadores”, denunció De la Rúa.
“Hay que recordar que tomé posesión en diciembre de 1999 en situación muy compleja, con alto endeudamiento, recesión y altos reclamos sociales, y superarlo precisaba un gran esfuerzo compartido”, se justificó.
Luego Fernando de la Rúa prosiguió: “Se vivía además un cuadro de extendida crisis latinoamericana”, reflexionó. En diciembre de 2001, según el ex presidente, se provocó una violencia en las provincias que luego se llevó a la Capital Federal.
“Nada de eso era casual y fue trágico porque hubo muertos y heridos -advirtió- Mi llamado a la unidad fue rechazado, retaceado el apoyo de mi propia coalición y partido (la UCR), por lo que entonces presenté mi renuncia el día 20. Lo hice para evitar violencia, preservar la continuidad institucional y posibilitar el arreglo internacional de las finanzas. Había cumplido sólo la mitad de mi mandato y asumo mi responsabilidad porque el primer deber de un Gobierno es realizar su proyecto, y el mío no pudo mantenerse”, reconoció.
En otro orden, y al ser consultado sobre las propuestas del Gobierno del actual presidente Kirchner, De la Rúa consideró que son “temas privados del actual Gobierno y muy sensibles”. Sin embargo, afirmó que “debe recogerse aquella experiencia (la de su etapa) para evitar repetir la interrupción anticipada de un Gobierno”.
Para dejar en claro su postura, sentenció: “Defiendo la democracia y las instituciones. Hacerlo es un deber de todos, que exige fidelidad a la verdad, la que más sufre en estos casos. Éste es un tiempo de transición para la reorganización de las principales fuerzas políticas y desea lo mejor para Argentina y su Gobierno actual, democráticamente elegido”.
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