DE LA SOTA TOMA DISTANCIA DE KIRCHNER
El gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, criticó ayer al presidente Kirchner, aunque sin nombrarlo, al destacar que uno de los problemas del país es que “los dirigentes políticos se han sentido más importantes que las instituciones, el que llega al poder cree que la patria ha empezado con él”.
“No puede ser que quien asume llegue para decirnos qué tenemos que hacer, como si fuéramos tontos. Un país no puede empezar de cero cada cuatro años”, dijo en el acto central de la Exposición Rural de Río Cuarto.
Agregó que los dirigentes “viven cavando trincheras” y que cuando un partido llega al gobierno “trata de aniquilar a la oposición, y los opositores rechazan todo lo que propone el gobierno”.
Y remató su pensamiento en estos términos: “Hace falta una generación que encuentre puntos de unión. Odio la doctrina del pensamiento único. Odio a los que no tienen tolerancia y no aceptan al que piensa diferente”.
En la misma sintonía de criticar y de diferenciarse del gobierno nacional, el mandatario cordobés se despachó con un público elogio a quienes concurrieron al acto de Juan Carlos Blumberg en la Plaza de Mayo: expresó su reconocimiento a los “miles y miles de ciudadanos” que expresaron “su preocupación por haber perdido a sus hijos, sufrir hechos violentos y padecer en carne propia lo terrible que es vivir con miedo”.
“En la lucha contra el crimen no se puede ser neutral: el tango creó la conciencia de no ser botón, pero eso no se puede aplicar en el combate del crimen”, sostuvo De la Sota.
Por otra parte, el gobernador también izó la bandera de la eliminación o, cuando menos, de la reducción gradual de las retenciones a las exportaciones agropecuarias, que el campo viene pidiendo cada vez con mayor insistencia al primer mandatario.
De la Sota habló ayer ante una tribuna repleta de dirigentes y de productores ruralistas a la que, desde hace un tiempo, no se invita a funcionarios del gobierno nacional.
El presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto, Delfor Maldonado, ha explicado que la entidad cree que no tiene sentido invitar a quienes no dialogan con el sector y, encima, lo agreden con palabras y con hechos. El gobierno nacional se ha reunido en las últimas semanas con las demás centrales agropecuarias, pero no con Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que fue la que motorizó el paro ganadero de hace un mes.
Ayer, De la Sota estuvo a sus anchas, acompañado por el vicegobernador, Juan Schiaretti, a quien impulsa como su sucesor para el sillón de la Casa de las Tejas (la sede del gobierno de Córdoba) y al que ya ha lanzado como candidato del Partido Justicialista.
El discurso del gobernador sonó a música celestial en los oídos de los ruralistas, que nuevamente dispararon munición de grueso calibre contra el gobierno nacional: por las carnes, por el trigo, por las retenciones, por el piquetero-funcionario Luis D Elía. En pocas palabras: por casi todo.
De la Sota no ensayó ni una sola palabra en defensa de la gestión nacional, lo cual no es nuevo en él, pues practicó el mismo discurso en las muestras rurales del año pasado. Simplemente repitió lo que ha dicho siempre sobre las retenciones y, en esta ocasión, adscribió al reclamo de perentoriedad con que este sector del campo demanda su eliminación.
“Es necesaria una inmediata reducción de las retenciones a las exportaciones. Lo planteo desde hace años. No pido parte para Córdoba de un impuesto nocivo, pido que acabemos, aunque sea pausadamente, con un impuesto que castiga el trabajo, la voluntad productiva exportadora”, dijo.
No obstante, celebró que “la ministra [de Economía, Felisa] Miceli haya reducido el impuesto a las exportaciones de la leche en polvo y de los quesos”. Aunque agregó: “Más celebraría que tomara la decisión de eliminar ese impuesto distorsivo para una actividad que genera mucho empleo”.
HOY, EN LA CASA ROSADA
Hoy, De la Sota debe acudir a la Casa Rosada para firmar documentos por los cuales se le prometerá refinanciar 180 millones de pesos de los vencimientos de deuda pública que tiene el Estado provincial este año.
El jueves último, el gobernador estuvo en un acto en la Casa de Gobierno, pero para distintos observadores fue evidente que entre Kirchner y De la Sota existía frialdad. Hubo un par de fotos que mostraron a ambos sonrientes. Pero nada más que eso.
¿La razón? Los planes políticos que uno y otro tienen para Córdoba.
Este contenido no está abierto a comentarios

