DEBATE Y POLÉMICA EN EL BAFICI
“¿Qué pasa con el nuevo cine argentino?”. Ese interrogante es el que intentó responder la mesa realizada ayer en el auditorio Museo de los Niños, en el primer piso del shopping Abasto, en el marco de la quinta jornada del Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI). Además de Cozarinsky y Burman, participaron del debate Juan Villegas y Sergio Wolf.
Un menor interés en el llamado nuevo cine argentino es normal por la pérdida del efecto sorpresa, según Villegas, de 35 años, que presenta en el Festival su film “Los suicidas”. “Esa sensación de que las segundas películas no son tan buenas como las primeras, creo que tiene bastante que ver con eso”, dijo, aunque acepta que hay “años mejores y años peores, es totalmente lógico”.
Fue una respuesta al planteo inicial de Wolf, que sirvió como “disparador”, de que en los últimos años existe la percepción de “un estancamiento”, o al menos que las óperas primas o segundas o terceras películas “no estaban a la altura” de las anteriores.
Edgardo Cozarinsky, que pertenece a otra generación (tiene 67 años) y estrenó el año pasado su película “Ronda nocturna”, también se mostró contrario a esa idea. Elogió “la falta de demagogia” del cine nacional, por ejemplo en la ausencia de “malas palabras”, que son “la forma más ‘cancherita’ de establecer contacto con el público”, según él. “No he visto codazos, películas que digan ‘reíte, mirá lo que te estoy mostrando’ –graficó el director–, he sentido un gran respeto por el público”.
Para Daniel Burman, en tanto, la polémica es “absolutamente innecesaria”. Cree que hay otras mucho más interesantes, como “por qué cuesta tanto que la gente argentina vaya al cine argentino” o la escasa permanencia que las cintas nacionales tienen en cartel.
Burman, director de la reciente y exitosa “Derecho de familia”, se refirió al tipo de películas que hacen él y otros directores del “nuevo cine”: “Transformamos emociones, historias, documentos de otra gente, lo que sea, en un producto industrial, que genera riqueza”.
Más de 60 películas argentinas se estrenaron durante 2005, entre ellas algunas que fueron grandes éxitos de público. La producción nacional es muy fuerte desde hace varios años, fenómeno que también se aprecia en el aumento del número de estudiantes de cine y en la sanción de una nueva ley para el sector.
Villegas caracterizó estas producciones como “cine de estado de ánimo”, que “responde al estado de ánimo del director y no a una estrategia”, en tanto que Burman agregó que “esa es una diferencia esencial de nuestra generación: no tenemos un concepto de marketing. Yo personalmente no lo tengo porque creo que no existe”.
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