Debe declarar otro empresario por las supuestas coimas con Venezuela
Otro empresario señalado como parte del grupo de hombres de negocios que pagaron supuestas coimas para comerciar con Venezuela fue citado para declarar como testigo ante la Justicia.
Se trata de Eduardo Cavanagh, un productor tambero de Tandil que fue mencionado por el ex embajador en Caracas en la declaración que reactivo el expediente que lleva adelante el juez federal Julián Ercolini.
En esa causa se investiga al ex presidente Néstor Kirchner, a ex funcionarios y a miembros de su entorno por el delito de asociación ilícita y por el supuesto cobro de sobornos a quienes pretendían exportar maquinaria agrícola a Caracas, entre otros bienes, en la primera etapa del kirchnerismo.
Cavanagh debe presentarse ante Ercolini el próximo viernes a las 10.
El 1 por ciento. De concretarse, su testimonio se sumará al del presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), José María Alustiza.
La cámara, que eligió a la intermediaria que cobró los presuntos sobornos a las empresas que exportaron a Venezuela, hizo fortunas con esas ventas. Cobraba “el uno por ciento de lo que dejaba cada fabricante que exportaba”: más de tres millones de dólares, calculan en la Justicia.
Alustiza declaró el viernes pasado en Tribunales. Contó que Cafma eligió a Palmat como intermediaria porque le pareció lo más conveniente para lidiar con la “burocracia” venezolana y defendió que se le hubieran pagado comisiones del 15%. Pero en su declaración reveló, además, la existencia de este uno por ciento más que debían desembolsar los vendedores.
Ante el juez, el empresario relató que su Cámara eligió a Palmat como intermediaria porque le pareció lo más conveniente para lidiar con la “burocracia” venezolana y defendió que se le hubieran pagado comisiones del 15%. Pero en su declaración reveló, además, la existencia de este uno por ciento más que debían desembolsar los vendedores.
que eligió a la intermediaria que cobró los presuntos sobornos a las empresas que exportaron a Venezuela, hizo fortunas con estas ventas. Cobraba “el uno por ciento de lo que dejaba cada fabricante que exportaba”: más de tres millones de dólares, calculan en la Justicia.
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