¿Debe incluirse el sexo en la agenda semanal?
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Con jornadas cargadas e interminables, los especialistas aseguran que no está mal “obligarse” a tener intimidad.
Una pareja con tres hijos organiza la agenda del día siguiente acostada en la cama. Lápiz y papel en mano, empiezan a acomodar un rompecabezas donde, después de llevar, buscar y traer a los chicos, el matrimonio planeaba tener sexo. “Pero yo de la oficina voy directo al concierto y no llego hasta la una de la mañana”, dice ella. “Bueno, ya veremos cuándo lo hacemos porque yo la semana que viene estoy afuera”, le recuerda él. “Sí, y yo la próxima. ¿Y si lo hacemos ahora?”, propone la mujer, aunque su oferta es rechazada por el marido, agotado tras el día que pasó.
La escena pertenece a un programa español (La hora de José Motta) y comenzó a circular por las redes sociales en cuestión de horas. Claro, no hay pareja que no se sienta identificada. Con jornadas cargadas e interminables, el sexo suele quedar relegado de forma indefinida. Por eso, y aun a riesgo de perder algo de romanticismo, los especialistas recomiendan incluirlo en la agenda, fijar un día para “obligarse” a tener intimidad.
Quienes pregonan esta modalidad parten de la premisa de que el sexo trae más sexo. Por eso el objetivo a corto plazo es mantener encendido el deseo, con la esperanza de que esos encuentros planificados aumenten y deriven, en el mediano plazo, en otros más frecuentes y menos planificados. Además, los sexólogos aseguran que el órgano sexual por excelencia es el cerebro. Y pensar, imaginar, saber que esa noche va a pasar algo, predispone de una manera especial. La psicóloga, sexóloga y coach sexual Celia Laniado asegura que incluir el sexo en la agenda no sólo no “mata la pasión” sino que ayuda a tenerlo siempre presente. “La pasión no se mata por agendarlo y muchas veces ayuda a hacerse de tiempo cuando no lo hay, especialmente cuando hay hijos chicos”.
Olga Tallone es psicóloga, sexóloga y especialista en sexualidad tántrica. Dirige Tantra Club, lugar a donde acuden parejas que buscan mejorar o recuperar sus encuentros sexuales, reconectándose desde lo afectivo. “Vienen parejas con hijos de seis, siete u ocho años, es decir, con edades muy demandantes, que consultan porque sienten que están perdiendo frecuencia -cuenta Tallone-. Son parejas donde el rol parental se lleva la mayor parte de la energía y a las que se les hace difícil sostener el deseo. Sucede que el sistema no está armado para que la gente se conecte con el placer. Hoy la pareja está muy exigida: la maternidad te cansa física y mentalmente y a eso se le suma el trabajo, donde a ambos se los presiona para rendir”.
Por eso, lo primero que promueve Tallone es que la pareja tenga un día para comunicarse sexualmente. “Así como se habla del trabajo, del dinero y de las vacaciones, yo sugiero que fijen un encuentro fuera de casa para comunicarse sexualmente, que no implica hablar de la genitalidad, sino de la pareja. Significa mirarse, abrazarse, tocarse y compartir tiempo juntos. Si se genera esta rutina, el encuentro sexual llega solo”, sostiene.
Cultora del sexo tántrico, Tallone también asegura que “la única llegada a un encuentro sexual es unir lo erótico con lo afectivo. Si en una pareja hay tensión, ese encuentro será imposible”, dice quien acaba de publicar Tantra para occidentales. Allí, en ese libro, la autora explica que hay un capítulo dedicado a “demoler mitos”. Uno de ellos, por ejemplo, es pensar que el sexo es espontáneo. “El sexo no brota espontáneamente nunca, ni siquiera cuando sos joven. Siempre hay un grado de planificación -asegura-. Y en la sexualidad la anticipación alimenta el deseo, planear los encuentros alarga el disfrute”, dice Tallone.
Laniado coincide: “Existe un mito de que el sexo debe ser natural y espontáneo y eso no siempre es así -reconoce la especialista-. Se cree que al planear tener relaciones no se va a disfrutar igual. pero no es así. Muy a menudo es necesario planificar encuentros sexuales en una pareja. Y especialmente en parejas de más de 12 o 15 años de casados en donde la rutina y el acostumbramiento ganaron terreno”.
Además, para muchos especialistas, fijar un día contribuye a que ese encuentro sea especial. “El deseo no es espontáneo, hay que estimularlo, trabajarlo previamente -sostiene Mariela Tesler, especialista en sexualidad y directora del love store Isabellina-. Para muchas mujeres, poder arreglarse y producirse para esa noche es importante. Acá vienen clientas que quieren llevarse algo para probar con la pareja o lencería porque saben que ese día va a haber un encuentro. Y en sus cabezas ya empieza a jugarse la previa, tan importante para nosotras”.
Laniado acota: “Ese día, en la medida de lo posible, conviene planear algo especial. Planificar lo que utilizarán. Que sea pautado de antemano no quiere decir que no haya sorpresa. Más que nunca, hay que atreverse a hacer cosas diferentes, a probar cosas nuevas. La clave está en innovar”, asegura.
Con la planificación, el peligro que se busca evitar es entrar en la rutina de no tener sexo. “Somos animales de costumbres. Pasa una semana, dos, y así como nos acostumbramos a tener sexo, nos acostumbramos a no tenerlo. Y después cuesta volver a ponerlo en la agenda de la pareja. Yo tengo una clienta que se pone en el celular una alarma para tener relaciones”, cuenta Tesler. De hecho, la tecnología también ayuda a salir de la modorra sexual. Track my sex life (algo así como un rastreo de la vida sexual propia) es una app que permite llevar un registro detallado de las frecuencias, lugares, compañeros sexuales y hasta da la posibilidad de puntuar ese encuentro. Eso sí: también suena una alarma cuando pasa un mes donde no se cargan datos.
PREPARADOS, LISTOS… ¿CUÁNDO?
Por supuesto que elegir y fijar un día para tener sexo dependerá de la agenda y disponibilidad de cada pareja (y las ganas). Como regla, es importante evitar los días en que sabemos que habrá varias actividades porque es probable que el cansancio le gane la pulseada al deseo, como pasa con la pareja del video que se volvió viral.
Sin embargo, para la ciencia, hay un día ideal para tener sexo. Hace unos años, una investigación de la London School of Economics and Political Science reveló que el mejor día es el jueves por la mañana, que es cuando el cuerpo produce hormonas sexuales de manera más activa. Y el mismo estudio develó que el peor día es el martes. Pero tiempo más tarde una nueva investigación fijó al sábado a las 23 como el mejor día para el sexo con el mismo argumento hormonal. En fin: parece que la ciencia no ayuda demasiado en fijar el día y horario para el sexo. Por eso lo mejor será que lo elija cada pareja.
Pero tan importante como fijar un día es ser flexible y adaptarse a las situaciones que surgen. Y, en todo caso, tener un backup por si se hace imposible cumplir con la agenda sexual. La recomendación de Tallone es que, “aunque no haya encuentro sexual, al menos haya una caricia, una comunicación a nivel emocional”.
Fuente: La Nación Digital
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