DEBUTARON EN EL PAÍS LOS JUICIOS POR JURADOS
Las seis mujeres y los seis hombres ingresaron circunspectos en la sala de audiencias, con los rostros tensos por la responsabilidad en ellos delegada. Se fueron distendiendo de a poco, a medida que se sucedían las diligencias del primer juicio por jurados populares desarrollado en la Argentina. Incluso, durante una inspección del lugar en el que ocurrió la muerte de la víctima, se soltaron y se animaron a hacer consultas a los jueces técnicos que participan del proceso.
Los 12 ciudadanos –junto con los tres miembros de la Cámara en lo Criminal de esta ciudad cordobesa, a 200 kilómetros de la capital provincial– inauguraron ayer ese sistema de juzgamiento, instituido aquí por una ley sancionada hace un año en medio de las multitudinarias marchas organizadas en todo el país en demanda de mayor seguridad y más severidad en el castigo de los delitos.
Paradojas de la historia: pese a que en Córdoba esas manifestaciones nunca fueron importantes, el gobernador José Manuel de la Sota adhirió a los planteos de mano dura que impulsaba Juan Carlos Blumberg y éste terminó presenciando aquí la aprobación de una norma que el ingeniero incluía en la larga lista de reformas penales por las que ha bregado desde el asesinato de su hijo Axel.
“Este debate tiene un particular carácter histórico”, dijo el presidente del tribunal, doctor Hugo Roberto Ferrero, al abrir la sesión.
Luego, recordó que Córdoba ya había sido innovadora mucho antes, en 1939, cuando el gobernador Amadeo Sabattini promovió el juicio oral y público, que sólo en la década de los 90 incorporó la justicia federal.
LA CAUSA
Con puntualidad, exactamente a las 9, la hora fijada para el comienzo del proceso, el jurado se constituyó en la sala de la Cámara.
Pocos minutos antes habían llevado hasta allí el imputado, Víctor Fernando Luna, de 25 años, acusado del homicidio de Marcos Luis Brito, alias “Caco”, de 22 años, agravado por el uso de arma de fuego, cometido con alevosía.
El hecho ocurrió el 5 de junio de 2003. Ese día, Luna le habría disparado a Brito, cuando éste viajaba en una moto.
El presunto asesino fue detenido un año y medio después, el 31 de diciembre de 2004. Pero nunca se encontró el arma homicida.
En tanto, el muerto contaba en su pasado con dos condenas, una de cárcel efectiva. Y el imputado figura en una causa por robo, sin resolución.
Este tipo de jurados, con los que se aspira involucrar a la sociedad en la administración de justicia que ella misma reclama, sólo se forma para los delitos más graves, aberrantes o de corrupción pública (de lo que se informa por separado).
No obstante, la audiencia de ayer no convocó a un público especial, sino al de cualquier proceso corriente: principalmente, los familiares del acusado, los de la víctima, un puñado de estudiantes y una veintena de periodistas.
Esta ciudad no alteró para nada su ritmo. Su población no evidenció mayor interés o curiosidad por un acontecimiento que los hacía protagonistas de la historia argentina.
“Sé que se hace porque leí el titular de un diario”, confió a LA NACION José, de 65 años, mozo de un bar en pleno centro de la ciudad. “¿Los clientes? Y… Hoy lunes hablaron más de fútbol que de otra cosa”, ilustró.
La misma impresión dejó un grupo de parroquianos en el bar El Foro, situado frente a los tribunales.
CAMBIOS EN LA SALA
Otra vez en el escenario del proceso, el estrado debió ser diseñado especialmente para esta nueva modalidad de juicios.
El Superior Tribunal de Justicia propuso a la Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales seis alternativas.
Estos eligieron una, consistente en módulos -una suerte de medio hexágono-, que pueden luego ser desmontados, para que la Cámara actúe en otros juicios en los que no se aplica el sistema de jurados populares.
El presidente de la Cámara Criminal de San Francisco, Ferrero, y los dos vocales, Cristian Requena y Mario Comes, se sentaron en el centro de la primera línea de butacas. A su izquierda se sentaron las dos mujeres designadas jurados suplentes y a su derecha, los dos suplentes varones.
En una segunda línea se ubicaron los ocho jurados populares, mitad hombres, mitad mujeres.
Los suplentes presencian las audiencias porque, ante cualquier eventualidad, pasan automáticamente a ser titulares, y deben, por tanto, estar compenetrados con la causa.
El desenvolvimiento de la audiencia de ayer no difirió de las que se venían haciendo anteriormente. Lo único distinto fue que tanto los jueces técnicos como el fiscal Víctor Hugo Pezzano y el defensor Carlos José Martínez Cherini procuraron ser didácticos en los pasos procesales, de modo de que sus explicaciones pudieran ser entendidas por todos los jurados.
SUBIDOS A LOS TECHOS
A media mañana, los jurados se trasladaron al supuesto escenario del crimen, en López y Planes y José Ingenieros, a 300 metros del límite con Frontera, en la provincia de Santa Fe. Allí, incluso las mujeres que integran este nuevo sistema judicial se subieron al techo de la carnicería Sin Rival, propiedad del padre del imputado, desde donde la acusación sostiene que se hizo el certero disparo que destrozó el corazón de Brito.
En ese lugar pudo comprobarse cómo los jurados se han tomado en serio su tarea. “¿Por qué se habla en el expediente de frondosos árboles si para la época del hecho deben haber estado como ahora, sin hojas?”, preguntó una de las ciudadanas que integran el tribunal al presidente de la Cámara.
No fue el único detalle que apuntaron las mujeres: casi todas, durante la audiencia, tomaron nota de lo que escucharon y vieron, algo que no se observó entre los hombres que integran el jurado.
Así, el sistema de juicio por jurados ya está en funcionamiento. Si se cumple el plan de la Cámara, mañana a la tarde puede llegar a dictarse la sentencia. O, a más tardar, el jueves. Y ya hay un segundo juicio por jurados populares en el calendario de la justicia provincial: será el 21 de septiembre, en Bell Ville.
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