DECIDEN SI PUEDE JUGARSE EL PARTIDO POR LA RECOPA
Los veintidós jugadores se agruparon cerca de Miguel Angel Brindisi, para que el técnico les explicara el ejercicio táctico que seguía. Entonces se escuchó el comentario de Diego Cagna: “¡Ahí viene el huracááánnn!” Y el capitán comenzó a girar sobre su eje, abriendo los brazos como un ventilador. A Cristian Traverso le gustó la idea y lo imitó girando detrás de varios de sus compañeros. Fue una clara señal de que en Boca se descomprimió la tensión de cara al paso del huracán Frances.
No es que no les importe o que piensen que todo pasa. La situación no se puede tomar con ironía ni con liviandad. Como recibieron información y recomendaciones apropiadas, los jugadores ahora conocen el escenario que pueden enfrentar ante este fenómeno natural que los especialistas predicen que llegue este mediodía a Fort Lauderdale.
El futuro de la Recopa Sudamericana puede definirse este mediodía, cuando se reúnan los organizadores del evento con los responsables del estadio Lockhart, donde está estipulado que el partido se juegue el lunes a las 19 (las 20 de la Argentina).
Se evaluarán las consecuencias que puede dejar el huracán y en qué caso se postergaría el partido. El estadio está capacitado para drenar mucha agua. El tema es saber si habrá cortes de energía, como los que dejaron sin luz eléctrica a 50.000 personas en el sur de Miami. Además, al lado del estadio se encuentra un aeropuerto ejecutivo. Y como exageró una fuente de la organización ante Clarín, “si una avioneta termina dentro de un arco o si no hay energía, será imposible jugar”.
Otro dato se sumó para inquietar más la agenda del partido. Cienciano tenía pasajes para viajar esta mañana desde Lima, pero no lo hará porque el aeropuerto internacional de Miami estará cerrado. Incluso dirigentes del club peruano pidieron postergar el partido aunque desde la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF) anoche desconocían este pedido. El arribo del equipo peruano se definiría cuando se reanude la actividad aérea.
De una mañana espléndida y muy calurosa se pasó ayer a una tarde de mucho viento, sobre todo en la playa. Aquí, todos esperan la llegada de este huésped para nada bienvenido.
“Aléjense de los vidrios y por cualquier cosa métanse en los baños”, le aconsejó al plantel Pilar García, del hotel donde se aloja Boca. A los habitantes de Florida se les aconsejó mucho más.
Por eso es que de las 15 millones de personas que viven en la zona afectada por el alerta meteorológico, al menos 1.200.000 abandonaron sus hogares. Se llevaron dinero en efectivo, porque el plástico no servirá para nada. Y también el título de propiedad de sus casas, por si tienen que reclamarle al seguro.
Dos datos importantes aliviaron a la delegación de Boca: se hospeda lejos de la costa y en una zona que no es baja, con lo cual es más difícil que se inunde.
El Centro Nacional de Huracanes anunció ayer por la mañana que Frances descendió de cuatro a tres en el grado de su intensidad, con lo cual las ráfagas bajaron de 240 a 185 kilómetros por hora. Y por la noche lo bajó al grado 2. Un número que asusta igual. Además, se calcula que el centro del huracán pasará por West Palm Beach, al noreste de Fort Lauderdale, que recibiría los fuertes coletazos.
“No piensen que porque bajó la intensidad Frances perdió fuerza. Si alguno quedó en su casa en la costa, llegó el momento de abandonarla”, dijo Jeb Bush, gobernador de Florida.
A la hora de la siesta de los jugadores, comenzaron las ráfagas fuertes en el aire de Fort Lauderdale. La avenida North University Drive, frente al hotel, casi no tenía tránsito. Y Miguel Brindisi suspendió el entrenamiento vespertino. Nadie quedó exento de esta espera tediosa. El futuro depende de lo que haga Frances.
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