DECIR LA VERDAD, ¿ES ÉTICO O NO?
En los últimos días se ha intentado comparar a los Ingenieros con los profetas, probablemente a raíz de una errónea comprensión del concepto de predicción. Efectivamente Nostradamus y los Ingenieros tenemos algunas cosas en común: ambos estamos capacitados para realizar predicciones con la diferencia que mientras Nostradamus lo hacia a partir de una capacidad innata y natural, los Ingenieros lo hacemos a partir de la aplicación de complejos modelos matemáticos de simulación elaborados por otros Ingenieros o Doctores en base a una minuciosa observación y medición de los fenómenos físicos que se intentan predecir.
Como contrapartida a los “Nostradamus del 2003”, existe otro tipo de personajes que se asemejan mas a otras leyendas como la del Jinete sin Cabeza, que cabalgan con ímpetu y empecinamiento en pos de objetivos unilaterales sin poder observar el entorno ni el horizonte. Que es más necesario en los esquemas de gestión del presente? Los Nostradamus o los Jinetes sin Cabeza? Probablemente ambos lo son. Unos para analizar los problemas, realizar los diagnósticos y predecir en forma aproximada que sucedería si estos no se resuelven en forma racional, los otros para llevar a cabo con pasión las soluciones propuestas.
El Administrador de la Dirección Provincial de Vialidad ha resuelto poner sobre sus hombros una carga que pareciera no ser del todo suya. Será que mientras el hombre se debate en solitario, los verdaderos responsables observan impasibles, desde arriba, como la luz del “héroe” se apaga lentamente? Sin dudas que este accionar responde a un concepto de la ética en la gestión muy particular. Efectivamente, se nos ha acusado de una falta de ética por haber hecho lo que hicimos Es acaso la ética una lealtad incondicional a las estructuras y quienes las dirigen, a sus ideas o necesidades, mas allá de que exista una falta a la verdad?
Hoy por hoy la única lealtad posible es hacia aquellos que han muerto, hacia aquellos que de manera arbitraria y violenta han visto diezmado de un momento a otro el esfuerzo de toda una vida, acumulado día tras día, paso tras paso. Solo a partir de la verdad podrá una sociedad que ha sufrido en esta forma renacer y encaminarse hacia su reconstrucción.
En “Cinco escritos morales”, Umberto Eco refiriéndose al fascismo, entre otros aspectos señala que “El irracionalismo depende también del culto de la acción por la acción. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas… Rechazo del pensamiento crítico… Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traición…” Es realmente sorprendente como en un país donde se hace gala en forma permanente de los logros de la democracia, alcanzados desde 1983 después de una penosa dictadura, se toman decisiones de gobierno absolutamente antentarorias contra la libertad de expresión. Mas aún cuando estas expresiones no acusan a nadie en particular sino que de una manera que intenta ser objetiva buscan alcanzar nada menos que la verdad.
Evidentemente la no renovación de nuestros contratos como consecuencia de una opinión critica ha tenido un impacto importante, pero lo mas grave esta por detrás, y es que efectivamente la catástrofe pudo haberse evitado, y es de esto de lo que no podemos olvidarnos. Para poder llevar adelante soluciones efectivas a los problemas, en la Ingenieria tanto como en la Medicina o la Economia, es imprescindible elaborar un diagnóstico preciso y acertado del problema, pues de lo contrario los riesgos de fracaso reiterado son altamente probables. Hoy se observa como, deliberadamente o no, se yerra diametralmente en él diagnóstico aduciendo que lo sucedido fue consecuencia exclusiva de un hecho natural.
La verdadera causa de que la anómala crecida del Río Salado haya devenido en una verdadera catástrofe son las graves falencias del modelo de gestión al que estamos sometidos, donde la irracionalidad parece ser un denominador común, y no solo en lo referido a la Obra Pública. La Municipalidad?, la Provincia?, la Nación?, lo cierto es que había distintas maneras de evitar lo sucedido, distintas acciones que pudieron emprenderse a o largo del tiempo y que sistemáticamente no se llevaron a cabo, inclusive hasta los últimos momentos. Es paradigmático el hecho de que si el terraplén de cierre ejectuado la semana siguiente a la inundación, se hubiese realizado la semana anterior a la misma, con algunos matices, hoy no estaríamos debatiendo estos temas.
Hasta cuándo hemos de soportar situaciones como estas, que ponen en riesgo nuestro futuro? Es necesario que la verdad salga a la luz, que todos podamos tener acceso a ella y comprender que es lo que ha sucedido. Es necesario por la salud mental de los santafesinos, por la de nuestros hijos y por la memoria de aquellos que como consecuencia de ello ya no están aquí. Es acaso coherente que la hoy mentada reconstrucción se encuentre en las mismas manos de aquellos que no pudieron o no supieron evitar la destrucción? de aquellos que no son capaces de, por lo menos, revisar su accionar ?
La reconstrucción no debe limitarse a un mero rediseño urbano pues lo sucedido ha de constituir una bisagra histórica para nuestra ciudad, un verdadero punto de inflexion, razón por lo que dicha reconstrucción debe ser indefectiblemente de carácter interdisciplinario, analizada y estudiada en la profundidad que se merece. La ingeniería es solo un aspecto mas de un cúmulo de disciplinas a partir de las cuales deberá arribarse a un diagnóstico certero y consensuado, base indispensable para alcanzar una solución verdadera y sustentable.
A partir de estas disciplinas y por medio de sus instituciones, profesionales y ciudadanos, la sociedad santafesina deberá como conjunto ser artífice de su propio futuro. El urbanismo, la psicología, el ambientalismo, la educación, etc, etc. deben realizar cada una su aporte insoslayable que permita a las estructuras de gestión, tomar las decisiones correspondientes en forma responsable y racional y proceder así a ejecutar con grandeza y espíritu democrático.
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