DECISIVA REUNIÓN ENTR KIRCHNER Y EL TITULAR DEL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL
La reunión que el presidente argentino, Néstor Kirchner, y el director gerente del FMI, Horst Köhler, tendrán hoy en Monterrey, México, podría transformarse en una verdadera sesión de psicoanálisis.
Según el ministro de Economía Roberto Lavagna, Köhler le explicará a Kirchner las presiones que está padeciendo por parte de los acreedores para que Argentina les haga una oferta con una quita menor al 75 por ciento propuesto en Dubai, el último setiembre. Y Kirchner le explicará a Köhler las presiones de tipo social que existen en el seno de la sociedad argentina. Esta reunión se produce un día antes de la cita entre Kirchner y Bush, que tendrá lugar mañana.
Al aterrizar ayer en Monterrey, donde asiste a la Cumbre especial de las Améericas, Kirchner se mostró muy tranquilo. Sin embargo, por los corredores del hermosísimo hotel Quinta Real, donde se aloja, junto al presidente chileno Ricardo Lagos, y al brasileño Lula, toda la atención estaba centrada sobre él.
“Después de la manera en que dijo que le iba a ganar a Bush por nocaut interesa ver cómo sigue la película”, dijo un diplomático latinoamericano que no quiso ser identificado. “Yo no sé cómo se atrevió a decir eso cuando la relación que tiene con el FMI es tan frágil”, añadió.
Pese a que Köhler y Kirchner llegaron a un acuerdo que el viernes pasado destrabó la primera revisión del programa económico en curso, lo que está en juego ahora es la segunda revisión que tendrá lugar en febrero y el pago de 3.000 millones de dólares que la Argentina le tiene que hacer al Fondo a principios de marzo.
Estados Unidos tuvo que intervenir para que se diera el guiño a la primera revisión. El Fondo se vio obligado a flexibilizar. Pero la consejera para la Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, dijo que ahora Argentina debe hacer sus deberes. El presidente George Bush dirá lo mismo a Kirchner durante la reunión que ambos mantendrán mañana.
En un año electoral, la Casa Blanca no quiere tener otro país con problemas en la región, pero tampoco quiere tener un lobby de acreedores enfurecidos golpeando continuamente a sus puertas.
El tiempo apremia. Si hay una nueva postergación de la segunda revisión de las metas por parte del FMI, que tendrá lugar en febrero, es decir muy pronto, todo el proceso podría comenzar a complicarse.
Durante el encuentro que tuvo con un pequeño grupo de periodistas, Lavagna explicó ayer que la postergación de la primera revisión obedeció al problema de la deuda: “No fue ni el tema tarifas, ni el sistema financiero”, explico Lavagna. “Recibieron presiones de los acreedores y de los bonistas”, dijo.
Como la Argentina decidió no moverse del 75 por ciento de quita de la deuda, la decisión de Estados Unidos fue una “decisión política. Las metas estaban sobrecumplidas”, recordó el ministro, quien insistió con que Argentina va a seguir manteniendo su política de un solo bolsillo, mediante la cual son acreedores privilegiados los organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial, que cobran sin quita, y con lo que queda se les pagará a los otros acreedores.
Lavagna insistió que a cambio de la aprobación de la revisión de las metas no hubo ninguna concesión. Es decir, no se modificaron las pautas originales de la carta de intención. Aunque el ministro admitió que “hubo un intento de modificar la carta de intención, pero no prospero”.
El Gobierno se comprometió públicamente ante el juez Thomas Griesa, de Nueva York, en cuyo juzgado se concentraron juicios contra el país, a que presentaría una oferta definitiva a los acreedores a fines de enero o principios de febrero. “Pero eso depende de que ahora podamos designar a los bancos”, respondió Lavagna. Según su razonamiento, los bancos se retrajeron frente a la indefinición del Fondo. “No tiene mucho sentido hablar de una oferta si no hay un acuerdo con el Fondo”, amplió.
Según la explicación de Lavagna, la presión de los acreedores demoró la revisión de las metas por parte del FMI. Y eso a su vez retrasó la posibilidad de que el Gobierno pudiese presentarles una oferta. Es un círculo vicioso.
Lavagna asegura que “ningún problema de deuda se resolvió en una corte”. La pregunta es, sin embargo, si EE.UU. seguirá manteniendo su apoyo.
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