DECLARARÍAN INVÁLIDAS LAS LEYES DEL PERDÓN
Siete jueces de la Corte Suprema ya estarían de acuerdo en declarar inconstitucionales las leyes de punto final y de obediencia debida, y dictarán el fallo tan pronto evalúen el dictamen que en ese mismo sentido presentó ayer el procurador general Esteban Righi y pongan por escrito sus argumentos.
Anteayer, fue el presidente Néstor Kirchner el que reclamó que la Justicia se expidiera cuanto antes sobre el tema a la brevedad. “No quiero que, cuando lleguemos al bicentenario (2010), todavía estemos sin saber qué pasa con las leyes de punto final y de obediencia debida. Es hora de que la Justicia se expida”, exhortó el primer mandatario.
Quizá Kirchner sabía que la Corte estaba lista para pronunciarse y que el procurador Righi preparaba el dictamen sobre este asunto. Por eso, en una tribuna política de la Feria del Libro, delante de los representantes de los organismos de derechos humanos, Kirchner apareció formulando un reclamo que, en rigor, no era tal, pero le permitió capitalizar un éxito.
Por otra parte, en rigor, las demoras no se deben a una indefinición de la Corte. Por un lado, a lo largo de una secuencia de fallos, en los cuales la Corte llegó a declarar que los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles, el máximo tribunal fue preparando la artillería doctrinal para dictar la sentencia que se avecina.
Además, se sabe que sobre el punto están de acuerdo todos los ministros, excepto Carlos Fayt y Augusto Belluscio. Y, por otra parte, si se demora el fallo, se debe a la dilación del trámite procesal que tiene uno de los expedientes en la Cámara Nacional de Casación Penal.
Ayer, Righi emitió su opinión en la causa “Del Cerro, Juan y otros”, en la cual el represor Julio Simón está detenido con prisión preventiva por el secuestro del matrimonio Poblete y su hija Claudia, cometido el 27 de noviembre de 1978.
El dictamen
En su presentación ante el máximo tribunal, Righi sostuvo que la Corte debe confirmar el fallo de la Cámara Federal, que había dictado la prisión preventiva al ex suboficial de la Policía Federal Simón por el secuestro de José Poblete, su esposa y la hija de ambos, Claudia.
Righi sostuvo que los crímenes cometidos en la última dictadura militar son imprescriptibles -los hechos del caso ocurrieron en 1978- y ratificó la inconstitucionalidad y nulidad de las leyes del perdón.
No es la primera vez que la Procuración se pronuncia sobre esta cuestión, pero el anterior dictamen lo firmó Nicolás Becerra, que ya no está en el cargo.
En un escrito de 30 carillas, Righi se pronunció sobre la validez de las leyes del perdón.
“Ambas leyes de impunidad privaron a las víctimas de su derecho a obtener una investigación judicial en sede criminal, destinada a individualizar y sancionar a los responsables de las graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante el último gobierno militar”, consideró Righi.
Al momento en que se cometieron los crímenes, la prohibición de tortura era parte del derecho internacional, obligatorio para funcionarios y para los Estados.
Como esos delitos no pueden ser amnistiados ni indultados, Righi entendió que las leyes 23.492 y 23.521 violaron al momento de su sanción, en diciembre de 1986 y junio de 1987, pactos internacionales vigentes en esa época en el país, como la Convención Interamericana de Derechos Humanos.
Según el procurador, el Congreso de la Nación no tenía competencia para dictar las leyes 23.492 y 23.521, pues ya para la época de su sanción se hallaban vigentes en el derecho interno normas de jerarquía superior, que vedaban al Congreso la posibilidad de dictar leyes cuyo efecto fuera impedir la persecución penal de graves violaciones a los derechos humanos.
Asimismo, señala que la evolución que se dio en las normas locales que rigen el tema se corresponde con un proceso de evolución de la conciencia jurídica universal y que en la Argentina se tradujo en la reforma de la Constitución Nacional, que le dio jerarquía constitucional al Pacto de San José de Costa Rica, y en la posterior derogación y anulación de las mencionadas leyes del perdón.
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