DECLARARON LAS CHICAS PROSTITUIDAS EN LA CIUDAD DE LA BANDA
Las dos jóvenes santafesinas que denunciaron haber sido secuestradas y obligadas a ejercer la prostitución en la ciudad de La Banda, Santiago del Estero, declararon ayer ante el juez de Instrucción, Diego De la Torre, y hoy eran sometidas a controles médicos y psicológicos en hospitales locales. En las próximas horas, el magistrado tiene previsto tomar contacto con la Justicia santiagueña, para que se lleven adelante operativos que permitan comprobar la veracidad de los dichos de las chicas.
Además, tres hombres se encuentran prófugos por este caso. Uno de ellos es quien, en enero pasado, fuera sindicado por la madre de una de las jóvenes. Los otros dos, están sospechados de haber tenido algún grado de participación en este secuestro.
Romina vive en barrio Barranquitas; estuvo privada de su libertad y obligada a prostituirse durante ocho meses. Todo comenzó a mediados de enero, cuando según palabras de su madre Hilda, un vecino conocido en el barrio por su oscuro pasado la obligó a subir a su auto.
Inmediatamente, Hilda hizo la denuncia en la comisaría 6a. donde dijo no haber sido bien tratada. “Hice la denuncia con nombre y apellido del cafiolo que se llevó a mi hija; sin embargo él siguió su vida normalmente en el barrio y la policía nunca lo detuvo ni siquiera para preguntarle si tenía alguna relación con la desaparición de mi hija”, denunció Hilda.
Durante ocho meses no tuvieron noticias de la chica, hasta el último jueves a la tarde, cuando recibieron una llamada. Las llorosas palabras sólo dijeron: “Papá, estoy en La Banda, Santiago del Estero, encerrada y obligada a ejercer la prostitución, por favor buscame porque me quieren llevar a España”.
Mario, el padre de Romina, partió en su auto para el lugar indicado llevando su celular. Durante el viaje la joven volvió a contactarlo y entonces le dijo que la esperara a unas cuadras del boliche donde estaba encerrada hasta que lograra escapar. Ya eran casi las cinco de la mañana del viernes.
El local cerró sus puertas y las chicas quedaron encerradas. Pero Romina esperó la llegada de una empleada de la limpieza, para de un empujón salir corriendo del sitio hasta donde la esperaba su padre.
La otra joven es María Ojeda y logró huir con Romina de una situación similar. Ambas están ahora en Santa Fe custodiadas por la policía, pues se teme algún tipo de represalia por parte de sus captores.
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