DECLARARON LOS DETENIDOS POR LOS SECUESTROS DE ASTRADA Y CIRELLI
Uno de los dos hermanos detenidos por el secuestro del padre del futbolista Leonardo Astrada y el empresario Juan Carlos Cirelli habría reconocido ante la Justicia ser el dueño de la casa donde estuvieron alojadas las víctimas, mientras los investigadores confían en que haya más detenciones en las próximas horas.
Así lo informaron fuentes de la investigación, quienes precisaron que Carlos Vera, de 37 años, habría admitido ser el propietario de la vivienda situada en la intersección de las calles Paraguay y Hughes del partido bonaerense de Moreno.
Allí, una banda de secuestradores mantuvo cautivos a Rubén Astrada por 27 días, y a Cirelli durante 41. Vera y su hermano, Fernando, fueron detenidos en la madrugada de ayer en el interior de la vivienda por efectivos de la Policía Bonaerense, según informó esa fuerza de seguridad.
Los hermanos fueron trasladados hoy a los tribunales de San Isidro, donde -patrocinados por abogados particulares- comenzaron a ser indagados por el juez federal Roberto Marquevich, a cargo de la investigación por el “secuestro extorsivo de Astrada”.
El diálogo de las víctimas
Rubén Astrada reconoció hoy que compartió cautiverio con el empresario Juan Carlos Cirelli. En declaraciones hechas en la puerta de su casa, en la localidad bonaerense de Boulogne. Astrada indicó que, días atrás, mientras sus captores no estaban en la casilla donde estaba secuestrado, entabló un diálogo con Cirelli.
Según el padre del ex futbolista Leonardo Astrada, el empresario se le acercó y le dijo que estaba en la casilla hacía 30 días y le aconsejó alimentarse bien.
Rubén Astrada declaró anoche durante cinco horas ante los investigadores policiales del caso en la Delegación de Investigaciones de San Isidro, y dio detalles de cómo fue su secuestro, informaron fuentes del caso.
Acompañado de un perito psiquiátrico, Astrada declaró ante los investigadores y se retiró a su casa a la 1 de hoy, en tanto esta mañana los dos hermanos detenidos por el caso declararán ante el juez de San Isidro Roberto Marquevich.
Los hechos
Un patín, guantes de látex, correas y una cama le daban al garaje en el que Rubén Astrada permaneció secuestrado durante veintisiete días la impronta de un tugurio destinado con exclusividad a las víctimas de una banda de la que, al menos, dos de sus presuntos integrantes fueron detenidos.
Ayer, en medio del júbilo de la familia Astrada, quedó al descubierto, además, una organización que no sólo secuestró al padre del ex futbolista de River Plate Leonardo Astrada, sino que, en otra dependencia de la casa -ubicada en el cruce de Paraguay y Ubes, de la localidad bonaerense de Moreno- mantuvo en cautiverio durante cuarenta días al empresario Juan Carlos Cirelli, a quien, según su propio testimonio, dejaron escapar el martes por la noche.
Sin embargo, la policía insistía ayer en que Cirelli se había liberado por su cuenta y adjudicaba la liberación de Astrada al apuro de los delincuentes por escapar del lugar, una vez que advirtieron su ausencia.
“Me dejaron en libertad. Me dijeron ‘ya se terminó todo’ y me dejaron ir. De allí me fui a una remisería. Me trataron muy bien”, insistió Cirelli.
Astrada habría sido abandonado por sus captores en la localidad de Boulogne, muy cerca del lugar en donde el 26 de junio pasado, a las 8, había sido interceptado por un grupo de delincuentes que le chocaron el automóvil y, al bajar, se lo llevaron secuestrado. Barbudo y abrazando a su hijo Leo, Astrada se mostró ayer frente a la multitud de periodistas apostados en su casa de Sarratea 1433 y dijo que sus últimos días fueron un suplicio. “Tuve miedo en el momento del rapto. No le deseo a nadie el suplicio que he pasado”, añadió el hombre.
Durante el tiempo que estuvo secuestrado, su familia recibió tres pruebas de vida y decenas de llamados falsos de quienes pretendían “mejicanear” los $800 mil que se pedían de rescate.
Los investigadores, por su parte, siguieron cincuenta pistas falsas, según admitieron ayer distintas fuentes del caso. Finalmente, la liberación del empresario Cirelli, por quien se pagó un rescate de u$s60 mil, fue el que precipitó la de Astrada.
Ante los investigadores Cirelli narró que había escuchado la voz del otro secuestrado y que “en los últimos días, el padre de Astrada comenzó a tener problemas de salud, gástricos y nerviosos, y se lo notaba abatido”. Sin embargo, Astrada negó haber estado en contacto con el empresario.
En medio de las contradicciones sobre qué cómo fue la liberación de ambos rehenes, voceros policiales indicaron que los dos detenidos por los secuestros son los hermanos Carlos y Fernando Vera, mientras seguían los operativos para dar con otros ocho integrantes de la organización. En tanto, luego del reencuentro con su padre, Leo Astrada dijo estar “feliz” de volver a ver a su padre.
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