Declaró un acusado en la causa por sedición en Concordia
El acusado mencionó que no estuvo presente en el momento en que se produjo la toma de la Jefatura.El cabo Leandro Coutinho, uno de los 18 policías acusados de sedición, declaró este martes por la mañana ante el Tribunal. Afirmó no haber estado durante el momento de la toma de la Jefatura, a la que arribó luego. No hubo mención a las situaciones que lo comprometían, como la toma del Comando. Este miércoles declarará un cuarto imputado: José María Biderbos. En rigor, Coutinho amplió este martes su indagatoria. Ya había hablado ante Fiscalía el 20 de marzo del año pasado, luego de negarse a declarar en febrero mientras estaba detenido en Federal. Su relato fue minucioso en cuanto a la descripción de los hechos y su protagonismo en los mismos. Vale destacar que, a diferencia de quienes fueron testigos, el imputado no tiene obligación de decir la verdad al hablar ante el Tribunal.
El acusado mencionó que no estuvo presente en el momento en que se produjo la toma de la Jefatura. En la exposición, dijo que si bien venía participando de la manifestación, al momento en que terminan de dar la vuelta a la manzana para dirigirse frente a la puerta de Jefatura donde los esperaba el jefe departamental Lucio Villalba, se desprendió de la columna y se dirigió hacia un kiosco cercano a comprar agua para paliar el calor que hacía aquella noche. Al reintegrarse, observó que los manifestantes habían ingresado y que había disturbios en el interior del edificio.
Al ingresar a Jefatura, se encontró con Villalba “siendo abrazado, protegido”, por uno de sus compañeros, dijo, dado que un grupo de mujeres lo rodeaban y lo insultaban, acusándolo de haber arrojado gas lacrimógeno a los manifestantes. El Jefe de la Departamental negaba el hecho y acusaba a las mujeres de haberle tirado a él el fluido en la cara.
Afirmó haber colaborado en las primeras asistencias a Villalba, aunque los testigos que pasaron frente al Tribunal no lo ubicaron en ese momento. Y también reconoció que, en el ambiente, había “gas lacrimógeno”, apuntando a su formación en la escuela de agentes para sostener esta afirmación y diferenciarlo del gas pimienta. Más adelante dirá que la capacitación de la fuerza es una farsa y que solamente tuvo una práctica de tiro, al momento de formarse en la academia, pero en esta instancia apeló a los conocimientos policiales para establecer la diferenciación. La distinción entre un gas y otro es clave en la causa: Villalba y otros testigos declararon que fueron las mujeres que iban al frente de la movilización las que les arrojaron gas pimienta, del tipo que se vende en comercios, mientras que la hipótesis de la defensa apunta a poner al jefe de la departamental y a otros oficiales de policía como quienes lanzaron gas lacrimógeno, del tipo policial, sobre los manifestantes.
Coutinho indicó que intentó calmar la virulencia de los manifestantes. Dijo que les reprochó: “Las cosas no son así. Las cosas se fueron de las manos, no era lo que vinimos a hacer”. Pero el movimiento de gente continuó dentro de la Jefatura.
Otro elemento que aportó fue el porqué de las mujeres al frente, en la disposición de la marcha. “Era habitual que las mujeres vayan adelante, para no involucrar a los funcionarios policiales en actividad, porque cualquier manifestación por salario o en contra de los jefes, termina en un traslado o en un sumario, eso algo habitual en la policía. A la gente de Concordia lo mandan a La Paz o Gualeguay, no queríamos eso, por eso no nos acercábamos (los policías) a entregar el petitorio”. Incluso relató que le dijeron en una oportunidad “Te sacaron de la casa del Gobernador (donde fue custodia por cuatro años) por pedir que te aumenten el sueldo”. El traslado que le dieron como supuesta represalia por esta acción, sin embargo, no fue el que él mencionó en su exposición: simplemente lo hicieron presentarse en la Jefatura y luego le destinaron a la Comisaría Tercera, una de las que está cercana a la zona céntrica de Concordia.
Según los dichos del acusado, Villalba se retiró por sus propios medios hasta su despacho en el primer piso, no sin antes decirles que iba a comunicarse a Paraná para ver si tenía respuestas al pedido de recomposición salarial. Existe en este punto un desacuerdo con los dichos que expresara en su momento Villalba: el jefe de la departamental dijo que fue llevado escaleras arriba y que estaba muy afectado por la exposición al gas, lo que le impedía respirar con normalidad, ya que estaba saliendo de un cuadro de neumonía.
Luego, Coutinho dijo que se dirigió al patio sur, hacia el fondo de la Jefatura. Es en este momento donde se encuentran con el subjefe Nelson Vega y el comisario Hormaechea. Según expresó “el descontrol era de las dos partes. La manera de ser del subjefe, que los insulta, no podía calmar a la gente que lo que venía a decirle era que Lucio (Villalba) y (el comisario Ariel) Silva les tiraron gas. Eran recriminaciones de los dos lados”. Los dos “lados” a los que se refiere el acusado son, por una parte, Vega y Hormaechea (el comisario Juan Pedro Silvetti, que venía con ellos, no fue detenido y siguió su marcha), y por el otro, decenas de manifestantes.
Una de las filmaciones incluidas como prueba, muestra la escena: Vega y Hormaechea están arrinconados contra una pared, recibiendo insultos, en un medio de gritos y ruidos de redoblantes.
Reclamo salarial
El relato de Coutinho en lo referente al reclamo salarial tiene cuatro etapas. La primera es el supuesto desconocimiento que tenía Villalba de la respuesta al petitorio entregado el día anterior a la toma y el pedido de tiempo que hace para comunicarse a Paraná para pedir información, aunque en su testimonio el Jefe de la Departamental había dicho que estaba en la puerta esperando la movilización para comentar que le habían anticipado que se iba a anunciar un incremento “importante”.
Luego del episodio en la escalera, y tras un lapso largo de espera en el patio, los manifestantes suben al despacho de Villalba y, según los dichos de Coutinho, éste les dice que no tiene nada que informar, salvo que estaba viniendo el Subjefe de Policía de la Provincia, comisario Juan Ramón Rosatelli a dar precisiones. Se generan allí nuevas discusiones. “Fuimos a buscar una respuesta y terminamos en un griterío”, reconoció el acusado.
La segunda, es la gestión que hace Rosatelli cuando llega en la madrugada a la Jefatura. Coutinho dijo que habló de manera “campechana” y que se presentó como un “juancho (tropa de calle) más”. “Había momentos en los que no podía hablar y tampoco tenía respuestas”, dijo el acusado en su exposición esta mañana, por lo que derivó la contestación al ministro de Gobierno Adán Bahl, que estaba en camino.
El diálogo frustrado de Bahl con los policías y sus familiares en el salón de actos de la Jefatura es la tercera etapa. Ocurrió ya entrada la madrugada del lunes 9, como a las 4. “Vengo a decirles la oferta que íbamos a dar a conocer el lunes, pero que la tenemos desde el miércoles”, consignó Coutinho al repasar la escena. Luego “la gente le empieza a recriminar la falta de insumos, dame tu sueldo y yo el tuyo le dicen y luego le pasan una copia del petitorio entregado el sábado. Empieza a leerlo. La gente sigue reclamando por las condiciones de trabajo. Levanta la cara y dice que no tenía conocimiento de esto. Comienza una efervescencia, porque los jefes decían que mandaban el fax a la Jefatura de Provincia. Le dicen que está fallando la cúpula, dejá que lo voy a solucionar luego, dijo”, abundó el acusado.
Bahl dió detalles de los códigos, y precisa que el sueldo termina en bolsillo a $ 8.400 para el agente recién recibido. “La gente le decía porqué no habla del sueldo básico, porque de códigos. La gente no entendía porque no hablaba de los básicos. No entendió lo que manifestaba. Bahl dice que no tiene nada más que decirles. ‘Déjenme hablar con el gobernador y traigo una respuesta. Espérenme’”, dijo en su reconstrucción el acusado.
Los policías volverían a encontrarse con Bahl por la tarde, luego de una gestión del gremialista Alejandro Camejo. Esta vez fue una suerte de comitiva la que se trasladó hasta las termas y conversó en un bungalow con el titular de la cartera de Gobierno, quien les volvió a relatar cómo serían las mejoras salariales. Incluso, dijo Coutinho, le mandó un mail con una planilla a otro de los acusados, Daniel Chávez. Les aclara, siempre según el relato del acusado, que 10 mil pesos de básico llevaría, por aplicación de los códigos que componen el haber policial, el sueldo a más de 50 mil pesos.
Vuelven entonces a Jefatura. Coutinho prosiguió así su relato: “No sé si Chávez pudo acceder al mail, porque no teníamos conexión a internet. Sí le dijimos a la gente lo que nos dijo el Ministro. Tampoco logramos que entiendan que lo que él nos ofrecía era lo que nos podían pagar. No llegamos a un acuerdo, porque no entendían, no logramos convencer, como que no era suficiente. No le creían al Ministro. No se veía un papel. Habían pasado muchas horas y todo se dilataba”.
Con la palabra del Ministro de Gobierno devaluada, sólo quedaba una instancia: el gobernador Sergio Urribarri. Esta es la cuarta etapa de la negociación. Los mediadores en este caso son el abogado Medina y el empresario Roberto Niez.
En el primer diálogo con el mandatario, mantenido en la sede de calle Cadario de la Cafesg, los policías escuchan de nuevo la explicación de la oferta que ya les había hecho el Ministro. En la declaración, Coutinho contextualizó este encuentro así: “Urribarri nos dice que no es momento de decir quien tiene la culpa y ver qué pasó, y que esta propuesta es lo que puede dar, garantizar. Y nos pide que hagamos el mayor esfuerzo para que entiendan”.
Vuelven a Jefatura y, luego de una primera aceptación con votación a mano alzada en la calle, la propuesta es rechazada, primero por las familias y luego por los policías.
Interviene entonces Rosatelli quien, en una charla en las oficinas del Comando Radioeléctrico, les precisa que deben pedir incorporar un parte al básico y el resto en los códigos hasta sumar el monto que ofrece el Gobierno, narró Coutinho. Retornan entonces a Cafesg. Allí terminan definiendo una propuesta que incorpora 300 pesos al básico, y dos retroactivos de 3.700 pesos cada uno a pagar antes de diciembre, abundó. Además acuerdan reunirse al día siguiente.
La última parte de esta etapa de la negociación, según los dichos del acusado, se da el miércoles por la mañana en la Cafesg. Coutinho dijo que en esa instancia, el Gobernador les prometió que no iba a haber sanciones disciplinarias administrativas y que iba a hablar con el procurador Jorge García para que ocurriera lo mismo en el aspecto judicial. Y que también los instó a organizarse para discutir salarios y condiciones de trabajo en paritarias durante el mes de febrero, al igual que con los gremios estatales.
Coutinho respondió algunas preguntas de la defensa y de la Fiscalía, aunque hubiera podido negarse. Le preguntaron si entre los 18 acusados había una organización previa, liderazgos. Y dijo que no, que no fue nada organizado. Incluso afirmó desconocer a la mayoría antes de los hechos de esos días. Y también acusó: “Cuando nos enteramos que el personal de guardia había dejado de trabajar, estuvimos en en desacuerdo. Reclamamos los que estábamos de franco de servicio. Es como el hospital, la guardia no se puede cerrar”, definió.
Nueva indagatoria
Este miércoles por la mañana está previsto que el acusado José María Biderbós también declare ante el Tribunal. Al igual que Coutinho, Biderbós fue una de las caras visibles del conflicto y a quien, por los medios, se lo veía con mayor actividad. Ambos, además, son pupilos del abogado Juan José Bukténica.
Fuente: APF
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