DECOMISAN 210 AVES AUTÓCTONAS TRANSPORTADAS DE MANERA ILEGAL
En un operativo conjunto de la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia de Santa Fe y Gendarmería Nacional sobre la ruta nacional Nº 11, a la altura de la localidad de Nelson, se detuvo un vehículo utilitario que en su parte posterior transportaba aves silvestres no declaradas plaga: cardenal copete rojo, siete colores, dominó, boyero pico blanco y boyero de la isla, donde prevalecía en número la especie cardenal copete rojo.
El operativo comenzó a las 23 del 15 y culminó a las 4 del 16 del corriente y las especies fueron trasladadas a las dependencias de Gendarmería Nacional juntamente con los tres imputados, uno de ellos indocumentado. Los mismos permanecen detenidos e incomunicados por transgredir la Ley Nacional Nº 22.421 la que prevé sanciones penales con una detención de 6 meses a 2 años y la Ley provincial Nº 4830 en su artículo 57 que incluye una sanción pecuniaria.
En todo el territorio provincial se encuentra legalmente prohibida la caza, tenencia, transporte y comercialización de especies de la fauna autóctona.
Impacto ecológico
Debemos recordar que teniendo una mascota de una especie silvestre, solamente se fomenta su caza y comercialización, no se salva ni al individuo ni a la especie.
Desde el punto de vista ecológico el 100% es dañado ya que no se pueden devolver a su medio, no se reproducen y no cumplen con su rol en el ecosistema (presa, predador o dispersor de semillas, entre otros, están ecológicamente muertos).
Si no se alienta la tenencia de animales creyendo en su supuesta salvación se favorece una disminución de la caza de los mismos. Los animales silvestres al ser cazados sufren importantes niveles de estrés debido a variadas causas. Comienza con lo cruento de su captura, sigue luego un gran hacinamiento o acopio hasta la llegada del transportista. Generalmente durante su traslado, por más hacinamiento, ruidos extraños, sumado a esto que si es una época de calor falta agua; todos elementos que agravan la situación de stress. Si logran sobrevivir, generalmente luego de pasar por diferentes lugares de venta llegan a su “hogar” definitivo, donde seguramente se le brindará cariño pero no la alimentación adecuada ni nada demasiado semejante a su lugar de origen donde seguramente desearía estar. Pocos ejemplares logran sobrevivir.
Algunas de estas especies presentan poblaciones muy reducidas o en retroceso numérico. Esta situación actual de las poblaciones se debe sobre todo a la destrucción de sus hábitat, generalmente monte, para prácticas agrícolas o ganaderas. La presión de caza para mascotismo es otra causa importante.
Deterioro
Las especies decomisadas, en sus medios naturales cumplen funciones vitales como diseminadores de semillas, control de insectos, control de otras especies, entre otras.
Todas estas prácticas, al disminuir los ejemplares, se ven degradadas contribuyendo al deterioro total de los ecosistemas: se ha estudiado y determinado sobradamente que la desaparición de ciertas especies alteran toda la cadena, a veces con consecuencias irreversibles.
Nunca será suficiente el control que se efectúe, que apunta a desactivar “la oferta” de esas especies. Pero es fundamental también comprender que existe una “demanda” y en hacerla desaparecer todos tenemos parte.
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