DEFENSA CONFIRMÓ LOS MALTRATOS EN LA ARMADA Y LOS CONSIDERÓ “ABERRANTES”
El Ministerio de Defensa confirmó ayer los maltratos que recibieron oficiales y suboficiales en la base naval de Puerto Belgrano —como lo reveló Clarín en exclusiva— y los calificó “graves” y “aberrantes”.
El episodio ocurrió en 2004 en la Agrupación de Comandos Anfibios, de la Escuela de Infantería de Marina, de la base naval de Puerto Belgrano. Como informó Clarín en su edición de ayer, allí un grupo de oficiales y suboficiales fueron manteados y obligados a permanecer sentados dentro de una zanja con agua hirviente durante una de sus tradicionales ceremonias de bienvenida a los nuevos egresados.
Por estas prácticas cinco de ellos sufrieron quemaduras en piernas glúteos y zona testicular, algunas tan graves que los debieron internar en el hospital naval de Puerto Belgrano.
El miércoles, tras la consulta de Clarín sobre lo que había sucedido, la ministra Nilda Garré instruyó al secretario de Asuntos Militares, José María Vázquez Ocampo a que pidiera los informes del caso. Y ayer, en su despacho del Edificio Libertador, Vázquez los recibió en persona de manos del juez de instrucción militar número 3, capitán de navío (retirado) Rafael Molini.
En un comunicado emitido ayer por Defensa, se informa que Molini tiene a cargo la investigación sobre el hecho ocurrido en diciembre de 2004. La instrucción sumarial debería estar terminada “aproximadamente en dos meses”, indicó el Ministerio.
Defensa aseguró que la investigación comenzó a los “pocos días” de ocurrido el episodio por orden del comandante de Infantería de Marina Juan Marín y del Comandante de Operaciones Navales, contralmirante Luis Aviles, “con conocimiento” del jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Jorge Godoy. Hasta ahora se “han tomado 50 declaraciones testimoniales”, se indicó.
Pero otras fuentes del Gobierno advirtieron uno de los problemas fue que este caso se mantuviera en secreto por más de un año. También aseguraron que dentro de las Fuerza Armadas hay muchas voces disidentes contra la cultura del “baile”, que tuvo una de sus consecuencias más dramáticas en 1994, cuando se cobró la emblemática vida del soldado Omar Carrasco (ver Suspenden al juez…).
En cuanto a la actuación de la justicia militar, Defensa aclaró ayer que esta funciona con criterio de “secreto”.
También informó que la ministra Garré ordenó a los jefes de los Estados Mayores “reiterar a sus comandos, unidades y dependencias pedagógicas la terminante prohibición de acciones compulsivas de supuesta iniciación o confirmación de graduaciones o de cualquier ejercicio aberrante de la autoridad conferida por el Estado”. Y pidió que se “informe de manera inmediata a la opinión pública” acerca de estas “prácticas aberrantes”, que “sólo se sostienen por la vigencia de un anacrónico machismo”.
En cuanto a este caso, el comunicado señala que las actuaciones del juez Molini podrán llegar a sustentar la eventualidad de un proceso ante el Consejo de Guerra Permanente de las Fuerzas Armadas, que está integrado por dos oficiales superiores de cada una de las tres fuerzas y presidido por un séptimo.
Recordó que fueron la investigación de inició por orden de los comandantes y no por las denuncias de las víctimas, que “observan un previsible temor a ver cortado su futuro profesional”. En virtud de la reforma al Código de Justicia Militar durante los juicios a los comandantes de la última dictadura, los eventuales fallos de los Consejos de Guerra podrán ser apelados por las partes.
El “baile” sufrido por el grupo de oficiales y suboficiales en Puerto Belgrano tuvo lugar el 9 de diciembre de 2004 según pudo constatar Clarín en base a un documento secreto al que tuvo acceso hace unas semanas. Es la declaración ante un oficial informante del principal afectado físicamente entre otros cuatro: el teniente de fragata Bernabé Sergio Néstor Cardozo, quien padeció quemaduras de primero y segundo grado.
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