DEFENSA: SERÍA MENOS PROFUNDA LA PURGA DE LA FUERZA AÉREA
Con el correr de los días, las cosas parecen ir tomando el camino a una resolución definitiva.
Hoy, el ministro de Defensa, José Pampuro, mantendrá una reunión con el ministro de la cartera de Interior, Aníbal Fernández, para determinar la manera en que se desarrollará el traspaso del control de aeropuertos.
En la reunión se tendrán en cuenta las nuevas funciones de la Policía Aeronáutica (PAN) y el casi seguro uso de la Gendarmería en el control del aeropuerto de Ezeiza.
Se especula que durante los primeros días la PAN y la Gendarmería trabajen en conjunto sobre el control de la seguridad del aeropuerto.
Actualmente la PAN no está bajo la órbita de la Ley de Seguridad Interior y depende directamente de la Fuerza Aérea, quien hace pocos días vivió la partida de su jefe, el brigadier Carlos Rohde.
En otra reunión clave que mantendrá Pampuro durante el día está previsto el encuentro con el nuevo jefe de la Fuerza Aérea, el brigadier Eduardo Schiaffino.
En la agenda figura, como tema principal, el descontento que existiría en la fuerza por el descabezamiento de su cúpula. Así lo hizo saber el jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier general Jorge Chevalier, quien en las últimas horas no ocultó su malestar por la purga a la que se vio sometida su fuerza e incluso puso en duda su continuidad al frente del estado mayor.
Chevalier no comprende el descabezamiento de catorce brigadieres y así se lo hizo saber a las autoridades del Poder Ejecutivo.
Cree que la brecha que están ocasionando con esos pases a retiro forzados será difícil de rellenar en el corto plazo y puede debilitar el normal funcionamiento de la fuerza.
Cuando la versión de la renuncia de Chevalier tomó fuerza, Jorge Godoy, de la Armada, sonó como el próximo titular del Estado Mayor Conjunto por ser el mayor de todos los jefes.
Sin embargo, desde el Ejecutivo le hicieron saber a Chevalier que bajarían el tono a la disputa y que el descabezamiento no sería tan radical como se especulaba en un principio.
Recién allí Chevalier sintió que estaba ganando algo lógico para su fuerza sin que pareciera que su posición era corporativista y para salvar a quienes desde el Gobierno señalan como responsables de no haber informado del escándalo de las “narcovalijas voladoras” a España.
Ayer también se hablaba de la creación de una nueva fuerza destinada únicamente al control de la seguridad en el aeropuerto de Ezeiza y que estaría bajo la tutela del ministro Aníbal Fernández.
Como están las cosas planteadas, será la Gendarmería -una fuerza perteneciente al Ministerio del Interior- la que se ocupe de la seguridad en el aeropuerto de Ezeiza.
Una zona en el límite de la Ley de Seguridad Interior
La Ley de Defensa Nacional junto con la de Seguridad Interior vedan a las fuerzas armadas la posibilidad de controlar la seguridad interna del país. Sin embargo, los aeropuertos internacionales se transforman en una zona de “control difuso” de acuerdo con los especialistas.
El problema es que de acuerdo con las características relacionadas con el ingreso en el país de mercaderías e individuos un aeropuerto internacional tiene similitudes con un paso fronterizo. Si bien la vigilancia de éstos está reservada a la Gendarmería Nacional, nada obsta a que las fuerzas armadas controlen esos pasos o colaboren a hacerlo, por lo que no sería una infracción a la ley que vigilasen los aeropuertos.
Otros consideran que más allá de estas características, estando dentro del territorio nacional les estaría vedado a las fuerzas armadas su control.
No obstante la Ley de Seguridad Interior permite a los militares la custodia de aquellos que llama “objetivos estratégicos”, que no se encuentran precisamente definidos ni enumerados por la ley, lo cual supondría que pueden ser fijados por el Ejecutivo. Así, si el Gobierno decidiese que los aeropuertos son “objetivos estratégicos”, aun teniendo en cuenta la opción de que no son un paso fronterizo, las fuerzas armadas podrían hacerse cargo de su vigilancia.
De todas formas, parece ser que dentro del Gobierno se impone la postura de que se trataría de un paso fronterizo y a partir de ello, sería la Gendarmería la encargada de su control, reforzada por algunos especialistas probablemente derivados a esa función desde la Policía Aeronáutica Nacional (PAN) “en liquidación”.
El régimen jurídico respecto del control de aeropuertos de todas maneras sigue siendo una zona gris, puesto que no existe una legislación específica en la materia, que asigne a determinada fuerza el control de su seguridad, así como todo lo relacionado con el tráfico de mercaderías ilegales o el contrabando. La ley existente no es un obstáculo para ninguna de las opciones, pero tampoco es específicamente clara en lo atinente a aeropuertos internacionales.
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