DEFINEN EL JUICIO A IBARRA, EN MEDIO DE DENUNCIAS Y PRESIONES
El juicio político a Aníbal Ibarra por la tragedia de Cromañón llega a su instancia decisiva envuelto en una maraña de denuncias y presiones cruzadas. La Sala Juzgadora de la Legislatura porteña emitirá el veredicto esta tarde y para que el suspendido jefe de Gobierno sea destituido deberá reunir los votos de diez de sus quince miembros.
Ibarristas, opositores y el sector más duro de los familiares de las víctimas alimentaron ayer la tensión haciendo circular múltiples especulaciones sobre la posición de algunos diputados que podrían inclinar la balanza a favor o en contra de Ibarra. Lo cierto es que nadie se animaba a pronosticar un resultado, aunque se daba por seguro que será ajustado.
La escalada verbal derivó anoche hacia un episodio de violencia, al ser atacado el edificio donde vive el hijo de la diputada Beatriz Baltroc, integrante de la Sala Juzgadora, por un grupo que la legisladora identificó como vinculado a padres de los chicos de Cromañón.
Sucedió pocos minutos después de que Baltroc —enrolada en la izquierda y fuerte cuestionadora de Ibarra— fuera acusada por los familiares duros de negociar con el ex vicepresidente Chacho Alvarez el cambio de su voto, para pasar a apoyar la continuidad del suspendido jefe de Gobierno.
Al formular la denuncia en plena Plaza de Mayo, el sector que encabeza José Iglesias —padre de uno de los 194 jóvenes que murieron en la tragedia— alegó que “hay un mercado de compra y venta de votos”.
Desde el Gobierno porteño partió de inmediato la réplica: atribuyeron a los duros una estrategia dirigida a amedrentar a legisladores que aún no habrían definido su voto. “Es la misma metodología que utilizaron para dar vuelta la posición del Chango Farías Gómez en la Sala Acusadora y conseguir el voto número 30 que habilitó el juicio político”, remarcaron fuentes ibarristas.
Según los cálculos que se hacían ayer en los pasillos de la Legislatura, Ibarra parecía tener asegurados cuatro de los seis votos que necesita para ser repuesto en la Jefatura de Gobierno (uno propio, otro del socialismo y dos kirchneristas), por lo que se consideraba que serían determinantes las posturas del tercer kirchnerista, Helio Rebot, y del zamorista Gerardo Romagnoli.
Son los dos que más incógnitas sembraron, aunque no se descartan sorpresas provenientes de otros bloques. De hecho, todas las fuerzas representadas en la Sala Juzgadora se encontraban ayer en estado deliberativo. Otro voto incierto es el de Florencia Polimeni, una radical independiente que entró por el macrismo y armó un bloque unipersonal. Embarazada de ocho meses, se encuentra en reposo desde el jueves por un pico de estrés, aunque anunció que hoy irá a votar.
Un dato a tener en cuenta: las abstenciones favorecerán a Ibarra, porque la Constitución porteña obliga a quienes pretenden destituir a una autoridad a reunir una mayoría especial de dos tercios de la Sala Juzgadora.
El oleaje de versiones —de difícil comprobación— incluye posibles dudas en la postura de al menos uno de los cuatro diputados del macrismo, el bloque que encabezó el pedido de remoción de Ibarra, y a una eventual votación dividida entre los dos legisladores del ARI.
El partido de Elisa Carrió apoyó la apertura del juicio político y en los últimos días se sumergió en una fuerte discusión interna sobre la postura frente al veredicto. Oficialmente, el ARI dio “libertad de conciencia” a sus legisladores.
La sesión fue convocada para las 13 y se hará bajo estrictas medidas de seguridad. Sólo se permitirá que ingresen a las bandejas del público 65 familiares de las víctimas, 50 del sector opositor y 15 de los que apoyan a Ibarra. El resto de los lugares estará reservado a legisladores, asesores y periodistas.
Las autoridades de la Legislatura anunciaron que se dispondrán dos barreras de control en las calles aledañas y se harán cacheos para controlar que nadie ingrese armas ni otros objetos peligrosos. El público debió ser desalojado el martes, cuando concluían los alegatos, por los gritos e insultos dirigidos a Ibarra por un sector de los familiares.
El suspendido jefe de Gobierno avisó que estará presente para oír el veredicto, acompañado por sus abogados defensores. Ibarra eligió pasar las horas previas mostrándose en actos públicos: estuvo por la mañana en la apertura del ciclo lectivo realizada en una escuela pública de La Boca y por la tarde en otro acto realizado en un colegio religioso.
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