DEFINEN EN BOLIVIA EL DESTINO DE LOS RECURSOS GASÍFEROS
La Corte Nacional Electoral de Bolivia dio por comenzado esta mañana, cerca de las 9 en la Argentina, el histórico referendo sobre el gas, en un acto en la sede del organismo en La Paz en presencia del presidente boliviano, Carlos Mesa, y las principales autoridades del país.
A partir de ahora, y durante toda la jornada, unos 4,5 millones de bolivianos votarán en más de 26.600 mesas distribuidas por todo el país, en el referendo que decidirá el futuro de las reservas de gas de Bolivia (las segundas de Sudamérica) en medio de amenazas de boicot de grupos opositores a la consulta
La consulta constituye una prueba difícil para el presidente boliviano, Carlos Mesa, ya que llegó al poder en octubre pasado luego de que una revuelta cívica derrocara al entonces mandatario Gonzalo Sánchez de Losada -de quien era vicepresidente-, precisamente por su impopular política energética.
Los bolivianos deberán responder, con Sí o No, a cinco preguntas: derogación de la Ley de Hidrocarburos vigente, recuperación de la propiedad del gas en boca de pozo (hasta que llega a la superficie) y refundación de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales bolivianos (YPFB).
También serán consultados sobre si quieren usar el gas como estrategia para forzar a Chile a acceder al histórico reclamo de Bolivia de lograr una salida al Pacífico y si están de acuerdo con subir los impuestos a las trasnacionales que desde 1997 controlan las reservas gasíferas del país, las segundas de Sudamérica.
Una encuesta realizada este mes por las consultoras Apoyo, Opinión y Mercado de bolivia vaticinó un amplio triunfo del Sí, con un 63 por ciento de respaldo a la pregunta uno, un 77 por ciento en la dos, un 73 por ciento en la tercera y un 57 y 61 por ciento para las dos restantes, respectivamente.
No obstante, un eventual triunfo del Sí no significará el final de la “cuestión del gas”, que se seguirá dirimiendo en las calles y en Parlamento, cuando los legisladores deban sentarse a discutir el texto de una nueva ley de hidrocarburos, un proceso que, según dijo ayer Mesa, comenzaría a partir del 6 de agosto próximo y en el que de ninguna manera habrá una nacionalización.
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