DEJÓ DE CRECER LA ECONOMÍA EN EL SEGUNDO SEMESTRE
A pesar de que en el Gobierno intentaron relativizar los resultados oficiales, la industria empezó a dar signos de estar llegando a su techo, con lo cual distintos economistas alertaron que será difícil seguir creciendo si no llegan nuevas inversiones.
Según los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el estimador mensual industrial (EMI) registró un alza del 10% en julio frente al mismo mes de 2003, aunque en relación con junio pasado la actividad sufrió una baja del 0,2%, la segunda en lo que va del año.
El dato más preocupante es que la utilización de la capacidad instalada en julio batió un nuevo récord, con un 71,7%, lo que constituye la cifra más alta desde la devaluación del peso en enero de 2002.
Los economistas hablan de un amesetamiento de la industria, que ya comenzó a impactar en las estadísticas oficiales de la economía general, que se conocen con un mes de atraso. Ayer se hicieron públicos los datos de junio, que muestran un alza del 7,4% en el nivel de actividad en la comparación interanual y del 0,4% frente a mayo.
Sin embargo, si se analizan los resultados del segundo trimestre, se advierte que entre abril y junio pasados la actividad económica registró una caída del 0,17% frente a los primeros tres meses del año; de esta manera, se cortó una racha positiva de ocho trimestres consecutivos de subas, aunque en lo que va del año la economía creció un 8,4 por ciento.
“Lo que se ve es un claro desaceleramiento de la industria, que era esperable porque el ritmo de crecimiento de 2003 no se podía sostener por mucho tiempo con una baja capacidad ociosa”, señaló Diego Petrecolla, director del Centro de Estudios Económicos de la Regulación de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).
El economista advirtió que ya son varios los sectores (textiles, alimentos, gráficos) que se encuentran en lo que define como alerta amarilla (con un uso de la capacidad instalada superior al 70%) y que en el caso de la siderurgia y la refinación de petróleo directamente ya se puede hablar de una situación de alerta roja, porque la capacidad sin utilizar es inferior al 10 por ciento.
Camilo Tiscornia, economista del estudio de Orlando Ferreres, también comparte la preocupación por el incremento en el uso de la capacidad industrial y destacó que los sectores que muestran los niveles más altos (es decir, que más rápido van a necesitar nuevas inversiones para seguir creciendo) son los que venían impulsando la recuperación económica.
Tiscornia destacó como un dato positivo que una eventual consolidación de la recuperación de la economía brasileña podría impactar favorablemente en los sectores industriales que hasta ahora vienen más retrasados. “El caso de la industria automotriz es paradigmático. Se trata de un sector que todavía tiene una alta capacidad instalada ociosa y que se vería muy beneficiado por una reactivación de la demanda brasileña”, sostuvo el economista.
Optimismo oficial
A contramano de la opinión de los economistas privados, en el Ministerio de Economía señalaron que la caída en la actividad industrial de julio es coyuntural y que, lejos de presentarse un cuello de botella, en distintos sectores se verifica una ampliación de la actividad industrial.
El director nacional de Coordinación Macroecómica, José Luis Maia estimó que hasta fines de año “la industria crecerá a una tasa del 0,6% mensual, lo que dejaría un aumento de la actividad del sector de entre el 10,5 y 11 por ciento”.
Con este nivel de aumento, el EMI alcanzaría los niveles de 1997, el punto máximo registrado durante la convertibilidad, “pero con componentes sectoriales diferentes”, destacó el funcionario.
Por su parte, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, sostuvo: “Cuando se trata de variaciones tan chicas, todo es relativo”, y subrayó: “Lo que importa es la tendencia”.
En el Gobierno además destacaron que el incremento de la actividad económica en julio, aunque pequeño, superó la mayoría de los pronósticos que hablaban de un número negativo. “El tercer trimestre va a ser claramente mejor que el segundo”, vaticinó Lavagna.
El ministro ratificó que la proyección oficial del producto bruto interno (PBI) para 2004 es de un 6%, cifra a la que consideró como prudente y que se encuentra por debajo de la mayoría de las estimaciones no sólo de los economistas privados -que hablan de un 7% como piso- sino también del análisis que hace el Banco Central, que en su último informe insistió en que la economía crecerá en torno del 8% en 2004.
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