Del Frade aportó datos sobre el nacimiento de los hijos mellizos de Negro
El periodista Carlos Del Frade, quien entrevistó a algunos de los imputados en la causa, prestó declaración en el juicio por el funcionamiento de una maternidad clandestina en el Hospital Militar. “Con (Eduardo) Costanzo hablamos de los mellizos nacidos en Paraná y que a Raquel Negro la habían sacado de la Quinta de Funes para parir. Me habló de una nena y un nene, pero él había creído que uno de ellos había nacido muerto”, relató. A su vez, enfatizó que el represor fue “el primero que dio el dato del nacimiento” en la capital provincial. En tanto, el autor del libro Recuerdos de la muerte, Miguel Bonasso, expresó que no podrá trasladarse a declarar, por lo que solicitó que se le envíen las preguntas para comparecer por escrito o bien mediante teleconferencia. Además, la declaración de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, se concretará la próxima semana. Mientras que Jorge Eduardo Rossi –uno de los cuatro dueños del Instituto Privado de Pediatría (IPP)- y Costanzo testificarán el 21 de septiembre. La décima audiencia del juicio por sustracción y sustitución de identidad de bebés durante la última dictadura cívico-militar, comenzó minutos antes de las 11 ante el Tribunal Oral Federal.
La producción de prueba continúa este miércoles con la declaración de Del Frade, mientras que Bonasso expresó que no podrá viajar a declarar por lo que solicitó que se le envíen las preguntas por escrito o se analice la posibilidad de realizar una teleconferencia.
En el juicio por delitos de lesa humanidad están imputados Juan Antonio Zaccaría, y los ex integrantes del Destacamento de Inteligencia 121 de Rosario, Pascual Guerrieri, Juan Amelong, Jorge Fariña, Héctor González y Walter Pagano.
Del Frade: “Con Costanzo hablamos de los mellizos nacidos en Paraná”
“He realizado entrevistas a Costanzo, sin grabación de por medio, y he hablado en tres o cuatro oportunidades con él sobre el tema de Raquel Negro. Las primeras fueron en 1997 y los otras en 1998, los contactos informales se dieron a posteriori”, puntualizó Del Frade.
En seguida, acotó: “Hay una que recuerdo especialmente, porque la escribí en el libro Matar para robar, luchar para vivir, de 2004, y también en el libro El Rosario de Galtieri y de Feced, de 2000. Esa entrevista fue en la casa de Costanzo, en Rosario, muy cerca de la Casita de los ciegos, que fue un hecho de secuestro y usurpación de personas”.
“En esa oportunidad me ratificaba lo que había pasado en la Quinta de Funes. Costanzo hizo especial hincapié en las figuras de Guerrieri, Amelong y especialmente Fariña, como los principales responsables de lo que sucedió en la Quinta y en la Intermedia. Allí hablamos de los mellizos nacidos en Paraná y que a Negro la habían sacado para parir. Me habló de una nena y un nene, pero él había creído que uno de ellos había nacido muerto, estrangulado por el cordón umbilical”, prosiguió. Y destacó que no le “consignó el lugar preciso del nacimiento de los mellizos”.
Asimismo, indicó que el represor le comentó que “Fariña había hecho mucho dinero con una empresa de seguridad”. Y contó que en un encuentro le entregó una carta documento que estaba dirigida al entonces vicegobernador de Tucumán Raúl Topa, “diciéndole que tenía las manos manchadas de sangre por defender la Patria y que necesitaban plata”. Según indicó, la intención de Costanzo era que tenga repercusión nacional.
“Después de la publicación de ese documento en Página/12 nos encontramos en la calle, en Rosario, él para el auto, se baja y me dice ‘te voy a cortar los huevos por lo que me hiciste’. Luego subió al auto con la promesa de que iban a seguir las charlas”.
Párrafo aparte, subrayó que “la mayoría de los hechos se comprobaron con el tiempo y si no eran precisos, eran cercanos a la verdad que expresaban otras fuentes”. Luego sugirió la incorporación de un documento de 1976 del coronel Alfredo Sotera, donde alude a “los procedimiento por izquierda” que hacía el Ejército Argentino en la jurisdicción del Segundo Cuerpo. “Se habla de procedimientos altamente irregulares, entre los cuales también se habla de menores, y de lo que llamaban BDTS (Bandas de Delincuentes Terroristas Subversivos)”, especificó.
En ese contexto, amplió: “Cuando secuestran al hijo de la familia Alastuey de Gualeguaychú, cuando lo van a recuperar en una casa de menores en Capital Federal, las llaves del auto del matrimonio se las entrega (Juan Carlos Ricardo) Trimarco en Paraná a la familia de la mamá. Con esto quiero decir que estos hechos tienen una conexión y que Trimarco estaba al tanto de lo que se conocía como ‘botín de guerra’, es decir, dar al chico como objeto de intercambio”.
Consultado por el defensor Oficial, Mario Franchi, sobre la motivación del represor para relatar los hechos, observó: “Creo que se veía venir que se terminaba la impunidad de la cual gozaba en ese momento. Tenía una gran necesidad de blanquearse él y blanquear responsabilidades”. En esa línea, recordó que fue asesor del ex senador Luis Rubeo y “tras quedar cesante empezó a buscar formas de sustento”.
En cuento a la integración del Grupo de Tareas (GT), refirió a Fariña, Amelong, Costanzo y otro policía de apellido Torres. “Ese grupo, con el tiempo, lo que percibí, es que formaba parte del Segundo Cuerpo del Ejército y que dependía de Córdoba y Moreno”, señaló.
Sobre Fariña, añadió que “tuvo mucha relación con Agustín Feced, pero eso tiene que ver con una cuestión fortuita que se va cruzando a medida que avanza la investigación”. Al respecto, explicó: “Lo que empezamos con Bonasso tenía que ver con algo que empezó antes de 1976 y que tenía que ver con la historia argentina. Yo quería que me dijese el destino de los cuerpos de los desaparecidos y de los bebés secuestrados, y todavía tengo los mismos objetivos”.
Interpelado por el Tribunal, dijo que Costanzo “fue guardia en la Quinta, estuvo ahí, fue testigo, por lo que los hechos que contó tenían verosimilitud”. Sin embargo, diferenció: “El nivel de participación tenía que ver con su rango, que era informante de Inteligencia”.
Repreguntado sobre el nacimiento de Sabrina Gullino y su hermano, reafirmó: “Me dio la sensación de que él sabía perfectamente que había ocurrido eso. Lo que sí me dijo fue que había hecho todo eso porque lo que entendía como subversión había matado a su padre”.
Finalmente, respecto a si advirtió si tenía un compromiso ideológico, expuso: “En una primera etapa sí, pero luego tiene un profundo sentimiento de asco y rechazo, que otra gente se llenó de guita por lo
que ellos entendían que hacían por la Patria”.
Declararon otras enfermeras del IPP
Posteriormente, compareció ante el Tribunal Federal una ex enfermera del IPP, que desempañó funciones en el consultorio de Miguel Torrealday. La profesional manifestó no recordar a sus ex compañeros de trabajo, aunque sí se acordó de un bebé ingresado como NN desde el Hospital Militar. “Se llevaban niñitos de todos lados, pero a uno lo habían puesto en otro sector de Neonatología. No ingresó en mi turno, pero cuando tomé la guardia al otro día me llegó el comentario”, narró la testigo.
En cuanto a la madre del menor, sostuvo que “no escuchó comentarios”, ni supo cuándo éste fue dado de alta. No obstante, afirmó que el bebé estaba “al cuidado” de Torrealday, a quien consultó por la falta de identificación del paciente: “Me dijo que estaba la familia viendo qué era lo que hacían con el niño, si le ponían el apellido de la mamá o el papá. Me dijo algo confuso como para quererme conformar”, confió.
Una segunda trabajadora de la salud negó haber tomado conocimiento sobre la internación de pacientes NN en el Instituto, así como de que alguno de los bebés sea hijo de una detenida política. La deponente se limitó aclarar las funciones de las enfermeras en Neonatología.
La causa
La investigación tuvo su inicio en la denuncia realizada el 18 de mayo de 2005 por el entonces coordinador del Registro Único de la Verdad, Guillermo Germano. En la presentación hizo referencia a dos clases de hechos: la internación de mujeres en estado de gravidez en el Hospital Militar de Paraná, quienes se hallaban privadas ilegítimamente de su libertad; y el asesinato y entierro clandestinos de personas en el Escuadrón Comunicaciones
En ese contexto, se investiga la apropiación de los hijos de Negro, quien fue detenida ilegalmente al igual que su pareja Edgar Tulio Valenzuela y su hijo menor Sebastián Álvarez, el 2 de enero de 1978 en Mar del Plata. La mujer fue trasladada desde la Quinta de Funes en Rosario hasta el nosocomio castrense, donde dio a luz a los mellizos.
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