Del furor al olvido: por qué desaparecieron los VHS y qué pasó con las videocaseteras
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Su aparición cambió la forma de mirar películas y grabar programas de televisión, hasta que el DVD y las plataformas digitales desplazaron definitivamente a una tecnología que hoy despierta nostalgia.
Hubo una época en la que elegir una película significaba recorrer las estanterías de un videoclub, leer las contratapas de las cajas y llevarse una cinta a casa con la obligación de devolverla unos días después. Antes de Netflix, YouTube y las plataformas de streaming, el VHS era uno de los grandes protagonistas del entretenimiento familiar.

Las videocaseteras permitían grabar programas de televisión, guardar películas y volver a mirar los mismos contenidos tantas veces como se quisiera. Sin embargo, aquella tecnología que parecía indispensable comenzó a desaparecer con la llegada de formatos más modernos.
Aunque hoy las cintas VHS sobreviven principalmente en colecciones privadas, archivos y cajas de recuerdos familiares, su historia representa uno de los mayores cambios en la manera de consumir contenidos audiovisuales.
Cómo nació el VHS y por qué se volvió tan popular
El formato VHS, sigla de Video Home System, fue desarrollado por la compañía japonesa JVC y comenzó a comercializarse en 1976.
Su aparición revolucionó el mercado del entretenimiento doméstico, ya que permitió a los usuarios grabar programas de televisión y reproducir películas en sus propias casas.

Durante sus primeros años, el VHS compitió con el Betamax, desarrollado por Sony, en una disputa comercial que se conoció como la "guerra de formatos".
Aunque ambos sistemas ofrecían la posibilidad de grabar y reproducir video, el VHS terminó imponiéndose por una combinación de factores, entre ellos la duración de las grabaciones, su disponibilidad comercial y la amplia adopción por parte de fabricantes y distribuidores.
Durante las décadas de 1980 y 1990, las videocaseteras se convirtieron en dispositivos habituales de numerosos hogares.
La época dorada de los videoclubes
Uno de los grandes cambios que produjo el VHS fue la expansión de los videoclubes.
Estos comercios permitían alquilar películas por uno o varios días, una modalidad que transformó la experiencia de mirar cine en casa.
Elegir una película para el fin de semana se convirtió en un ritual familiar. Los clientes recorrían las estanterías buscando estrenos, comedias, películas infantiles o clásicos que podían disfrutar sin necesidad de ir al cine.

En Argentina, los videoclubes formaron parte del paisaje comercial de numerosas ciudades y barrios. Muchos comenzaron como pequeños negocios familiares y otros se integraron a cadenas especializadas en el alquiler de películas.
Las cintas también permitieron conservar acontecimientos importantes. Cumpleaños, casamientos, vacaciones y reuniones familiares quedaron registrados en soportes magnéticos que todavía permanecen guardados en muchos hogares.
Rebobinar, ajustar el tracking y cuidar las cintas
Utilizar una videocasetera implicaba una serie de hábitos que hoy pueden resultar extraños para quienes crecieron con contenidos digitales.
Uno de ellos era rebobinar la cinta después de mirar una película. Algunos videoclubes incluso solicitaban expresamente que el material fuera devuelto al comienzo para facilitar su siguiente alquiler.
También era habitual tener que ajustar el tracking cuando la imagen aparecía distorsionada o con interferencias.

A diferencia de las plataformas actuales, que permiten detener, adelantar o retroceder una película prácticamente de inmediato, las videocaseteras necesitaban desplazar físicamente la cinta.
El uso frecuente también generaba desgaste. Con el paso del tiempo podían aparecer problemas de sonido, pérdida de calidad de imagen o daños en la banda magnética.
Pese a estas limitaciones, el VHS se convirtió en un símbolo de toda una generación.
La llegada del DVD y el comienzo del final
El declive comercial del VHS comenzó a acelerarse a finales de los años 90 y principios de los 2000, cuando el DVD empezó a ganar protagonismo.
El nuevo formato ofrecía una imagen más nítida, mayor facilidad para acceder a distintas escenas y un soporte que no requería rebobinado.
Con el tiempo, las películas en DVD desplazaron a las cintas de los comercios y modificaron el funcionamiento de los videoclubes.

Años después, el Blu-ray y especialmente las plataformas de streaming terminaron de transformar la forma de acceder a películas y series.
La posibilidad de elegir contenidos desde un televisor, una computadora o un teléfono celular dejó atrás la necesidad de disponer de un reproductor físico y almacenar grandes colecciones de cintas.
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Cuándo se dejaron de fabricar las videocaseteras
El final de la fabricación comercial de videocaseteras llegó en julio de 2016.
La empresa japonesa Funai Electric, considerada entonces la última fabricante de estos equipos, anunció que dejaría de producirlos debido a la caída de la demanda y las dificultades para conseguir componentes.
El anuncio marcó el cierre de una etapa iniciada cuatro décadas antes.
Sin embargo, la desaparición de las videocaseteras nuevas no significó que todas las cintas dejaran de utilizarse. Todavía existen coleccionistas, aficionados y familias que conservan equipos para reproducir grabaciones antiguas.

El VHS pasó de los hogares a convertirse en patrimonio audiovisual
Actualmente, las cintas VHS forman parte de colecciones particulares y archivos que buscan preservar imágenes de otras épocas.
Algunas conservan programas de televisión que nunca fueron digitalizados, mientras que otras contienen filmaciones familiares que no existen en ningún otro formato.
Cada 27 de octubre se conmemora el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, una fecha impulsada por la UNESCO para destacar la importancia de proteger registros sonoros y visuales que forman parte de la memoria colectiva.

La celebración también pone de relieve uno de los problemas que enfrentan las grabaciones antiguas: el deterioro de los soportes físicos y la dificultad para conseguir equipos capaces de reproducirlos.
Por ese motivo, la digitalización se convirtió en una herramienta fundamental para conservar materiales históricos y recuerdos personales.
Más allá de su desaparición comercial, el VHS dejó una huella en la cultura popular. Para muchos, aquellas cajas de plástico, las cintas rebobinadas y las visitas al videoclub siguen representando una forma de entretenimiento que marcó la infancia y la juventud de millones de personas.

