DELIMITAN LAS ÁREAS DE RIESGO HÍDRICO EN SANTA FE Y SANTO TOMÉ
A partir del 18 de octubre comenzó a hacerse efectivo el convenio entre el Ministerio de Asuntos Hídricos de la provincia y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para determinar las áreas de riesgo hídrico en las ciudades de Santa Fe, Gran Santa Fe y Santo Tomé. Se trata de la implementación física de la ley 11.730, régimen de uso de tierras inundables que, entre otras disposiciones, establece la creación de tres áreas, cada una con su propio grado de riesgo hídrico.
La ubicación de las tres zonas quedará plasmada en un mapa y se reflejará (al menos las dos primeras, de mayor riesgo) en las boletas de impuesto inmobiliario. De esta manera, cada contribuyente que vive en zonas cercanas a los ríos, sabrá en qué condición se encuentra.
El trabajo es financiado por el CFI, en tanto que la ejecución quedó en manos del Instituto Nacional del Agua (INA) que, a su vez, “subcontrató” a la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL para algunas tareas específicas.
UNA HERRAMIENTA IMPORTANTE
En diálogo con este diario, el subsecretario de Gestión y Planificación del Ministerio, Gustavo Villa Uría, explicó que el estudio incluye al sistema del Paraná y al Salado, “que tienen distinta frecuencia de crecida”.
Precisamente, “el plan de trabajo y la metodología se adecua a las diferencias que existen en las características morfológicas e hidrológicas entre ambos sistemas, Colastiné, Leyes y Laguna Setúbal”, tal cual explica la información difundida por el ministro Alfredo Raparo.
La conclusión del trabajo, prevista para un plazo tentativo de seis meses, será la presentación de los mapas cuya aprobación definitiva quedará en manos del Ministerio y Catastro.
Villa Uría consideró que esta herramienta “es importantísima para la ciudad”, al tiempo que insistió en la necesidad de darle un tratamiento especial a las zonas defendidas que tienen un doble riesgo: que cuando llueva no pueda salir el agua en forma suficiente, cuestión que debe evaluar la Municipalidad, y que la superficie de los reservorios no sean los adecuados para que la zona no se inunde.
UN CASO
En ese marco, mencionó la situación planteada con Vialidad “que está poniendo la traza de la ruta 168 sobre el reservorio de lo que es la defensa Virgen de Guadalupe”. La condición de uso como área de inundación está vigente desde hace diez años. “Vialidad no tenía expropiada la ruta sino que estaba ocupada el área de un terreno no expropiado y nosotros estábamos ocupando el reservorio. Al hacer la ruta disminuye el área de reservorio y aumenta la probabilidad de inundación porque no se puede almacenar la suficiente agua o se tiene que instalar mayor capacidad de bombeo”, explicó.
El tema está en discusión entre ambas reparticiones provinciales: “Vialidad tendría que haber presentado el proyecto para su aprobación en Hidráulica”, consideró Villa Uría, por cuanto “desde hace mucho tiempo, hay una ley que ordena que todas las obras viales tienen que pasar por acá. No se presentó y ahora tenemos las consecuencias”.
El funcionario abogó por que se genere una “conciencia muy fuerte” sobre lo que significan las áreas defendidas, y en ese sentido consideró importante que se cuente con la información y los mapas, con el criterio con que se pensó la ley 11.730.
Tres áreas
Las zonas que van a quedar delimitadas son la 1, 2 y 3, de acuerdo al riesgo hídrico que presente. La primera corresponderá al sector donde no se puede desarrollar ninguna actividad porque es la que ocupa el río para su escurrimiento y almacenamiento. La zona 2 será para actividades restringidas, siempre que no impidan el escurrimiento del agua, y corresponde a aquel sector que ocupa el río en crecidas extraordinarias, tanto para almacenamiento como para escurrimiento. Ambas van a figurar con esa categoría en el impuesto inmobiliario, como una forma de advertir que se habita una zona de riesgo.
La zona 3 indicará un riesgo hídrico menor, con crecidas cuya recurrencia está fuera de lo habitual.
Sistema de alerta
En los primeros meses del próximo año se licitará la instalación de un sistema de alerta en el río Salado donde “sigue siendo difícil la comunicación porque no tienen señal los celulares, no llegan las líneas convencionales y los equipos de radio son caros y de difícil operación”, señaló Gustavo Villa Uría.
Por esa razón se decidió avanzar en la instalación de un instrumental automático y autónomo para que envíe la señal vía satélite, microondas o telefónica a una computadora que procese los datos.
El proyecto está “avanzado” y tiene un presupuesto de dos millones de pesos provenientes del Fondo de Infraestructura Hídrica.
También se va a licitar un proyecto similar para el sistema Saladillo-Ludueña, con un presupuesto de 1,6 millones, en una cuenca “más chica pero más urbana”, donde el instrumental es de más fácil acceso pero “más sometido a robos y roturas”.
Prevén valores normales en las precipitaciones
Para los meses de noviembre, diciembre y enero, se espera en la región sur del Litoral un régimen de precipitaciones normal, que en algunos casos oscilará por debajo de la media. Así lo informó el subsecretario de Gestión y Planificación del Ministerio de Asuntos Hídricos de la provincia Gustavo Villa Uría.
La información proviene del análisis integral que el Sistema Nacional de Alerta Hidrológico realiza sobre los posibles escenarios en la cuenca del Plata, durante el período noviembre de 2004 y febrero de 2005. Sobre la base de estos datos, que consideran los registros pluviométricos anotados durante el último trimestre y los resultados de los Centros Mundiales de Pronóstico Climático, se puede advertir que en el norte del Litoral, Paraguay y sur de Brasil, se esperan precipitaciones normales, concentrándose durante la primera parte del período las mayores, en el sur. Luego se aguarda un desplazamiento hacia el norte sobre las nacientes de los ríos Paraná y Paraguay.
En el río Paraguay, teniendo en cuenta la perspectiva climática actualizada que indica la tendencia a la normalización, se espera para el tramo aguas abajo del Pantanal niveles por debajo de lo normal, aunque evolucionando levemente hacia los valores medios.
Con respecto al río Paraná se prevé que se complete el acercamiento a los valores normales de nivel, interrumpiendo un período de nueve meses de aguas predominantemente muy bajas; aunque podría oscilar debajo de la media, advirtió Villa Uría.
Por último, manifestó que las lluvias previstas aliviarán la situación de aguas bajas que se viene observando durante el 2004, lejos de los umbrales de alerta.
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