DEMANDA ENERGÉTICA: LA EPE Y LOS GRANDES CLIENTES, DE ACUERDO EN CONTROLAR LOS PICOS DEL VERANO
En verano la demanda de energía eléctrica muestra picos muy elevados entre las 18 y las 23, sobre todo en días hábiles. La Empresa Provincial de la Energía, como cualquier otra distribuidora del servicio eléctrico podría cubrir esos requerimientos sin mayores preocupaciones si tuviese a quién comprar -para luego vender- la energía.
Como se sabe -a nivel nacional- la demanda ha alcanzado a la oferta del recurso (hay casi tantos megavatios disponibles como los requeridos), a la EPE no le queda otra opción que intervenir sobre lo que puede: sin generación, debe ocuparse de ordenar la demanda.
El plan que cuenta con el consenso de 70 firmas electrointensivas más importantes de la provincia, y que suman nada menos que el 25% de la energía que distribuye la compañía estatal, requiere de cambios en los procesos productivos que significan mayores costos.
La pregunta que aún no han respondido los empresarios ni la EPE, es ¿quién se hará cargo de esos incrementos? ¿El conjunto de los usuarios del sistema eléctrico a través de la EPE? ¿El Estado nacional, responsable de no haber hecho crecer el sector de la generación al ritmo que demanda el resto de la economía? ¿O serán las propias industrias?, y en ese caso ¿qué ocurrirá con sus precios finales?
Inquietud
El tema figura en la agenda de estas empresas en la provincia, que ya han demostrado su predisposición al ahorro de energía en las franjas horarias más críticas. Pero trasladar procesos productivos a la noche o los fines de semana significa para algunos ítems un incremento de costos: porque deben pagarse horas extras al 100% del valor usual.
La EPE no tenía dudas de que este tema iba a estar en la reunión que celebró con los industriales el martes, y por eso en el propio formulario que ambas partes acordaron enviar a unas 2.000 industrias constará un cálculo sobre costos por el traslado de horario de sus procesos productivos.
Serán las firmas quienes identifiquen las etapas de sus producciones que pueden mudarse de franja horaria, y estimar cuánto les significaría en pesos.
En comentarios hechos con grabadores apagados, los hombres de trajes y celulares con cámaras digitales que el martes fueron a la reunión, advierten que existe toda la voluntad para evitar los apagones pero no parecen dispuestos a ver que esto sea sólo a costa de sus ganancias…
Saben que el marco jurídico nacional no los favorece, pero creen que a las medidas a adoptar para llegar a fines de 2007 (para cuando comenzarían a producir las centrales termoeléctricas de Campana, Timbúes y Pilar) deberían tener algún auxilio nacional.
En la conferencia de prensa que protagonizaron el interventor Luis El Halli Obeid y el vicepresidente de la UISF, Javier Martín, fue el funcionario quien comentó que existe “inquietud e incertidumbre” por los costos que pueda subir un cambio de horario en la producción. Martín, por su parte, advirtió que “el crecimiento de 2007 y 2008 se comienza a definir ahora” y que el sector demanda “certezas” al momento de definir una inversión.
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Lo que dicen las leyes
Durante la década de los ’90, cuando el Estado nacional dejó en manos de la iniciativa privada la gestión de sus recursos energéticos -desde la exploración petrolera y gasífera hasta la extensión de líneas de alta tensión y gasoductos-, tuvo el tino de crear una legislación que (en el plano estrictamente jurídico) protege el derecho de los usuarios residenciales a contar con los servicios públicos que fueron privatizados.
El marco regulatorio nacional sobre el sector eléctrico argentino privilegia el abastecimiento de los hogares, respecto de los sectores comercial o industrial. Ese criterio jurídico, tiene hoy consecuencias prácticas: por ejemplo cuando falta gas porque su consumo aumenta durante los días más fríos, las empresas que lo distribuyen deben privilegiar el consumo hogareño. Y lo mismo cabe para alguna crisis de disponibilidad de energía eléctrica.
Los industriales lo saben, y por eso prefieren encontrar en la EPE un interlocutor con el que gestionar -o mejor aún cogestionar- su demanda que suma un cuarto de todo el fluido eléctrico santafesino.
Martín dijo que un cambio de horarios “influye sobre cuestiones legales y de organización empresaria según los procesos industriales”. También que “puede ser viable, en algunos casos”.
El Halli Obeid explicó que habrá más factibilidad para un cambio de horario, cuando sea baja la intervención de la mano de obra en ese proceso.
18.000 megavatios suma en la práctica la capacidad de generación real del país, 17.600 megavatios es el récord de demanda que tuvo la Argentina, peligrosamente cercano a la oferta.
1.400 megavatios es -por ejemplo- el récord de demanda de potencia de la EPE (contando toda la provincia). Representa 11% del mercado nacional.
800 megavatios es el aporte que hará cada una de las dos usinas térmicas que se construirán (con lo que el Estado les adeuda a los generadores) en el sur santafesino y provincia de Buenos Aires.
50 megavatios es el ahorro que se ha propuesto alcanzar la EPE para los horarios pico del verano, la franja de entre las 18 y las 23 de los días hábiles.
25% es la demanda de energía que concentran los 70 consumidores industriales más importantes de la provincia.
2.000 son los formularios que la EPE distribuirá a las industrias con mayores consumos, según lo acordado con el sector.
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