DEMORAN EN EE.UU UN FALLO PARA DESTRABAR EL CANJE DE LOS BONOS
Con preguntas punzantes, tres jueces de la Corte de Apelaciones de Nueva York interpelaron ayer a los abogados del país y de los fondos buitre sobre el embargo de los bonos del default, en una reñida audiencia, de la que depende el futuro del canje. Aunque —como se esperaba— no hubo un fallo, el tono de la discusión anticipa que esta será una decisión difícil de tomar. Recién se espera un veredicto para las próximas semanas.
Al filo de la tarde, el ministro Roberto Lavagna se cruzó a la Rosada, para informarle al presidente Néstor Kirchner sobre el asunto. Quiso hacerse visible ante los periodistas para comunicar el siguiente mensaje: no hubo demoras en Nueva York, el proceso marcha por los carriles esperados. Pero, la realidad es que la audiencia fue tal vez más dura de lo que hubiera podido anticipar el Gobierno. Por lo menos, eso se notaba en el rostro malhumorado del abogado defensor, Jonathan Blackman. En cambio, los representantes de los fondos buitre salieron sonrientes.
El fuerte tono de la audiencia tuvo un broche de oro, cuando Blackman le pidió a la Corte poder pronunciar unas palabras. “¿Cuál palabra? ¿Adiós?”, le respondió el juez Jon Newman, y la sala estalló en una carcajada.
Aunque es difícil pronosticar quién resultó el ganador de la audiencia, la parte argentina fue la que tuvo que responder las preguntas más duras. El juez Newman quiso saber por qué Argentina no podía seguir adelante con el canje si el embargo no era levantado. Blackman le explicó que lanzar el canje sin los bonos bloqueados arruinaría el propósito de la operación, que es reducir el tamaño de la deuda.
Según Blackman si los bonos embargados son utilizados para pagarles a los fondos buitre, el fallo sentará un precedente nefasto y permitirá que otros fondos buitre pidan lo mismo. Eso significa, dijo, que terminará aumentando el tamaño de la deuda de la Argentina.
“No se trataría entonces de una reducción de deuda, sería un estallido masivo de la deuda”, dijo.
Blackman dijo también que los bonistas entraron al canje con el propósito de que se cancelara la deuda vieja. “Los bonos son deuda de la República, no son activos sino pasivos”, indicó.
“¿Usted quiere decir que si los bonos siguen embargados y luego el Marshal (policía judicial), honrado el embargo se los pasa a los demandantes y ellos los venden en el mercado secundario, éstos no tendrán valor?”, preguntó el juez Newman no muy convencido.
Entonces, intervino Charles Fried, que fue el defensor oficial del gobierno de Ronald Reagan. Este profesor de Harvard, considerado una eminencia, fue contratado especialmente por el fondo Elliot Associates, que junto al millonario Kenneth Dart, siguen este juicio. Fried dijo “no hay nada en nuestro bloqueo que les impide llevar adelante el canje, no hay conexión entre las dos transacciones”.
Fried y el abogado de Dart, David Rivkin, señalaron que en el prospecto del canje de la deuda, Argentina no se compromete a anular los bonos del canje. Rivkin también trajo a colación una propuesta que había hecho a la Corte unos días antes: que Argentina pague 1.400 millones de dólares para deshacerse de todos los juicios.
Pero Blackman insistió con que no se le podía pagar el 100% a los fondos buitre, y 30% al 76% de acreedores que participó en el canje.
Entonces, el juez Newman dijo: “Usted está diciendo que legalmente no le puede pagar a los holdouts (fondos que se quedaron fuera del canje). Tengo un problema con la palabra no puede”.
La sala estaba repleta de abogados, operadores de Wall Street quienes antes de que comenzara el caso argentino tuvieron que escuchar los argumentos de otros cincos casos, uno de ellos, sobre el asesinato de dos buchones de la mafia de Nueva York.
Tras la audiencia, en el estudio de Blackman, Cleary, Gotlieb, Steen & Hamilton, no le daban mucha importancia a lo ocurrido porque según dicen, en general los jueces se basan más en los escritos presentados ante la corte antes de la audiencia que en lo que se dice durante la misma para establecer el fallo. Nadie a la salida de la corte se atrevía a hacer pronósticos.
“Estoy satisfecho porque comprendieron nuestro argumentos”, le dijo a Clarín Rivkin. “Pero no es el momento de hacer pronósticos sobre cómo va a ser el fallo”, sentenció.
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