DEMORAS DURANTE LA OPERACIÓN DE LAS SIAMESAS IRANÍES
El portavoz del hospital privado Raffles de Singapur, el médico Prem Kumar Nair, indicó que hubo complicaciones en la retirada de la masa craneal para dar paso al “by-pass” y a la separación de los cerebros de estas hermanas de 29 años de edad.
Nair señaló que se tardó más de lo esperado porque los huesos eran duros y compactos, especialmente donde los cráneos estaban unidos.
El problema no supuso un peligro para las pacientes y sólo representará un añadido de otras seis horas de duración en esta intervención que, de coronarse con éxito, será la primera en que se separe a dos personas adultas siamesas.
“Las siamesas llevan la operación bien y su estado es estable”, precisó el doctor Nair.
Lo más delicado del proceso es precisamente la fase que se desarrolla ahora: la separación de los cerebros, porque las dos hermanas comparten una de las arterias que suministra la sangre para el funcionamiento de ese órgano vital.
Las masas cerebrales de Ladan y Laleh están unidas en un treinta por ciento.
El doctor Nair informó a la prensa de que los resultados de las primeras horas de intervención “son positivos”.
Operación “Esperanza” es como se ha bautizado a esta intervención quirúrgica que podría concluir mañana, martes, o prolongarse.
Las hermanas Bijani nacieron en Irán y han vivido 29 años unidas por la cabeza y el tronco, pero han dicho que desde pequeñas comparten el sueño de poder vivir de forma independiente algún día.
Ladan, licenciada en Derecho por la Universidad de Teherán, desea ejercer de abogada en su ciudad natal, Shiraz, y Laleh quiere dedicarse al periodismo.
Hace siete años acudieron a un equipo de especialistas en Alemania para que las separaran, pero después de numerosos exámenes descartaron la operación debido al riesgo que suponía para las pacientes.
El principal escollo lo constituía la citada arteria cerebral que comparten y que hacía que la intervención pusiera en peligro, en un cincuenta por ciento, la vida de una de las dos.
La negativa no desanimó a las hermanas y en noviembre último llegaban a Singapur para tratar de convencer al neurocirujano Keith Goh, el mismo que separó a los bebés nepalíes Ganga y Jamuna Shrestha, unidos por la cabeza, en 2001.
Volvieron a pasar de nuevo meses de análisis y exámenes médicos que incluyeron angiografías, resonancias magnéticas y tomografías computerizadas, entre otros.
Goh, a la cabeza de un equipo de más de un centenar de personas y que incluye a catorce cirujanos y ocho anestesistas, reiteró hoy su confianza en poder coronar con éxito la operación.
Primero separarán el cerebro, después el tronco y entonces le llegará el turno a la cirugía estética, a cargo del cirujano plástico Walter Tan.
El trabajo no habrá concluido aquí, porque aún quedará un largo periodo de rehabilitación que incluirá asistencia psicológica para superar los posibles traumas que puedan surgir de la separación.
Parientes, amigos y seguidores -un grupo de los cuales pasó la noche de vigilia en el hospital Ruffles- siguen ansiosos todo el proceso.
Incluso el presidente de Irán, Mohamed Jatamí, envió un mensaje de esperanza y optimismo a través del embajador iraní en Indonesia, Shaban Moadaab.
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