DENUNCIA AMENAZAS LA SUEGRA DE UN POLICÍA ASESINADO
Ramona Rondán, suegra de Raúl Troncoso, quien fuera asesinado a balazos y arrojado a las aguas del río Colastiné en abril de 1998, pidió al ministro de Gobierno que la reciba en audiencia.
Mediante carta que dirige al Dr. Roberto Rossúa con fecha 14 de junio esta mujer que viene bregando porque la muerte del cabo de la policía provincial no se convierta definitivamente en un caso impune más, dice: “Me dirijo a Ud. para pedirle una audiencia personal, para poder expresarle la situación actual sobre el asesinato del cabo Raúl Troncoso, crimen que hasta el día de hoy, a pesar de todas las pruebas concretas que yo conozco, y que están en manos de la Justicia, no se quiere que sea esclarecido.
“A mi yerno -dice Ramona Rondán-, lo mataron como si fuera el más despreciable de los animales. Las fotos del cadáver muestran la falta de dedos por haber reaccionado instintivamente al atajar un tiro de una Itaca (arma policial).
“Los tiros en el cuerpo son del calibre del arma reglamentaria de la Policía y, finalmente le abrieron el vientre para que se hundiera en el río Colastiné y no se supiera nada”, agrega.
Más adelante, sostiene: “Quiso Dios que el cuerpo de Raúl se enganchara en un espinel antes de hundirse y entonces poder saber con qué saña lo mataron. La Policía actuó de inmediato, pero a propósito, mal.
“Se llevaron a mi hija -recuerda esta mujer-, y la golpearon en forma durísima, tanto que no me la querían entregar y los apremios ilegales duraron todo el tiempo que estuvo detenida. Echaron sospechas sobre ella para desviar la investigación”.
Rondán, quien acercó esta misiva a la redacción de El Litoral con pedido de publicación, denuncia a continuación gravísimas amenazas contra su persona y grupo de familia.
Dice:”A partir de ahí se me transformó la vida en un calvario porque al reclamar por lo que le hicieron a mi hija recibí amenazas. Al seguir de cerca la investigación de la muerte de mi yerno, para que no se cajoneara, recibí amenazas de muerte, en mi trabajo, amenazas contra mi vida y la vida de mis nietos, sin que jamás se investigue de qué teléfonos me llamaban siempre. Hasta en los primeros meses me hacían pasadas dos patrulleros del Comando.
“Yo no vivo tranquila por miedo a que me maten a mí o a alguien más. Por eso acudo a Ud. de forma urgente, porque si no se aclara esta muerte los asesinos andan sueltos y amparados.
“Tanto es mi miedo que de esta carta hago copia para que si algo me pasa a mí o a los míos se la lleven a los medios nacionales y al gobierno nacional. Por favor no se demore en atenderme”, sostiene Ramona Rondán, autora de esta carta escrita el 14 de junio, mientras para ella la amenaza continúa.
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