DENUNCIA PENAL CONTRA BENDINI POR SUPUESTA MALVERSACIÓN DE FONDOS
Intentó mantenerse en el perfil más bajo posible, pero finalmente trascendió: la Oficina Anticorrupción (OA) denunció penalmente al jefe del Ejército, general Roberto Bendini, por supuesta malversación de fondos públicos.
La denuncia fue presentada hace ya un mes por el jefe de la Oficina Anticorrupción, Daniel Morín, ante el juzgado federal de Río Gallegos, a cargo de Gerardo Caamaño. Así lo confirmaron a Clarín funcionarios de esa Oficina, aunque se negaron a dar detalles de la presentación. El sigilo se explica en que la denuncia enfrenta directamente a dos ministerios del Gobierno nacional: el de Justicia (de donde depende la OA) y el de Defensa.
Este caso había sido denunciado hace dos meses por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), donde detectaron que Bendini había abierto una cuenta bancaria para administrar fondos extraoficiales del Ejército. Eso ocurrió hace dos años, cuando el actual jefe del Ejército estaba a cargo de una brigada militar en Río Gallegos, justamente donde conoció a Néstor Kirchner.
Lo que hizo la Oficina Anticorrupción fue analizar si el informe original merecía o justificaba una investigación penal: y entendió que sí.
En la cuenta abierta por Bendini, la SIGEN encontró “irregularidades administrativas” y un porcentaje “significativo” de gastos que no pudieron ser justificados. Esa cuenta funcionó entre marzo de 2002 y mayo de 2003 en el Banco Santa Cruz y se supone que recibía fondos “extrapresupuestarios” que por distintos servicios ingresaban a la Brigada que manejaba Bendini. En ese período el movimiento total fue de algo más de medio millón de pesos.
La SIGEN cuestionó la apertura de esa cuenta paralela, ya que los organismos públicos están obligados a manejarse con una “cuenta única” del Banco Nación. Y en base a registros extracontables de la Brigada descubrió “importantes debilidades” en el control del manejo de fondos: entre el 22 y el 55 por ciento de los gastos, según el mes, no pudieron ser respaldados de manera adecuada.
En el año 2000, la misma SIGEN había detectado 22 cuentas paralelas en el Ejército y había advertido sobre este mecanismo irregular. La “reincidencia” de Bendini agravó entonces su postura. El ahora general y el jefe de finanzas de la brigada, el teniente coronel Carlos Espósito, eran los únicos autorizados a operar esa cuenta.
Por eso llamaron la atención ciertos movimientos bancarios, como cuatro transferencias de 22 mil pesos en favor de Alba Pérez, la esposa de Espósito. Según había dicho Bendini en su descargo ante la Sindicatura, esos giros fueron para “reponer dinero adelantado” por la mujer del teniente coronel y que sirvieron para cancelar distintos gastos de caja chica.
Si el juez federal Caamaño sigue los pasos previstos para estos casos, Bendini ahora tendrá que ir a dar sus explicaciones a la Justicia patagónica.
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