Denunciadores militantes
En los últimos días, algunos diarios y páginas webs se llenaron de declaraciones que ponen al Gobierno de la provincia de Santa Fe en el centro de una escena criminal. Por Coni Cherep
Y las declaraciones no se andan con chiquitas: Desde la imputación sistemática de narcotráfico hasta la reciente comparación con jefes de una banda que roba bebes para venderlos. O sea el Gobierno es, para quienes acusan y para quienes fomentan esas acusaciones, un Gobierno mafioso. Y encima, buscan a figuras nacionales desinformadas que están dispuestas -suponemos que de buena fe- a sostener la hipótesis.
Ese fue el caso de la hermana Marta Pelloni, que luego de disparar sobre la administración provincial haciéndola cargo del presunto robo de dos mellizos, decidió guardar definitivo silencio, seguramente advertida del error y el tenor de sus palabras públicas que deben calificarse, al menos, como prematuras.
Aquellas afirmaciones de la religiosa estaban basadas en el testimonio de Liliana Montenegro, que dice haber sido víctima de la sustracción de sus hijos. Se trata de una mujer que tiene serios antecedentes penales y, de acuerdo a las pericias que constan en actas, no pudo probar que aquel embarazo haya llegado a término. Es más, esta semana se conoció el dato de que su estado de salud durante la gravidez era delicado a raíz de su cuadro de obesidad mórbida, multípara, diabética y con cesáreas previas. Y esto hace, según el doctor Carlos Alonso, “a un eventual embarazo (más aún si es gemelar) de alto riesgo y por lo tanto no pasible de ser inducido un parto por vía natural, imponiéndose la realización de una cesárea”. Y remata: “Ningún médico prudente realizaría un parto vaginal debido al riesgo de ruptura uterina y/u otra descompensación producto de los factores de riesgo”.
Desde aquellas afirmaciones del facultativo hubo silencio absoluto. Incluso el abogado de la supuesta víctima calificó de “disparates” a las declaraciones de Pelloni.
Un dato más: Quien acompaña a Montenegro (militante de la JP Evita, de la que fue expulsada) en la cruzada, son dos representantes del Peronismo santafesino: La ex Defensora del pueblo, Liliana Loyola, y la abogada Lucila Puyol, ambas de manifiesta postura antisocialista.
Pero al caer el momentáneo silencio en el caso de los “Mellizos de Zavalla”, el periodista Horacio Vertbisky se despachó el domingo en el diario Pagina/12 con un editorial en el que sublima las declaraciones de una testigo en la Comisión de Seguridad de la Legislatura, que encabeza el sospechado dirigente Héctor Acuña, y de la que no forma parte ningún miembro del oficialismo santafesino.
El testimonio citado es el de la madre de Luis Medina, narco asesinado en diciembre de 2013. La mujer, además de ser familiar directo del nombrado, se autodenominó como “militante peronista de toda la vida, a quien su hijo consultaba sobre cómo moverse con la política”. Vertbisky transcribe la testimonial de la mencionada, dejando muy pocas dudas sobre la veracidad de la versión que NUNCA FUE JUDICIALIZADA.
María Frascona, además de imputar directamente a los funcionarios socialistas, en un fragmento de su declaración utiliza el término “Hitler” para mencionar a Hermes Binner.
Además de esto, se cita el testimonio de la madre de la novia de Medina, que también murió en el mismo hecho. Todo en el marco de la Comisión legislativa, nada que haya sido mencionado o denunciado en sede judicial. Curioso. Lo que no resulta curioso es que al grupo en cuestión lo presida “Pirucho” Acuña, de estrechas y públicas relaciones con el estudio jurídico que defiende a “Los Monos”.
Y en cuanto a Vertbisky, resulta llamativo su interés en este caso. Justo en el contexto en el que tanto la provincia como el Gobierno nacional desataron políticas conjuntas. El dato que debe agregarse es que el veterano periodista, además confeso militante oficialista, dedica desde hace un tiempo sus páginas a resolver su interna con Sergio Berni, el único funcionario de seguridad de la Nación que dispuso fuerzas para colaborar con la lucha contra los grupos narcos en Rosario. El mismo que calificó de “chiquitaje” a los grupos narcos del sur de la provincia, comparados con las bandas que operan en el Gran Buenos Aires.
El tiempo dirá si finalmente Vertbisky, Montenegro, Frascona, Loyola, Acuña y todos los militantes del Peronismo santafesino que forman parte de este vendaval de denuncias tienen o no razón. Por lo pronto, cabe darle un resquicio a esta pregunta que nadie formuló: ¿Será sólo casualidad que todos los testimonios provienen del PJ y sus militantes?
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