DENUNCIAN ACOSO SEXUAL Y MALOS TRATOS A MENORES EN UN INSTITUTO DE VENADO TUERTO
Un grupo de madres de alumnos de un centro de capacitación agropecuario denunciaron que dos instructores de ese establecimiento educativo sometieron a malos tratos e intentaron abusar sexualmente a por lo menos dos menores de edad. La denuncia fue radicada en la comisaría 12 de esta ciudad y los encargados de enseñarles oficios rurales a los chicos fueron detenidos, aunque a las pocas horas recuperaron la libertad. Seis de los alumnos involucrados no volvieron a la institución y los instructores fueron separados del cargo hasta que la Justicia resuelva el caso.
El centro de capacitación agropecuaria denominado Alejandro Estrugamou funciona a pocos kilómetros de Venado Tuerto, pertenece a la congregación salesiana con sede en Rosario y es una institución benéfica. El predio tiene unas mil hectáreas y en el viejo casco de estancia se encuentra la escuela rural. Alrededor de 25 chicos viven en el palacete reciclado. El encargado de ese lugar es el padre Raimundo.
Allí desde hace veinte años se les enseña a los jóvenes, generalmente de zonas rurales, los oficios agropecuarios. Están bajo el régimen de alternancia -una semana permanecen en el centro y otra en su casa- y no pagan por la capacitación ni tampoco por la condición de pupilos. Las edades de los chicos que asisten a ese lugar oscila entre los 13, 14 y 15 años.
Lo cierto es que la paz que reinaba en el lugar se rompió en la madrugada del jueves cuando un grupo de madres irrumpió en el centro e increpó duramente a los instructores (Mauro y Mariano) a quienes algunos alumnos los acusaban de propinarles malos tratos y además a dos de ellos de intento de abuso sexual.
Esa noche uno de los instructores recibió una bofetada de una madre. Además le arrojaron una taza de café que impactó en su cabeza. Tras el hecho los dos muchachos (de 19 y 25 años) fueron detenidos y trasladados a la comisaría 12, pero a las horas recuperaron su libertad. En tanto que las madres comenzaron un periplo de denuncias, que comenzó en sede policial y se trasladó a los medios de comunicación.
Mónica -mamá de uno de los menores- contó que “el instructor Mauro V levantó a uno de los chicos, que estaba en calzoncillos y envuelto en una toalla en la cama, se lo trajo encima y le apoyo el miembro. Como mi hijo había visto la escena le dijo a su compañerito que le cuente a la madre lo que le había pasado y obtuvo como respuesta del instructor que iba a ser sancionado quedándose hasta el sábado”. El instituto está abierto para los chicos de lunes a viernes.
Otro de los menores tenía un celular en su poder y entre los compañeros decidieron llamar a Mónica para contarles lo que había pasado el miércoles a la noche. “Mamá están pasando cosas feas en este lugar”, contó Mónica que le había dicho su hijo. Comentó además que otro chico de 13 años denunció al otro instructor, Mariano, de haberle tocado la cola y proponerle sexo.
Patricia, la mamá del joven que dijo que fue “apoyado” por uno de los instructores, explicó que su hijo está mal. “Quiere dormir conmigo y se siente shockeado por lo vivido, y por supuesto no quiere pisar más por el lugar ni aún sabiendo que los instructores no están”. La madre se mostró indignada ante versiones que indican que los chicos estarían fabulando la situación. En tanto que los directivos de la escuela no ofrecieron detalles a la prensa, pero se comprometieron a investigar el caso con la ayuda de la Justicia. Los dos instructores fueron separados de sus cargos.
Tanto Patricia como Mónica relataron que esperaban otra respuesta por parte del director de la escuela. “En el instituto nos dijeron que no sabían nada de lo ocurrido y hasta no descartaron que se traté de un invento de los menores. ¿A vos te parece que ocho chicos que no se conocían entre sí pueden complotarse para inventar semejante historia?, dijeron las madres.
“Miedo de hablar”
Pese a que la hipótesis más preocupante es el supuesto acoso sexual por parte de los instructores, las madres se mostraron alteradas por los malos tratos que recibían sus hijos en el lugar y en este caso también colocaron en el centro de la escena a los instructores Mauro y Mariano.
“Hay alumnos que tienen miedo de hablar y no cuentan todo lo que pasaba ahí adentro”, dijo Mónica, para luego agregar que “a los pibes les daban 20 segundos para bañarse y uno de los instructores los observaba continuamente cuando se bañaban. Además les decían cosas feas cuando hacían tareas de campo, como por ejemplo cuando a un chico le dijeron que mueva el culo que está demasiado gordo”.
Luego agregó que “el régimen en ese instituto es de tipo militar y estrictamente severo. Para todo hay un tiempo limitado. Lo curioso es que cuando hablé con las autoridades para que mi hijo ingresará allí, no me habían dicho todas estas cosas porque de lo contrario no lo hubiese mandado nunca”.
Estancia La Victoria
Alejandro Estrugamou fue uno de los primeros pobladores del sur santafesino al igual que el fundador de Venado, Eduardo Casey. Ambos vinculados fuertemente a su zona fueron activos benefactores y prohombres de la incipiente comunidad que a la postre se llamaría Venado Tuerto. En su testamento Estrugamou había dejado sentado que el lugar donde él vivió, conocido popularmente como estancia La Victoria, debía funcionar un instituto de capacitación agropecuaria para los jóvenes de las zonas rurales.
Además del impresionante casco de estancia, con un palacete incluido, Estrugamou donó unas mil hectáreas de campo de las cuales 800 son cultivables.
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