DENUNCIAN ANTE LA DEFENSORÍA EL AUMENTO DE LAS “HORAS LIBRES”
La mamá de una alumna de primer año del polimodal de la Escuela Normal Nº2 presentó una queja en la Defensoría del Pueblo de Santa Fe por la cantidad de horas libres que afectaban la enseñanza de su hija. Según la información que aportó, con garantía de preservar su identidad, “entre el 27 de abril pasado y los primeros días de septiembre, se registraron 21 comunicaciones a los padres señalando que los alumnos se retirarían antes o entrarían más tarde a clases por ausencia del profesor”. El propio Ministerio de Educación reconoció que no se trata de un problema limitado a un colegio, y coincidió con otras opiniones en que es un fenómeno más profundo, de múltiples causas y de difícil solución.
“En una reunión de padres les planteé a los profesores mi preocupación por la cantidad de horas libres que había en la escuela. La respuesta que me dieron fue que por una disposición ministerial había que tomar exámenes (en horario escolar) y eso les impedía dar clases al mismo tiempo”, contó la mamá de la estudiante del colegio de Córdoba y Balcarce, que prefiere no dar a conocer su nombre para preservar a su hija del duro debate que genera el tema.
La madre no desistió de su reclamo y recurrió a la supervisión escolar. “Allí me manifestaron que debía seguir los canales burocráticos, es decir dirigir la nota a la dirección de la escuela y luego a la supervisión”. Una idea que no la convenció porque implicaba exponer el nombre de su hija. Entonces se dirigió a la Defensoría del Pueblo, donde presentó la queja junto a las fotocopias del cuaderno en el que constan las 21 comunicaciones mencionadas.
“Comenté -dijo la mamá- el tema con otros padres y la respuesta me alarmó porque me respondieron que esto siempre había sido así, como si se tratara de un hecho naturalizado. Parece que como la escuela es de enseñanza gratuita hay que aguantar todo. No creo que deba ser así”, agregó la madre, que a la hora de buscar responsabilidades, las repartió entre la escuela, el Estado y los contribuyentes “que somos los que votamos y elegimos a quienes nos representan”.
-Si se hubieran dado los 180 días de clase que marca la ley, ¿cree que su hija recibiría una mayor enseñanza?
-No, claro que no. Porque entiendo que esas horas sin profesores no se recuperan más, son clases perdidas, que afectan a la calidad educativa y se nota en los resultados. También en la cantidad de chicos que luego repiten o se llevan materias.
Ahorrar a costa de la calidad
Por su parte, la responsable del área de educación de la Defensoría del Pueblo de Santa Fe (sede Rosario), Viviana Della Siega, recordó que la mamá hizo la presentación de rigor el 8 de septiembre pasado, por lo tanto la Defensoría actuó de oficio pidiendo -en principio- a la escuela que responda a la preocupación planteada. La contestación todavía no llegó por estar en el período de 15 días hábiles que se fijan para hacerlo, y por lo tanto no pudo adelantar como sigue el reclamo.
De todas maneras, Della Siega anticipó una respuesta a un problema que define como complejo. “Si no poner reemplazantes es la manera que encuentra el Estado para ahorrar, hay que entender que lo hace a costa de la calidad educativa”, dice la funcionaria, para quien también influyen las cuestiones de normativas, las decisiones que tome cada escuela y la realidad que hace que muchos docentes deban trasladarse de una escuela a otra para reunir una buena cantidad de horas, como “profesores taxis”.
Consultada sobre esta presentación puntual, la directora de la Regional VI de Educación, Adriana Bertolotti, reconoció que el problema no se limita a una sola escuela, sino que es una realidad de la educación media santafesina y que se profundiza en el nivel terciario.
La directora regional cita como causas el crecimiento del ausentismo, el uso mayor de las licencias por motivos de estudio -cada vez son más los profesores que siguen una carrera universitaria, por ejemplo- y también a las dificultades para conseguir suplentes.
“No es fácil conseguir reemplazantes, porque hay que seguir el escalafón, un derecho de acceso a los cargos públicos que defiendo”, dijo la funcionaria. Admitió que se trata de algo “engorroso” ya que hay que llamar, dejar mensajes siguiendo el estricto orden que marca el escalafonamiento docente. “También es cierto que cuando se los ubica muchos preguntan, antes de aceptar, por cuánto tiempo es la licencia. Y cuando son días u horas aisladas, son más difíciles de cubrir”, dice Bertolotti.
Al ser consultada si la escuela no debería hacerse cargo con otro personal docente de estas ausencias, Bertolotti considera que el tema merece un debate, lo cual significa, por ejemplo, revisar el papel de los preceptores -la mayoría son docentes- y de los tutores. También que “se pueden pensar alternativas para esos espacios sin profesores, por ejemplo, pasar películas”, propone la directora, quien además considera difícil revertir la cultura de la “hora libre”.
Bertolotti se muestra una defensora del sistema de escalafonamiento “que se diferencia de la selección a dedo que se hace en el sector privado”. Y por otra parte, asegura “que todas las horas cátedra están cubiertas”, por lo que esa ya no es una causa para que no se dicte la materia.
Diferentes docentes consultados admiten la existencia de este problema y mencionan como origen del mismo que se utilicen los escalafones no actualizados; que muchos de los profesores recién recibidos no toman reemplazos cortos porque para eso deben dejar otros trabajos temporarios, que no siempre se vinculan con la docencia, pero les permite subsistir. También porque “por un día o una hora no les conviene”, según reconocen.
La profesora Marta Ferhmann enseña lengua y literatura en una escuela media rosarina. Describió como “preocupante el gran ausentismo de los profesores. “Estoy alarmada, porque este es un fenómeno generalizado. A tal punto que a veces se les dice a los chicos que por un solo módulo mejor no gasten plata en colectivo para venir a la escuela”.
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