DENUNCIAN LA VIOLENTA REPRESIÓN DE UNA REVUELTA EN EL PENAL DE MENORES
Las exclamaciones desgarradoras empujaron hacia las ventanas a los ocupantes de los edificios contiguos. Los gritos provenían del Centro de Alojamiento Transitorio (CAT), en Dorrego al 900, donde hubo un incidente prolongado, angustiante y pendiente de esclarecimiento. El director policial del CAT aseguró que se trató de un motín de los adolescentes allí detenidos en reclamo de los aceleración de las causas penales en las que están involucrados. Sin embargo, la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) radicó una denuncia judicial que señala que los uniformados golpearon con brutalidad a los chicos sin motivo aparente. El texto también plantea que, según los chicos, quién prendió fuego fue el propio responsable policial del centro de detención para simular una revuelta de los adolescentes.
En el caso tomó intervención el juez de Menores Nº3, Jorge Cartelle, quien adujo no tener elementos para afirmar que el suceso “haya sido un motín”. Pero admitió que un médico forense había comprobado las lesiones que presentaban algunos de los chicos. Ayer a la tarde, la CTC presentó una denuncia en el juzgado de Instrucción de turno para que se investigue a los uniformados del CAT por presuntos apremios ilegales.
Cerca de la 1.30 de ayer, una fuerte humareda y alaridos de pánico sobresaltaron a quienes viven en Dorrego al 900. Los gritos sugerían que los chicos alojados en el CAT estaban siendo sometidos a una brutal golpiza. A Teresita Bajac, una mujer que vive a pocos metros del penal, la despertaron. “Eran gritos desesperados como de alguien a quien le estaban pegando”.
Media hora después, la mujer divisó desde su departamento ubicado sobre Rioja una humareda cuando ya estaba sentada en el living mirando televisión porque no podía conciliar el sueño. Después escuchó amenazas que se sucedieron que la preocuparon aún más. “Escuché que alguien decía «hijos de puta, la van a pagar, a partir de ahora se van a portar bien»”. También oyó con nitidez otra exclamación. “Cana, hijo de puta, dejá de pegarle”, rogaba, según oyó, uno de los pibes.
Severa crítica
El relato de los miembros de la CTC reprocha de manera severa la actuación del comisario Silvio Porto, director policial del CAT. Y lo presentan como el “principal responsable” de lo que ocurrió en la dependencia policial. En la ONG se mostraron sorprendidos porque Porto había tenido una “buena relación” con los chicos. Según Lilian Echegoy, de esa entidad civil, el director del penal fue el que encabezó la represión y que lo hizo sin que mediara un alzamiento previo de los menores. De acuerdo al planteo, varios chicos fueron sometidos a graves apremios ilegales. Hubo uno, comentó Echegoy, que sufrió un desmayo y vómitos.
Dos de los adolescentes debieron ser atendidos en el Hospital Centenario. “A los chicos los dejaron en calzoncillos”, contó Nora Giavedoni, una representante de la CTC que visita todas las semanas a los internos.
Para avalar la afirmación de los adolescentes, Giavedoni señaló que un funcionario de la Dirección del Menor en Conflicto con la Ley se sorprendió ayer a la mañana cuando llegó y vio “una parva” de cosas quemadas en el patio. “Si los pibes hubiesen prendido fuego, los colchones no habrían estado afuera”, especuló Giavedoni.
La versión del comisario Porto contradice abiertamente las afirmaciones de la CTC. El oficial explicó que se trató de un incidente menor. Que los chicos estaban “nerviosos” por la proximidad de las fiestas de fin de año y que quemaron los colchones para reclamar la aceleración de la causas para lograr así “salir en libertad”. También dijo que la revuelta la protagonizaron los chicos detenidos en los pabellones 2 y 3, en los que están alojadas 20 personas. Y que los internos del pabellón 1 no intervinieron en el suceso.
“Cuando prendieron fuego con un encendedor, les abrimos las celdas. Tuvimos que usar la fuerza mínima necesaria para sacarlos de los penales porque estaban muy excitados. Después de un rato, logramos calmarlos y entonces los bomberos pudieron entrar para apagar las llamas”, contó Porto.
Ayer a la mañana, el juez Cartelle acudió a la dependencia de Dorrego al 900. Dialogó con los pibes y hoy les tomará declaración testimonial. El magistrado se excusó de brindar mayores precisiones porque el hecho todavía esta en plena investigación. Dijo conocer lo que denunciaron los pibes detenidos acerca de cómo se desencadenó el episodio y señaló que no podía afirmar que, en la madrugada de ayer, los menores se hayan alzado en señal de protesta. “Hubo una situación de violencia. No puedo decir todavía que haya sido un motín”, comentó.
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