DENUNCIAN OTRO CASO DE SECUESTRO Y MUTILACIÓN
Un joven denunció que una banda de delincuentes lo secuestró en la localidad bonaerense de Temperley. Según dijo, durante el cautiverio, los secuestradores le amputaron un dedo con un hacha y lo liberaron luego de que su familia pagara un rescate de cinco mil pesos.
El caso ocurrió el 31 de agosto pasado en Temperley, pero recién se conoció en las últimas horas cuando se inició una causa en el juzgado federal 12 de Lomas de Zamora.
La víctima del secuestro y mutilación es Claudio Barrera, de 30 años, quien trabaja para Coca Cola. Este mediodía, en declaraciones al canal de cable TN, el joven dijo que no denunció el caso antes porque “la Policía trababa la investigación”.
Además, el muchacho pidió que se investigue si hay miembros de las fuerzas de seguridad involucrados en el caso. “Por la manera en que actuaron, creo que son policías”, dijo al referirse a sus secuestradores.
Marcelo Valenti, el abogado de Barrera, relató que el joven fue secuestrado en la mañana del 31 de agosto. Según dijo, se lo llevaron esposado y lo metieron dentro de una camioneta Trafic.
Una vez dentro del vehículo, los delincuentes le amputaron un dedo con un hacha y un martillo. “Para ellos fui una bolsa de basura”, se indignó Barrera. El calvario de este joven terminó dos horas después, cuando su familia pagó un rescate de cinco mil pesos y fue dejado en libertad.
Tanto Barrera como su abogado creen que los delincuentes se equivocaron de víctima. Sospechan que los secuestradores querían capturar a un compañero de trabajo del joven.
Para Valenti, estas sospechas se alimentan en que días antes del secuestro de Barrera, ese compañero de trabajo -cuya identidad no se dio a conocer- había vendido un cybercafé de su propiedad y había cobrado unos 40 mil pesos.
“A mí me confundieron con un compañero”, explicó el muchacho. Y agregó que cuando los secuestradores se dieron cuenta que no era la persona que buscaban le dijeron: “Claudio, esta la pagas vos”.
“Esto no va a quedar así, voy a seguir adelante porque quiero responsables”, consideró.
Triste antecedente
El caso de Ariel Strajman fue el primero en que una víctima de un secuestro extorsivo sufrió la amputación de un dedo. El joven fue raptado el 16 de octubre de 2002. Su padre pagó 1.000 dólares, 400 pesos y joyas por su rescate. Pero los captores no lo liberaron.
Poco después de ese pago, los delincuentes le amputaron un dedo y se lo enviaron a su familia: querían más dinero. Pero el 18 de octubre, y antes de que el padre del joven pagara un nuevo rescate, la Policía realizó varios allanamientos y lo liberó.
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