DENUNCIAN QUE ESTADOS UNIDOS REALIZÓ UN PLAN DE ESPIONAJE FINANCIERO EN TODO EL MUNDO
El gobierno estadounidense controló transacciones financieras internacionales de miles de personas y bancos de todo el mundo escudado en su batalla contra el terrorismo, operación que trató de mantener en secreto y que ahora amenaza con transformarse en un escándalo de Estado, según reveló hoy el diario The New York Times.
El controvertido programa se puso en marcha poco después de los atentados del 11 de setiembre de 2001, con el objetivo de rastrear la identidad y las actividades de sospechosos terroristas a partir de sus movimientos financieros, sin hacer uso de las órdenes judiciales correspondientes.
La operación secreta fue detallada en un extenso artículo publicado hoy por el prestigioso periódico neoyorquino.
Enterado de la inminente difusión de la nota, la Casa Blanca envió anoche al subsecretario del Tesoro para asuntos de inteligencia financiera y terrorismo, Stuart Levey, a que revelara todo en un programa televisivo buscando minimizar la repercusión pública.
Hoy, en tanto, el Departamento del Tesoro estadounidense, a través de un escueto comunicado del secretario de tesoro , John Snow, confirmó que controló transacciones financieras internacionales en el ámbito de la lucha antiterrorismo.
Según Levey, Washington obligó a un consorcio bancario internacional con base en Bruselas (Bélgica) a abrirle la puerta a la CIA, el FBI y otras agencias estadounidenses de sus archivos confidenciales.
Este consorcio, llamado Sociedad Internacional para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias (Swift) registra miles de millones de transacciones bancarias cada año entre unos 7.800 entidades de todo el mundo.
En un comunicado oficial, la Swift reconoció haber recibido orden de Estados Unidos de suministrarle información sobre sus actividades y clientes.
Fuentes citadas por el New York Times revelaron que el Gobierno encabezado por George W. Bush, recabó una inmensa cantidad de datos sobre transferencias internacionales de dinero durante los últimos cinco años de gente que, en su mayoría, no tiene nada que ver con grupos terroristas.
Según Washington, el Banco Central Europeo estaba al tanto de esta operación.
Las transacciones investigadas incluyen las de miles de ciudadanos estadounidenses y de extranjeros radicados en Estados Unidos, según el periódico, que cita como fuentes a funcionarios del gobierno de Washington y directivos del sector industrial estadounidense.
“El acceso a esos datos fue un importante instrumento en la lucha contra el terrorismo y reforzó nuestra capacidad de bloquear fondos destinados a los terroristas”, dijo anoche Dana Perino, secretaria de prensa adjunta de la Casa Blanca.
Tras el 11-S, Bush decidió obviar esa cuestión y ordenó “investigar, regular o prohibir” cualquier transacción financiera extranjera relacionada con “una amenaza inusual o extraordinaria”.
Bajo este paraguas se intervino la base de datos en la que consta el nombre, número de teléfono, número de cuenta y otra información de los usuarios bancarios.
No obstante, Levey quiso dejar en claro que el programa de espionaje “es completamente legal”, y se basa en una “legislación que permite a Bush ordenar este tipo de operaciones en un estado de emergencia”.
Funcionarios del gobierno dijeron que se trató de un programa limitado a personas sospechosas de tener vínculos con Al Qaeda, algo que confirmó hoy el New York Times, revelando que ese plan permitió arrestar a miembros de esa organización en el sudeste asiático.
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