DENUNCIAN UN BRUTAL MALTRATO A UN JOVEN EN UN BOLICHE SANTAFESINO
Un joven de 19 años identificado como Diego Ríos, denunció haber sido brutalmente agredido en un boliche de 25 de Mayo y Obispo Gelabert el pasado 20 de diciembre por el dueño del lugar y los “patovicas” (no menos de tres) del mismo. La víctima hace pocos días que salió del hospital donde estuvo internado. Al nosocomio ingresó el mismo día de la agresión y por el personal del COBEM que lo asistió tras la agresión.
Ríos presenta heridas evidentes en su cuerpo, como consecuencia de los malos tratos recibidos en el boliche. “El brazo izquierdo está quebrado, y con una disminución de la función en forma notoria, esto lo ví yo con mis propios ojos” dijo el abogado Bernardez Varela, representante legal de Ríos.
En el otro brazo, la víctima presenta “profundas heridas cortantes” que serían producto de un golpe contra un vidrio. Como consecuencia de esto Ríos no mueve ninguno de sus dedos.
“Pude identificar a los autores del tremendo ilícito que cometieron en mi contra, que son cuatro, contando el dueño del lugar”, dice Ríos en un escrito que relata el terrible hecho.
Desde el 20 de diciembre, día en que ocurrió la agresión, hasta hoy, ninguna autoridad oficial ni policial, entrevistó al joven para que este haga su exposición.
El juzgado en turno, a cargo del Dr. Rubén Saurín, recibió la denuncia y ordenó la revisación a través de los médicos forenses. Ríos cuenta con testigos del hecho, a raíz de que sus amigos presenciaron el brutal acontecimiento.
El abogado defensor de Ríos manifiesta que “ellos (los dueños del boliche) ganan con la venta de la bebida alcohólica, ellos ganan con la venta de otras cosas que también perturban la conducta, esa venta de bebidas alcohólicas es indiscriminadamente, entonces ¿cómo hacen luego para controlar la conducta de los jóvenes?, es ahí que aparecen estos personajes llamados patovicas para que los ultrajen cuando los chicos se exceden”.
Bernardez Varela manifestó sobre su cliente que “este chico es flaquito y chiquitito es una persona que si usted la agarra del pecho la contiene, y no darle este despiadado castigo”. El profesional asintió que “en este caso específico hay una negligencia”.
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