DENUNCIAN UN PLAN PARA MATAR A ARSLANIAN
El subsecretario de Seguridad de la provincia, Martín Arias Duval, denunció un supuesto plan para atentar contra su vida, contra la vida del ministro León Arslanian y la del camarista Fernando Maroto.
Pero hay más: ese plan habría sido trazado por el titular de la Jefatura Departamental de San Isidro, Rubén Cabrera; por los comisarios Reinaldo Kemerer, Miguel Provenzano y Fernando Lentini, y por los oficiales inspectores José Marinelli, Daniel Deruchi y Cristian Valler.
Según la presentación judicial que investiga la Unidad Funcional de Instrucción Nº 5 de San Isidro, a cargo del fiscal Martín Mateo, todos estos policías se reunieron la noche del domingo último en la sede de la mencionada departamental para discutir la posibilidad de matar a Arslanian, a Maroto y a Arias Duval.
Pero, según la denuncia, no sólo había uniformados en esa reunión, que habría durado dos horas y media. También habrían estado presentes dos delincuentes que estuvieron presos, cuyos apellidos serían Ojeda y Villalba.
El primero tiene un tatuaje en la mano derecha y, el segundo, uno en el brazo derecho, tipo araña. Ambos viven en una villa miseria de San Fernando y circularían en un Ford Ka plateado. Los maleantes se dedicarían a la venta de droga y se moverían en una zona liberada.
El llamado
¿Cómo llegó esta información al ministerio? Por una denuncia anónima realizada el anteayer a las 9.13, en una comunicación telefónica al 0-800-2222422: el número para recibir denuncias sobre hechos que ocurren en la jurisdicción de Cabrera.
Según la operadora que atendió el llamado, Gisella Basso, el denunciante dijo que era oficial de la policía y que se desempeñaba en Vicente López.
Por el nivel de detalles proporcionado por el supuesto policía, que no se identificó, las autoridades de la cartera de Seguridad consideraron que había mérito suficiente para presentar la denuncia correspondiente ante la Justicia.
El denunciante, por ejemplo, sabía bien dónde se desempeña cada uno de los policías que habrían participado de la reunión ese domingo. Sabían que Kemerer, por ejemplo, es del cuerpo Marea Azul; también que Provenzano pertenece al Comando de Patrullas de Vicente López. Lentini, a la comisaría de Balneario; Marinelli, al servicio de calle de esta última seccional, y Deruchi y Cristian Valler, a una comisaría del mismo distrito, que no se precisa en el documento oficial. Los supuestos atentados, de acuerdo con los documentos adjuntados a la presentación judicial, se iban a concretar mediante simulaciones, “tipo accidente o algo similar”. Eso es lo que se habría combinado en la reunión.
Cabrera también habría dicho, según se lee en el expediente, “que, de continuar el ministerio investigando en su zona, la liberaría y fomentaría una serie de hechos delictivos de extrema gravedad”.
Las palabras del denunciante fueron más crudas: “Si el ministro no se deja de joder, tienen pensado comenzar a reventar la zona”.
También habrían conversado acerca de la posibilidad de empezar una ola de delitos (asesinatos, secuestros y demás hechos graves) para que se le pidiera la renuncia al ministro.
En el escrito presentado por el Ministerio de Seguridad se agrega otra acusación: que el oficial inspector Marinelli, que se movilizaría en un Peugeot 206, se reuniría con los delincuentes antes mencionados en un restaurante abandonado llamado Don Mario, situado en el cruce de las calles Italia y Juan de Solís, donde, junto con un tal Dis, cobrarían dinero proveniente de hechos de narcotráfico.
A su vez, el denunciante afirma que, tanto Marinelli como Valles, recaudarían dinero para sus jefes.
Por otra vía
El juez Maroto, por su parte, supo del eventual atentado por otra vía. “Me llamó el doctor Mari [Carlos], del Foro de Seguridad de Villa Martelli, para advertirme que un tal Carrasco, ex policía de Tigre, le había dicho que Cabrera y Marinelli iban a contratar a dos delincuentes para matarme y para matar a otras personas”, contó el camarista a LA NACION.
Maroto, según dijo, comentó a Mari que era mejor esperar. Horas después, el presidente del foro lo volvió a llamar.
“Lentini (uno de los acusados) se había comunicado con Mari para decirle que Carrasco estaba hablando p… ¿Cómo se había enterado Lentini?”, agregó el juez.
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