DENUNCIÓ QUE FUE ATACADO POR ORDEN DE SU MUJER
“Esto no es un asalto. A nosotros nos mandó tu ex mujer”. Eso fue lo que escuchó el veterinario y docente universitario Claudio Antonio Martínez Eyherabide de boca de uno de los dos hombres que lo secuestraron y lo llevaron a un descampado de la zona oeste de la ciudad en el que lo golpearon salvajemente hasta aflojarle los dientes, lo tiraron al piso con los pies atados, lo sometieron a un simulacro de fusilamiento y le incendiaron la camioneta. Según denunció el profesional, que alertó a la policía desde su celular cuando quedó sólo y veía cómo el fuego consumía su vehículo, el apriete tuvo como motivación la entrega a su ex esposa de un monto de dinero proveniente de una venta de animales.
Martínez Eyherabide tiene 47 años, atiende una veterinaria de Maciel y es docente de la cátedra Clínica de Grandes Animales en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Rosario. Desde hace un año y medio está separado de su ex mujer, con quien convivió durante 20 años y tuvo tres hijos: dos nenas de 9 y 16 años y un varón de 14. A partir de la separación, el profesional dice haber sufrido de parte de su ex pareja varias amenazas y reclamos, pero nunca una ataque violento como el de ayer.
Según relató Claudio a La Capital tras denunciar el caso en la comisaría 18ª, el viernes pasado lo llamó por teléfono un hombre para solicitarle que atendiera a unos animales en un campo de la islas ubicadas frente a Rosario. “Me dijo que se les estaban muriendo unos animales y que ya había ido un veterinario que no acertaba con el diagnóstico. No sospeché nada porque me nombró un par de conocidos y porque sabía que cuando yo iba con otro cliente a la isla bajaba de la guardería que está al lado de La Fluvial”, relató el profesional, luego de recibir asistencia médica por los golpes en el Hospital Roque Sáenz Peña.
El supuesto cliente acordó en encontrarse con Claudio la mañana de ayer en la estación de servicios Shell de Ovidio Lagos y Circunvalación. “Quedamos en que antes de ir a la isla íbamos a pasar por un campito donde tenían un problema con unos caballos”, comentó el veterinario, que ayer a la mañana, al llegar al lugar pactado, se encontró con dos hombres jóvenes de entre 25 y 30 años. Uno de ellos, robusto, morocho y que dijo llamarse Marcelo, se presentó como el cliente que había hablado con él por teléfono. Lo acompañaba otro muchacho que dijo ser el hijo del puestero de la isla.
Claudio relató que subió a su camioneta Chevrolet Lux blanca modelo 95 y de doble cabina con Marcelo como acompañante y el supuesto hijo del puestero detrás. “Vamos a ver los caballos ahora que mientras tanto mi papá baja la lancha”, le propuso Marcelo, quien lo guió hasta un descampado detrás de la aceitera Santa Clara, en Uriburu y Circunvalación. Ya en el camino los pasajeros le empezaron a pegar sin tregua. “No vamos a ver nada los caballos”, se sinceró entonces el falso cliente.
El veterinario pensó que se trataba de un robo y no dudó en ofrecerles a los desconocidos que se llevaran lo que quisieran. “Esto no es un asalto. Es un ajuste de cuentas”, respondió, según el profesional, uno de los hombres que le dejaron un hematoma en la cabeza y magullones en todo el cuerpo. Los agresores le dijeron que tenía “15 días” para que le entregara a su ex mujer el dinero de la reciente venta de unos animales, o de lo contrario lo iban a “hacer boleta”.
“Se cansaron de pegarme. Cuando llegamos al descampado me hicieron bajar de la camioneta y caminar unos 100 metros. Ahí me tiraron al piso y me ataron las manos y los tobillos. Yo estaba boca abajo mirando la tierra. Uno de ellos aparte de pegarme me orinó encima. Después me tiraron un balazo que dio en la tierra y no me pegó, creo que sólo fue un simulacro para asustarme. Y antes de irse le prendieron fuego a la camioneta y me dijeron que no llamara a la policía ni hiciera la denuncia”, refirió Claudio.
Tras el salvaje ataque, el docente dejó pasar unos minutos y al rato se reincorporó, se desató las manos que tenía amarradas con alambre y llamó a la policía desde su celular. Conservaba encima el aparato porque les había mentido a los agresores al decirles que estaba en el vehículo. “Cuando terminé de desatarme la camioneta ya estaba prendida fuego”, describió el profesor, que al contactarse con la policía desconocía el lugar exacto donde estaba. “Después vi el cartel de Santa Clara y me ubiqué un poco”, continuó.
Los maleantes, dijo Martínez Eyherabide, le llevaron 100 pesos que tenía en la billetera, el documento de identidad, la tarjeta verde y el carnet de conductor. Cuando llegaron los bomberos al lugar, de la camioneta quedaba sólo una carcaza gris sin vidrios que quedó secuestrada frente a la seccional 18ª. Y en el terreno un policía encontró una cápsula de bala. “Me golpearon la cabeza, me cortaron los labios, me aflojaron los dientes de adelante, tengo golpes en los tobillos, por todos lados”, enumeró dolorido Claudio al dejar la comisaría donde denunció la salvaje intimidación.
El docente universitario adjudica el ataque a presiones de su ex esposa, una farmacéutica residente en la ciudad de San Lorenzo, por el reparto de los bienes matrimoniales. La pareja inició el divorcio en un juzgado de San Lorenzo y Claudio asegura que cumple mensualmente con el pago de la cuota alimentaria y de los colegios privados de sus hijos. “No me deja ver a los chicos. Hace un año que estoy peleando por un régimen de visitas”, puntualizó.
“Me vive amenazando, alguna vez ha estado presa pero vuelve a salir. Esta vez me dio un susto grande y tengo miedo de que me termine matando -confió el profesional-. Lo único malo que hice fue no querer vivir más con ella. Pero ella quiere destruirme. Llama a mis clientes y les dice barbaridades, llama a todos mis amigos. Quiere que me quede solo y siempre tiene algo para reclamarme”, concluyó.
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