DEPARTAMENTOS NUEVOS CON GRAVES PROBLEMAS EDILICIOS EN ROSARIO
Los departamentos son flamantes pero tienen problemas por todos lados. Algunas de las familias que habitan las recién concluidas torres de diez pisos ubicadas en Lamadrid y Vuelta de Obligado, dicen que esperaron por las viviendas más de siete años y en otros casos más de quince. Al final, a principios de junio pasado, desde la Dirección Provincial de la Vivienda les entregaron las llaves de sus respectivas moradas y comenzaron a habitarlas. La sorpresa y la indignación de los nuevos pobladores llegó cuando entre otras falencias estructurales las cañerías de agua comenzaron a perder o se encontraron con que estaban las cajas de las instalaciones eléctricas pero no había cañerías. Además, la Empresa Provincial de la Energía (EPE) no les otorga el servicio por deudas impagas de la empresa constructora, según explicaron los vecinos. La obra es el fruto de un convenio entre la Unión de Viajantes de Rosario y la Dirección Provincial de Vivienda por el que los beneficiarios hicieron un pago inicial, en su momento de entre 3.500 y 4.000 pesos, muchos de los cuales fueron durante el período en que un peso equivalía un dólar. Otros vecinos indicaron que pagaron entre 12 y 13 mil pesos.
El problema del déficit de viviendas en la ciudad es el tema en común entre los vecinos de las torres que contaron que en algunos casos pagaban alquileres de entre 400 y 500 pesos y que ante la renovación de los contratos –por entre 200 y 300 pesos más– “se venía la noche”. Por esa razón, cuando recibieron las llaves de los departamentos del plan –que ya habían pagado hace años y cuya concreción se demoraba–, expresaron que les volvió el alma al cuerpo. Así, las familias comenzaron a mudarse a las torres de la zona sur con una ilusión renovada pero con el paso de los días comenzaron los problemas.
“Estamos todos colgados de la luz porque no hay conexión de la EPE, nos quedamos sin agua porque reventaron los cables de la bomba, faltan cañerías eléctricas, hay gravísimas pérdidas de aguas, tenemos miedo que estén en las mismas condiciones las cañerías de gas, las puertas no cierran, entre otras falencias increíbles”, enumeró Oscar Dalgane, uno de los vecinos afectados.
El hombre contó que pagó hace siete años 3.500 pesos y que las autoridades le dijeron que la obra se completaría en tres meses. Una larga espera se sucedió desde entonces: “Las obras se paralizaron en 2002 y se registraron saqueos a los departamentos”, recordó el hombre. Cuando a principios de junio recibieron las llaves de su nuevo hogar comenzó otra odisea.
“Las torres todavía no están habitadas en su totalidad, las familias van llegando en forma lenta y se suman los problemas. Las autoridades provinciales nos dicen que los reclamos se los tenemos que hacer a la empresa constructora y que todo tendría que estar supervisado por un ingeniero civil, que aquí no apareció”, añadió Oscar, quien trabaja como repartidor.
“Me da la impresión de que aquí faltó la supervisión sobre las empresas contratistas porque no puede ser por ejemplo que no haya cabina de gas o que falten las cañerías de la instalación eléctrica”, se quejó otro vecino.
Los problemas son tan graves que en algunos casos los departamentos son inhabitables”, indicó por su parte, Ariel Romero, otro de los habitantes.
En el tablero eléctrico, a poco de ingresar a uno de los palieres, están todos los cables pelados y expuestos. La conexión precaria de electricidad representa un gran riesgo potencial para los habitantes y a la vez, para los artefactos domésticos por los problemas de las bajas de tensión. Los ascensores ya presentan problemas de funcionamiento y las pérdidas de las cañerías de agua van afectando las paredes. Éstas y otras anomalías fueron mostradas por los vecinos a los periodistas que se acercaron ayer al lugar, “ante la falta de respuestas por parte de las autoridades competentes”, según expresaron los vecinos.
Este contenido no está abierto a comentarios

