DEPREDACIÓN Y VANDALISMO EN EDIFICIO DE FACUNDO ZUVIRÍA
Un enorme salón ubicado en Facundo Zuviría al 6400, entre J.P. López y Angel Cassanello, donde hasta su remate judicial -en abril del año pasado- funcionaba el supermercado Merko, está siendo poco a poco devastado por desconocidos que se están llevando todo lo que puede serles de utilidad.
Los vecinos, testigos cotidianos de los hechos que allí se suceden, parecen ser los únicos preocupados. En realidad, viven temerosos ante la presencia constante de personas ajenas al barrio, que generalmente aprovechan la oscuridad de la noche para dar rienda suelta a su accionar.
El predio es de forma irregular y tiene dimensiones considerables: 50 metros de frente, 100 metros de fondo en un sector y 60 en otro. Tiene aberturas en cada una las paredes, que ya han sido forzadas y rotas para acceder con mayor facilidad.
A su lado, un callejón abandonado al crecimiento de los yuyos y a la acumulación de desperdicios, que en un pasado cercano operaba como playa de estacionamiento, completan un paisaje desolador.
Una mirada al interior del edificio permite tener una dimensión del desastre. Puertas forzadas, vidrios rotos, escombros desparramados, luminarias arrancadas, mampostería ausente, estanterías tiradas, y mucha basura.
“éltimamente los vecinos estamos azorados porque han forzado los ingresos y de a poco se están llevando todo lo que había adentro”, comentó a El Litoral Norma Figueroa, vecina de la zona.
REMATE AL ABANDONO
El predio quedó abandonado una vez que les fue rematado a los propietarios del Supermercado Merko el 4 de abril de 2003, y quedó en manos, al menos un sector, del banco que tenía la hipoteca, aunque aún no es poseedor total del inmueble puesto que todavía resta rematar una parte considerable.
“Cuando funcionaba el supermercado los vecinos estábamos muy contentos, sobre todo porque tenía buenos precios. Pero una vez que cerró empezó el pillaje, a pesar de que se habían colocado chapas de acero en las puertas laterales”, comentó una persona que vive cerca.
A tal punto llega el vandalismo que, quedando ya muy poco para sustraer, ahora empezaron a llevarse las chapas del techo. Justo cuando un equipo periodístico de El Litoral se hizo presente en el lugar, un hombre del barrio Villa Hipódromo estaba cargando en una bicicleta tablas de madera para “hacer el cerco de mi casa”, según dijo.
También improvisó que contaba con la autorización del oficial de guardia de la Comisaría 9a., que tiene jurisdicción en esa zona.
Una consulta posterior con Marcos Balberde, sumariante en turno, desechó lo dicho por el vecino de Villa Hipódromo: “Nosotros no podemos autorizar a nadie a ingresar en un predio privado y mucho menos a llevarse cosas, porque estaríamos convalidando un delito”.
Lo cierto es que con autorización o no el predio está siendo depredado con total impunidad también a plena luz del día.
EN PALABRAS
Desde que estos hechos se tornaron cotidianos, los vecinos no están tranquilos. “Tenemos miedo porque entran todas las noches. No creo que les quede mucho para llevarse. En el terreno donde estaba la playa de estacionamiento hay una oscuridad total y por la noche van parejas, se drogan. El barrio es ahora más inseguro porque tememos que después entren a la casa de algún vecino”.
NORMA FIGUEROA, vecina.
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