DERROTA DE BERLUSCONI Y OTROS JEFES DE GOBIERNO EN LAS ELECCIONES EUROPEAS
El primer ministro italiano Silvio Berlusconi, íntimo aliado del presidente George Bush en la aventura guerrera en Irak, sufrió ayer una clara derrota en las elecciones europeas y administrativas. El de Berlusconi fue el caso más resonante de unos comicios para el Parlamento de Estrasburgo que eligieron 732 diputados de 25 países y que fueron dominados por la apatía de los 350 millones de electores y votos de protesta. El triunfo correspondió a las oposiciones internas y a movimientos antieuropeístas de cuño nacionalista que atormentarán las sesiones de la nueva asamblea parlamentaria de la Unión Europea.
En Italia votó más del 68% de los 51 millones de electores convocados a las urnas (un millón reside en los otros 24 países de la Unión), un porcentaje muy bueno en una elección en la que el promedio de asistencia fue de sólo el 44,2%. En los diez nuevos países de la Unión, la mayoría pertenecientes a las naciones ex comunistas del Este europeo, el porcentaje de voto fue de un escaso 28,7%
Silvio Berlusconi, el político más rico de Occidente, perdió su apuesta estratégica de convertir a la elección europea en un plebiscito personal. El premier conservador se presentó como primer candidato en los cuatro colegios de Italia para consagrar a 78 eurodiputados, aunque Berlusconi como jefe del gobierno no puede sentarse en una banca.
El llamado “efecto guerra” fue decisivo en la derrota de Berlusconi. El premier es uno de los principales aliados de George Bush en Irak y su gobierno, que mantiene 3.000 soldados en ese país del Golfo Pérsico, ignoró la opinión de la mayoría de los italianos, que se opone a la guerra y reclaman la vuelta a casa de sus tropas.
Berlusconi se sumó así a la lista de otros jefes de gobierno, como el británico Tony Blair y el español José María Aznar, que fueron castigados por su apoyo a EE.UU. en ese conflicto, contrariando las posiciones de sus electorados.
Esta madrugada las proyecciones de voto le asignaban al premier el 21,8% para su partido Forza Italia, con una pérdida de un 8% respecto a las elecciones políticas que Berlusconi ganó en 2001.
La principal lista de la coalición de centroizquierda que apoya al ex primer ministro Romano Prodi, actual presidente de la Unión Europea, se convirtió en la primera fuerza política con un 30,8%, según las proyecciones. “Este es el ocaso de la centralidad de Berlusconi y el berlusconismo en el país”, constató Piero Fassino, líder del principal partido de “Unidos en el Olivo”.
Pero en Italia las cosas son siempre complicadas de analizar. Si el premier Berlusconi ha perdido, la coalición de centroderecha que lidera logró mantener su predominio, gracias al 11,5 por ciento que obtuvo Alianza Nacional de Giancarlo Fini; al 6,3% de UDER, un partido de ex democristianos, y al 4 por ciento de la separatista Liga Norte.
Si dentro de la centroderecha se produjo un cambio de los equilibrios de fuerza de los aliados de Berlusconi, fortalecidos en la medida en que el “capo” se ha debilitado, en la centroizquierda se produjo un fenómeno similar. El 30,5% de la lista Prodi es inferior a la suma de los votos de los partidos que la integran en las últimas elecciones. En cambio, se han reforzado los partidos de la “sinistra” que lideraron la campaña contra la guerra en Irak. Como Refundación Comunista (5,3% en las proyecciones), los Verdes ecologistas (2,2%), los Comunistas Italianos (2,3%) y otras listas.
En la dimensión europea, la coalición de centroderecha del partido Popular Europeo logró una victoria con 269 escaños de los 732 que estaban en juego. Los socialdemócratas de la Internacional Socialista obtuvieron 199 bancas, mientras que los Liberales Democráticos lograron 66; Izquierda Unitaria, 37; los Verdes, 39; y otros grupos menores 46; y los no inscriptos en ningún grupo, 76.
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